Educar en el apego: El método que Meghan Markle ha escogido para criar a Archie Harrison

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Meghan Markle no solo rompió con la tradición real al escoger el hospital donde daría a luz a su hijo Archie Harrison sino también al decidir cuál era el momento más oportuno para presentarlo al mundo y más recientemente, al apostar por una educación acorde a sus valores. La duquesa de Sussex conoce la importancia que tiene el vínculo entre madre e hijo durante los primeros años de vida para el desarrollo emocional a largo plazo, por ello ha decidido volcarse en su relación con Archie siguiendo los preceptos de la teoría del apego, un método educativo que gana cada vez más adeptos.

La teoría del apego: ¿Cómo la relación madre-hijo influye en el desarrollo emocional infantil?

John Bowlby fue el primero en describir la teoría del apego y demostrar la importancia del vínculo entre madre e hijo para un desarrollo emocional equilibrado en los primeros años de la infancia y la adultez. Básicamente, esta teoría se centra en describir la dinámica de la relación que se establece entre los niños y sus padres o cuidadores, así como su repercusión en el posterior desarrollo infantil.

Según Bowlby, los niños poseen una necesidad innata de apego que se orienta hacia una figura o cuidador principal, un rol que usualmente desempeña la madre o el padre, quien además de cubrir sus necesidades básicas debe ofrecerle al niño seguridad, protección y cariño. De esta manera, se estimula el apego seguro y los niños crecen sintiéndose queridos y seguros, lo cual repercute de manera positiva en su autoestima, autoconfianza y regulación emocional.

Por el contrario, aquellos pequeños que no cuentan con una figura de apego, ya sea porque nunca la tuvieron o porque el vínculo se rompió en algún momento, son más propensos a convertirse en personas inseguras y con una baja autoestima, a la vez que poseen una mayor vulnerabilidad a desarrollar algunos trastornos psicológicos en la adultez como ansiedad o depresión.

La teoría del apego más allá de su influencia en el desarrollo emocional

La relación que establecen los niños con sus padres durante sus primeros años de vida no solo influye en el desarrollo emocional de los pequeños y su riesgo a sufrir alteraciones psicológicas en la adultez como se pensaba hace décadas. Un estudio realizado en la Universidad de Washington desveló que el cariño no solo es esencial para hacer felices a los niños y fomentar su equilibrio emocional sino también para estimular el crecimiento de su cerebro.

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Para arribar a estos resultados en el estudio se evaluó la relación de 92 niños con sus padres, de los cuales el 97% de los participantes fueron madres. Tras 7 años de investigación se encontró que mientras más afecto le transmitían los padres a sus hijos, más les abrazaban, besaban y sonreían, más crecía el cerebro infantil. Específicamente, aquellos pequeños cuyos padres les brindaban más amor y apoyo tenían un hipocampo casi un 10% más grande en comparación con los niños cuyos progenitores se mostraban distantes emocionalmente.

¿Cómo aplicar la teoría del apego con tus hijos para aprovechar sus beneficios?

  1. Sé empático con tus hijos. Para la mayoría de los adultos perder en la calle un juguete o acostarse a dormir a oscuras no representa un gran problema, pero para muchos niños este tipo de experiencias puede generarles un gran estrés. Por eso, mostrarse empáticos con los niños cuando más lo necesitan, hacer que se sientan comprendidos y validar sus emociones no solo les hará sentir más seguros, sino que también fortalecerá su autoestima y autoconfianza a largo plazo.
  2. Mantente disponible emocionalmente. La disponibilidad emocional es uno de los indicadores más importantes para el desarrollo de un apego seguro. En práctica, si apoyas a tus hijos cuando más lo necesitan y estás siempre disponible para hablar sobre sus emociones, estarás estimulando el apego seguro de los niños. El simple hecho de saber que tienen una persona a la cual recurrir, les brinda a los niños la seguridad necesaria para enfrentarse a los retos de la vida y volver a empezar una y otra vez.
  3. Apuesta por el contacto físico. El contacto físico, traducido en abrazos, besos y caricias, es fundamental para generar un apego seguro en los niños. De hecho, se conoce que los pequeños que pasan más tiempo en brazos de los padres suelen sentirse más seguros y tienen un desarrollo emocional más equilibrado y sano que aquellos que pasan la mayor parte del tiempo en la cuna o en la silla de paseo. Esto se debe a que el contacto físico no solo genera una sensación de bienestar debido a la segregación de endorfinas, sino que también transmite seguridad y protección.

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