Consecuencias psicológicas en los niños de tener padres estrictos

La necesidad de encontrar la flexibilidad en la educación

Los padres tenemos la fortuna de que cada vez tenemos más información a nuestro alcance y profesionales a los que acudir siempre que se tengan dudas en cuanto a la crianza de los niños. En muchas ocasiones la crianza y educación de los niños tiene que ver con encontrar  un punto intermedio entre el estilo permisivo y ser demasiado protector. Los posibles resultados de una crianza estricta o sobreprotectora pueden ser igual de negativos que un estilo de crianza donde los padres no se preocupen por el desarrollo de sus hijos.

Lo peor es que las consecuencias de un estilo de crianza tóxico y poco saludable no sólo afectará a los niños en su desarrollo, sino que pueden arrastrar las consecuencias incluso en la edad adulta. Un estilo de crianza restrictiva y demasiado controladora podría crear problemas con la forma en que los niños responden ante los padres y en su relación con ellos. Pero, ¿cuáles son estas consecuencias que pueden derivarse de un estilo de crianza demasiado estricto y sobre protector?

Demasiada dependencia emocional

Un padre estricto impondrá muchas exigencias a un niño y podrá crear de forma involuntaria una situación en la que el niño se vuelva demasiado dependiente de los padres, algo que en la edad adulta le hará ser dependiente a otras personas o cosas.

Cuando un padre intenta controlar demasiado la vida de los niños, ellos no serán capaces (porque no se lo permiten) de aprender las habilidades necesarias para pensar y tomar decisiones de manera independiente a no ser que sean los padres u otras personas quienes decidan todo por ellos, no sienten confianza ni seguridad en ellos mismos porque no se les ha dado la oportunidad de decidir ni de aprender de los errores.

padres estrictos

La autoestima y la confianza quedan rotas

Cuando un niño es demasiado dependiente y sólo puede funcionar a través del asesoramiento, orientación y órdenes de los padres, se desarrollarán problemas de confianza y no se sentirán capaces de tener éxito, han aprendido a que sus ideas o sus opiniones no tienen valor, algo que golpeará fuertemente su autoestima.

Esto acarreará consecuencias en las que el niño tenga la necesidad de protegerse del fracaso y que no tome riesgos ni pruebe cosas nuevas sólo por el miedo a equivocarse o a lo que digan los demás. El exceso de protección de los padres puede hacer que los niños eviten los obstáculos o los desafíos.

Lo normal es que los padres protejan a sus hijos, esto es lo natural, pero se necesitará encontrar un equilibrio entre proteger y dejar que prueben y se equivoquen para poder orientarles y que se sientan capaces de hacer las cosas por sí mismos, aunque tú hayas estado detrás vigilando.

Consecuencias en la responsabilidad

Un padre demasiado estricto podría interferir en el desarrollo de responsabilidades y autodisciplina de los niños. Cuando los padres asumen la responsabilidad de controlar el comportamiento y las acciones del niño, el pequeño perderá la oportunidad de desarrollar estas habilidades de regulación interna que le ayudan a disciplinarse en diversas situaciones.

Si por ejemplo, un padre controlador está pendiente de los horarios de su hijo todo el tiempo, no le permitirá que tenga la capacidad de usar la autodisciplina necesaria para poder aprender un correcto manejo del control del tiempo.

Conductas negativas

El control que busca un padre demasiado estricto es para que su hijo tenga una buena conducta, pero nada más lejos de la realidad sólo conseguirá una conducta rebelde, desafiante y unas conductas negativas porque los niños no habrán aprendido a gestionar sus emociones y tendrán muchos sentimientos negativos reprimidos.  

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