5 ejercicios fonoarticulatorios para desarrollar el habla de los niños

Ejercicios para desarrollar el habla en los niños

Los primeros años de la vida de un niño son esenciales para el desarrollo del lenguaje. En esta etapa se están desarrollando los órganos fonoarticulatorios y el cerebro se encuentra en pleno proceso de maduración, por lo que se trata de un momento clave para la adquisición del habla y las habilidades comunicativas. Para garantizar un desarrollo óptimo, es importante que los padres empiecen a estimular el lenguaje infantil desde una edad temprana.

¿Por qué es importante estimular el aparato fonoarticular en la infancia temprana?

El aparato o sistema fonoarticulatorio incluye a los órganos que, como su nombre indica, facilitan la articulación del lenguaje. Dentro de este sistema se incluyen las cavidades supraglóticas, como el paladar, la lengua, los dientes y los labios. Básicamente, su función consiste en articular los sonidos que provienen del aparato respiratorio, sobre todo de la faringe, laringe y las cuerdas vocales. En otras palabras, dan forma a los sonidos que emitimos para transformarlos en fonemas comprensibles al oído humano.

Esto explica por qué los trastornos o retrasos en la maduración del aparato fonoarticulatorio no solo pueden afectar la adquisición temprana del lenguaje sino también convertirse en un obstáculo para el desarrollo del habla durante la infancia. Sin duda, se trata de una razón de peso para comenzar a entrenar el aparato fonoarticular lo antes posible en la infancia.

Así lo corroboró un estudio realizado en la Universidad Técnica del Norte, en el que se evidenció que la estimulación temprana del aparato fonoarticulatorio no solo facilita la adquisición del lenguaje sino que mejora la pronunciación, corrige patrones musculares inadecuados y fomentan la movilidad facial. Además, es un recurso excelente para fomentar la expresión en los niños desde una edad temprana y estimular la comunicación social.

5 ejercicios sencillos para entrenar los órganos articulares del lenguaje

1. Estiramientos de los labios

A la mayoría de los niños les encanta hacer muecas, por lo que seguramente adorarán ejercitar sus labios como si estuviesen imitando a un mono. La idea es que los peques muevan y estiren los labios en todas las direcciones posibles. Para ello, puedes pedirles que muevan los labios lo más fuerte que puedan hacia la izquierda y luego, a la derecha. Seguidamente, pídeles que estiren los labios hacia delante como si fuesen a dar un beso enorme y que los mantengan en esa posición durante unos segundos. Cuando dominen este ejercicio, podrán repetirlo con los labios juntos, entreabiertos y abiertos, una manera de añadir un poco de complejidad a la actividad.

2. Flexibilidad de los labios

Otro ejercicio estupendo para entrenar el movimiento de los labios y potenciar su flexibilidad consiste en abrir y cerrar los labios lo más rápido posible, pero manteniendo los dientes juntos. Luego, pídeles a los niños que presionen los labios, uno con otro, lo más fuerte que puedan y, por último, que se muerdan suavemente el labio superior, seguido del inferior y al final, los dos a la vez. Esto mejorará el movimiento de sus labios, lo cual les ayudará a pronunciar mejor los fonemas más adelante. Y, si quieres que resulte más divertido, siempre se puede practicar en familia, una manera enseñarles a los peques cómo aplicar bien el ejercicio.

3. Fortalecimiento de las mejillas

A la mayoría de los niños les encanta inflar las mejillas como si de un globo se tratase, pero lo que pocos saben es que además de divertido es un ejercicio ideal para fortalecerlas. Para añadirle un poco de complejidad al ejercicio y hacer que trabajen la mayor cantidad de músculos posibles, pídeles primero que las inflen simultáneamente y luego, de manera alternada, tomando un pequeño descanso entre las dos posiciones. Cuando dominen este ejercicio, puedes presionar con los dedos ligeramente las mejillas y pedirles que intenten inflarlas. Otra práctica muy efectiva consiste en el ejercicio contrario, introducir las mejillas entre los dientes y las mandíbulas, como si estuviesen desinfladas del todo.

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4. Movilización de la lengua

La lengua es uno de los órganos de fonación más importantes, por lo que es fundamental trabajarla desde los primeros años de vida. Para ello, puedes pedirles a los niños que saquen la lengua y la levanten lo más alto que puedan y, luego, que la bajen al máximo. Asimismo, pueden mover la lengua de forma lateral, llevando la punta hacia la izquierda y seguidamente, a la derecha. Una vez dominados estos movimientos, los niños estarán preparados para describir una circunferencia con la punta de la lengua fuera de la boca, primero de forma más lenta y luego, más rápido. En este caso, también puedes pedirles que la pasen por el contorno de los labios y luego, en el interior de la boca, por encima de los dientes.

5. Reforzamiento de la lengua

Un ejercicio muy sencillo para reforzar el paladar blando de una manera divertida consiste en soplar. En este caso, puedes pedirles a los niños que jueguen a hacer pompas de jabón o a inflar globos o bolsas de papel o plástico. Otra actividad muy entretenida consiste en soplar copos de algodón o plumas con el objetivo de mantenerlos en el aire durante la mayor cantidad de tiempo posible. Una vez que los niños vayan ganando en fuerza, puedes pedirles que soplen objetos un poco más pesados, como pelotas de ping pong o bolas de papel sobre una superficie plana. Para graduar la fuerza del soplido puedes colocar una vela y pedirles que soplen sobre la llama, lo suficiente como para moverla, pero sin apagarla.

Vale destacar que estos ejercicios son aptos para la mayoría de los niños mayores de 2 años, ya que a esta edad son capaces de obedecer órdenes sencillas. No obstante, su efectividad puede variar de un pequeño a otro dependiendo del nivel de maduración de su aparato fonador y en especial, del sistema fonoarticular. Que no sean capaces de reproducir los ejercicios correctamente no significa que tengan un trastorno en el desarrollo del lenguaje, pero si presentan otros signos que indiquen un posible retraso lingüístico, se recomienda consultar a un especialista, quien diagnosticará el problema y orientará ejercicios más personalizados.

Referencias
Gladys, O. (2017) Ejercicios fonoarticulatorios y su incidencia en la pronunciación adecuada de los fonemas complejos en niños de 3-4 años de unidad educativa “Pimampiro” ubicada en el Cantón pimampiro de la provincia de Imbabura, en el año lectivo 2016-2017. Trabajo de grado. Universidad Técnica del Norte.
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