6 consejos para cuando los niños no quieren ir a dormir

Es posible que los niños duerman mejor sin necesidad de conflictos familiares

Niños que no quieren ir a dormir

Tener problemas de sueño no solo es cosa de adultos, los niños también tienen problemas para conciliar el sueño. Por lo general, cuando un niño tiene problemas de sueño, suelen ‘arrastrar’ a los padres con ellos causando en muchas ocasiones problemas en la familia, porque cuando un padre o madre no duerme bien, puede sentirse algo irritado/a durante el día. 

La hora de dormir se puede convertir en una batalla cuando los niños no ven la necesidad de irse a la cama. A continuación puedes encontrar algunos consejos para cuando los niños no quieren ir a dormir sin necesidad de crear ningún tipo de conflicto en el hogar.

Cuando los niños no quieren ir a dormir

Establecer una hora para ir a la cama

Los niños en edad preescolar necesitan entre 9 y 12 horas de sueño cada noche, pero hay una gran cantidad de variabilidad en las necesidades de sueño de los niños y los patrones de cada uno. La mayoría de los niños tienen patrones que no cambian mucho sin importar lo que hagas. En este sentido, si un niño es madrugador se levantará temprano siempre te guste más o te guste menos. Es necesario que sepas cuántas horas de sueño necesita tu hijo para que despierte renovado y que puedas establecer una hora de ir a dormir apropiada.

Ser flexible los fines de semana y días festivos

Si sabes cuántas horas de sueño necesita tu hijo y cuándo debe irse a la cama, es necesario que todos los días tenga una rutina de sueño. No importa si permites que tu hijo/a se vaya a dormir un poco más tarde los fines de semana y días de fiesta, pero si le descontrolas demasiado la hora de sueño, podría afectar demasiado a tu hijo/a y que sea más difícil que duerma adecuadamente. Esta flexibilidad deberá estar dentro de unos límites claros.

Niños no quieren dormir

No pueden faltar las rutinas

Las rutinas son muy importante para bebés y niños. Hacer cosas específicas antes de ir a acostarse para que se conviertan en rutinas es necesario (como ir al baño, lavarse los dientes o leer un cuento). Así tus hijos sabrán qué es lo que viene después. Saber lo que viene a continuación es reconfortante y relajante para los niños, por lo que, establecer unas rutinas de sueño creará una atmósfera perfecta para el descanso. En poco tiempo, el cuerpo de tu hijo empezará a quedarse dormido al comienzo de su rutina.

Reducir el estrés

Una hormona que juega un papel importante a la hora de dormir es el cortisol, que también es conocida como ‘la hormona del estrés’. Cuando los niveles de cortisol son altos, el cuerpo de tu hijo no será capaz de irse a dormir y descansar. Por esto, es necesario mantener las horas antes de irse a la cama tranquilas, con luces tenues y con un ambiente tranquilo para evitar cantidades excesivas de cortisol en el organismo de tu hijo/a.

Crear un ambiente que induzca al sueño

Mientras que un animal de peluche puede hacer que sea más fácil para tu hijo ir a dormir, demasiados juguetes pueden hacerlo más difícil. Unas sábanas suaves, unas cortinas que oscurezcan la habitación y la tranquilidad, también pueden ayudar a tu hijo/a a diferenciar entre el día y la noche y que sea más fácil que se quede dormido.

Una temperatura adecuada

El ciclo del sueño de los niños no solo depende de la cantidad de luz o de la falta de la misma, también es sensible a la temperatura. Los niveles de melatonina ayudan a regular la bajada de la temperatura corporal interna necesaria para dormir, por lo que puedes ayudar a regular la temperatura externa de tu hijo/a para mejorar su descanso. No tapes a tu hijo demasiado ni pongas la temperatura de la habitación demasiado elevada. La temperatura del ambiente debe ser agradable para promover el sueño profundo.

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