3 claves para educar a un niño terco

Niño terco

A los niños que son tercos, obstinados o testarudos también se les describe como niños con una “personalidad fuerte”. En realidad, son niños a los que les cuesta entrar en razón, quieren llevar la voz cantante y en muchas ocasiones, tienen baja tolerancia a la frustración, sobre todo, cuando se les lleva la contraria. Este rasgo de su personalidad no tiene que ser algo malo, siempre y cuando se le eduque desde el respeto y la empatía, hacia uno mismo y hacia los demás.

Tratar con niños tercos es todo un desafío para los padres. Que realicen tareas comunes puede ser toda una lucha constante. Por eso, los padres deben ejercer la inflexibilidad en muchos casos y no ceder a sus rabietas. La mejor manera de educar a los niños tercos es mostrarles que su comportamiento obstinado… no funciona. En este sentido, tendrás que prestar atención a su buen comportamiento para reforzarlo y así obtener los resultados deseados.

Características del niño terco

Los niños que son tercos suelen ser inteligentes y creativos, son de los que hacen muchas preguntas y que quieren dar su opinión en todo. Esto son buenas características, pero siempre que aprendan a escuchar la opinión de los demás. Las características más habituales que tienen los niños tercos son las siguientes:

  • Tienen una gran necesidad de ser reconocidos y escuchados, por lo que pueden buscar tu atención con frecuencia.
  • Pueden ser muy independientes.
  • Están comprometidos y empeñados en hacer lo que les gusta.
  • Todos los niños tienen rabietas, pero los tercos pueden hacerlo con más frecuencia.
  • Tienen fuertes cualidades de liderazgo, a veces pueden ser “mandones”.
  • Les gusta hacer las cosas a su ritmo.
  • Pueden ser difíciles de educar.

Consejos para educar al niño terco

No importa la edad que tenga tu hijo, si es terco o con personalidad fuerte, lo notarás enseguida. Es posible que cuando sea bebé no quiera estar en su cuna, cuando sea más grande rechazará los alimentos o cuando sea más mayor te responderá siempre que le recrimines algo. También es posible que con 6 años quiera escoger su propia ropa digas lo que digas… ¡no te preocupes! Con estas claves podrás educarle de manera que su terquedad no sea un problema.

Niño testarudo

Escúchale

La comunicación es bidireccional. Si quieres que tu hijo te escuche, primero tendrás que estar dispuesto a escucharlo. Los niños tercos suelen ser obstinados en sus opiniones y tienden a discutir. Es importante que se sienta escuchado para evitar el conflicto o se volverá desafiante.

La mayoría de las veces, cuando tu hijo insiste en hacer o no hacer algo, escucharlo y tener una conversación abierta sobre lo que le molesta puede ser suficiente. Por ejemplo, si tu hijo tiene una rabieta porque no quiere comer, no le fuerces. En su lugar, pregúntale por qué no quiere comer y escucha lo que te dice; podría ser porque quiere jugar o porque le duele la barriga. Si quieres que tu terco niño de cinco años te escuche, trata de acercarte con calma y de manera práctica y no creando conflicto.

Conecta con él, no le fuerces

Cuando obligas a los niños a hacer algo, tienden a rebelarse y a hacer todo lo que no deberían. El término que mejor define este comportamiento es contravoluntad, que es un rasgo común de los niños tercos. La contravoluntad es instintiva y no se limita solo a los niños. Conéctate con tus hijos.

Por ejemplo, obligar a tu hijo de seis años, que insiste en ver televisión después de la hora de dormir, no ayudará. En cambio, si te sientas con él y muestras interés en lo que está viendo, la cosa cambia. Cuando muestras que te importa, es probable que tu hijo responda con mayor voluntad para hacer caso… Los niños que conectan con sus padres cooperan sin conflictos. ¿Quieres dar el primer paso para conectar con tu hijo? ¡Abrázale!

Dale opciones

Los niños tercos pueden tener sus propias ideas y no siempre les gusta que les digan qué hacer. Dile a tu hijo terco de cuatro años que tiene que estar en la cama a las 9 pm y todo lo que obtendrás de él es un fuerte “¡No!”. Dile a tu hijo inflexible de cinco años que tendrá que jugar con un juguete que tú elegirás y no querrá. Dale a tu hijo opciones y no directivas. En lugar de decirle que se vaya a la cama, pregúntale si le gustaría leer el cuento A o B antes de dormir.

Tu hijo podría seguir siendo desafiante y decir: “¡No me voy a acostar!”. Cuando eso suceda, mantén la calma y dile con total naturalidad, “bueno, esa no fue una de las opciones”. Puedes repetir lo mismo tantas veces como sea necesario y con la mayor tranquilidad posible. Cuando suenes como un disco rayado, es probable que tu hijo ceda.

Dicho esto, demasiadas opciones tampoco son buenas. Por ejemplo, pedirle a tu hijo que elija un atuendo del armario podría confundirle. Puedes evitar este problema minimizando las opciones a dos o tres conjuntos elegidos por ti y pidiéndole a tu hijo que elija entre ellos.

Bibliografía

J. Siegel D., Payne Bryson, T. (2015) Disciplina sin lágrimas: Una guía imprescindible para orientar y alimentar el desarrollo mental de tu hijo. Editorial: Dbooks

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