Discalculia infantil: Cuando calcular se convierte en una odisea

La discalculia es un problema con solución

Discalculia infantil

La discalculia es una alteración poco común en los niños. Se estima que la discalculia afecta a entre el 3% y el 6% de los niños en edad escolar en todo el mundo. En muchos casos se suele presentar junto con otros trastornos del aprendizaje como la dislexia, una alteración en la que se encuentra afectada la habilidad lectora. De hecho, el 56% de los niños con un trastorno de lectura también tienen problemas con las matemáticas y el 43% de los pequeños con discalculia tienen dificultades para leer.

Básicamente, la discalculia es un trastorno del aprendizaje en el que se afecta el procesamiento matemático, el cálculo mental y la comprensión de los números. De hecho, los niños que presentan esta alteración tienen dificultades para identificar los números y trabajar con ellos, a pesar de que en la mayoría de los casos poseen una capacidad intelectual normal.

Las causas de la discalculia infantil

Todavía no se conoce con certeza qué causa la discalculia, aunque se han identificado algunos de los factores que están en la base del trastorno.

  1. Genética y herencia familiar. Estudios genéticos han encontrado que determinadas familias tienen una mayor predisposición a desarrollar discalculia. De hecho, se conoce que tener un padre o un hermano con discalculia u otras alteraciones del aprendizaje puede aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno en la infancia. Asimismo, investigaciones realizadas en gemelos con discalculia han desvelado que sus familiares tienen entre 5 y 10 veces más probabilidades de padecer este trastorno.
  2. Factores cerebrales. En el procesamiento matemático están involucradas distintas estructuras cerebrales: el segmento horizontal del surco intraparietal, relacionado con el cálculo numérico, el giro angular izquierdo, encargado de la manipulación verbal de los números, y el sistema bilateral parietal posterior superior, vinculado a la representación mental de las cantidades. La hipoactivación o alteración de dichas estructuras, ya sea por una lesión cerebral o un problema congénito o adquirido, puede provocar discalculia.
  3. Factores ambientales. La discalculia también se ha relacionado con numerosos factores ambientales que pueden incidir en el funcionamiento de las habilidades matemáticas de los niños. Se conoce que la ingestión de alcohol durante el embarazo puede aumentar este riesgo, así como ser un niño prematuro o tener bajo peso al nacer.
Las causas de la discalculia infantil

¿Qué distingue a un niño con discalculia?

Los niños que desarrollan discalculia suelen tener problemas para identificar los números y realizar cálculos matemáticos y aritméticos. Sin embargo, los síntomas varían según la edad y se vuelven más evidentes a medida que el pequeño crece. De hecho, muchos de los casos de discalculia infantil son descubiertos en el colegio. No obstante, el niño con discalculia:

  • Suele tener problemas para aprender a contar.
  • Presenta dificultades para relacionar un número a una situación real.
  • Olvida los números con facilidad o los omite al contar.
  • Utiliza los dedos para contar, en vez de hacerlo mentalmente.
  • Tiene dificultades para resolver los problemas matemáticos.
  • No es capaz de recordar operaciones matemáticas sencillas, como 2 + 4 = 6.
  • Tiene dificultades para reconocer los patrones y clasificar los objetos por tamaño, forma y color.
  • Manifesta dificultades para reconocer los símbolos matemáticos y relacionar los números con las palabras.
  • Le cuesta escribir los dígitos con claridad y colocarlos en el orden correcto.
  • Tiene un sentido de orientación deficiente, puede resultarle difícil diferenciar la derecha de la izquierda.
  • Tiene problemas para aprender la hora.

¿Qué implicaciones tiene la discalculia en la vida del niño?

Muchos piensan que la discalculia solo afecta el rendimiento académico de los niños en las materias relacionadas con las matemáticas. Sin embargo, lo cierto es que las implicaciones de este trastorno van más allá. La discalculia también afecta el sentido de orientación del pequeño, por lo que puede tener problemas para identificar la izquierda y la derecha, seguir una dirección o leer un mapa. Asimismo, le resulta difícil estimar la distancia a la que se encuentran los objetos, lo cual incide de forma negativa en el desarrollo de la coordinación ojo-mano.

También es probable que el niño con discalculia tenga problemas para medir cantidades, lo cual se verá reflejado en su vida cotidiana ya que le resultará difícil ajustarse a un horario, calcular el cambio en la tienda o incluso participar en algunos juegos con sus coetáneos. De hecho, a veces el pequeño puede se objeto de las burlas de sus compañeros, lo cual puede repercutir de forma negativa en sus relaciones sociales y en su autoestima.

La buena noticia es que la discalculia puede tratarse. Se ha demostrado que algunas técnicas conductistas como el entrenamiento de las habilidades matemáticas pueden mejorar la capacidad aritmética del pequeño y estimular el desarrollo del pensamiento lógico-matemático.

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