¿A qué edad se empiezan a formar los recuerdos de un niño?

Desde cuándo un niño tiene memoria

La mayoría de los adultos recordamos muy poco de nuestra primera infancia. Por lo general, quienes tienen recuerdos más nítidos de los primeros años de vida en realidad se debe a la reconstrucción que ha hecho su mente tras el relato que han escuchado de sus padres o familiares. Lo cierto es que es poco probable que recordemos algo antes de los tres años y medio o los cuatro años de edad. Sin embargo, ¿esto significa que antes de esta edad no éramos capaces de formar recuerdos?

¿Cuándo empiezan los niños a formar sus recuerdos?

No se conoce a ciencia cierta cuándo empieza un niño a formar sus recuerdos. Algunos estudios que revelan que somos capaces de recordar desde que estamos en el vientre materno, pero lo cierto es que no solemos conservar estos recuerdos en la adultez. Asimismo, hay científicos que aseguran que no es hasta después de los tres años que un niño empieza a fijar las experiencias en su memoria y crear recuerdos nítidos a los qué acceder cuando crece. Sin embargo, ahora una investigación reciente ofrece nuevas luces al respecto.

En el estudio en cuestión, llevado a cabo en colaboración entre la Universidad de Otago y la Universidad de Queensland, participaron un total de 46 niños con edades comprendidas entre los 27 y 51 meses de edad. La investigación estuvo basada en un experimento. Los investigadores pidieron a los pequeños que colocaran un juguete en la parte superior de una “caja mágica”, luego debían activar una palanca y entonces, el juguete desaparecía y, en su lugar, aparecía otro juguete en miniatura acompañado de sonidos y luces llamativas.

Durante dos días, los investigadores entrenaron a los niños a usar el sistema y al tercer día, les entrevistaron para saber si sabían cómo utilizarlo, entonces, les entregaban una medalla por su participación. Seis años más tarde, cuando los niños habían cumplido entre 10 y 12 años, los investigadores volvieron a entrevistarlos, les enseñaron una medalla similar a la que les habían obsequiado y les preguntaron si recordaban la experiencia.

Lo interesante fue que solo una quinta parte de los niños recordó el experimento en el que participaron con menos de tres años. Los resultados no dejaron lugar a dudas: los niños eran capaces de almacenar recuerdos con bastante claridad desde los dos años de edad. Sin embargo, ¿por qué unos recordaban el evento y otros no?

Al parecer, los niños que recordaban el evento habían pasado varias semanas hablando sobre la experiencia vivida. Esto llevó a los investigadores a pensar que verbalizar el acontecimiento y contar las impresiones personales podría ser el catalizador que ayude a fijar los recuerdos en la memoria infantil a edades tempranas.

¿Por qué olvidamos los recuerdos de la infancia a medida que crecemos?

Cuando los niños son pequeños, recuerdan con mucha más facilidad los acontecimientos que marcaron sus primeros años de vida. Sin embargo, es normal que a medida que crecen, esos recuerdos empiecen a desdibujarse. Se trata de un fenómeno muy común al que se le conoce como “amnesia infantil”. Algunos consideran que se debe a la poca capacidad atencional que tienen los pequeños en esta etapa mientras hay quienes aseguran que podría estar relacionado con la manera en la que guardamos los primeros recuerdos de la infancia.

Lo que sucede es que, al no haber desarrollado el lenguaje, los niños fijan menos las experiencias y, al guardarlas en su memoria, las almacenan como imágenes. Sin embargo, a medida que crecen y se consolida la memoria relacionada con el lenguaje, tenemos más dificultades para recuperar la información guardada con anterioridad, sobre todo aquella relacionada con contenidos visuales. Por otra parte, hay quienes consideran que podría deberse a que no tener plena conciencia del “yo”, la cual se desarrolla poco después de los tres años, los niños no son capaces de desprenderse del ambiente y las otras personas en sus experiencias, de manera que crean recuerdos muy vagos y pocos nítidos.

Sin embargo, ahora científicos de la Universidad de Toronto tienen una nueva hipótesis. Estos investigadores aseguran que la causa del olvido podría estar relacionada con la neurogénesis, es decir, el crecimiento de nuevas neuronas. En práctica, mientras más neuronas sumamos, menos recuerdos tenemos. Y esto ocurre de manera especialmente rápida en los primeros tres años de vida, cuando el cerebro crece a una gran velocidad y se forman continuamente nuevas conexiones neurales.

Recuerdos antes de los 3 años

Para arribar a estos resultados, los investigadores condicionaron a ratones adultos a tener miedo ante determinados estímulos. Luego, les suministraron a algunos una sustancia para estimular el crecimiento de las neuronas mientras que a otros les hicieron utilizar una rueda, un ejercicio que se conoce estimula la neurogénesis, y a un tercer grupo no les aplicaron ninguna estimulación.

Al cabo de un tiempo, encontraron que los ratones que habían tenido un mayor crecimiento neuronal se mostraban menos traumados, parecía como si hubiesen olvidado las experiencias anteriores. En cambio, los ratones que no recibieron estimulación, experimentaron más miedo que al inicio. Los investigadores explicaron que algo muy similar sucede en el cerebro de los niños.

A medida que los niños crecen y se crean nuevas redes de neuronas, sobre todo en las áreas relacionadas con el aprendizaje, los recuerdos ya formados se reestructuran y se vuelven menos nítidos. Esto, al menos hasta los tres años, ya que a partir de esta edad la neurogénesis se ralentiza y los niños son capaces de crear recuerdos más duraderos y nítidos.

¿Cómo ayudar a los niños a formar recuerdos de su infancia?

Obviamente, cuanto más relevantes sean las experiencias, mejor se fijarán en la memoria de los niños y más nítido será el recuerdo que se forme de las mismas. Por tanto, si quieres ayudar a los niños a crear bonitos recuerdos de su infancia, la clave radica en ofrecerles oportunidades realmente significativas para ellos y que toquen sus fibras más sensibles.

Recuerda que cuantas más emociones despierte una experiencia, mejor se fijará en la memoria infantil. De esta manera, no solo estarás ayudando a tus hijos a recordar mejor los eventos de su primera infancia sino también a rememorarlos con más cariño e ilusión.

Referencias
  • Jack, F. et. Al. (2012) Magic Memories: Young Children’s Verbal Recall After a 6-Years Delay. Child Development, 83(1): 159-172.
  • Akers, K. G. et. Al. (2014) Hippocampal Neurogenesis Regulates Forgetting During Adulthood and Infancy. Science; 344(6184): 598-602.
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