La enfermedad mental materna: Un problema común que suele pasar desapercibido

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El embarazo y el postparto son una etapa muy compleja desde el punto de vista físico y emocional para las madres. Los primeros meses de un bebé en casa tampoco son fáciles, a la felicidad materna se contrapone el agotamiento corporal, la falta de sueño y las dificultades para conectar con el mundo interior del bebé. Esta situación suele generar irritabilidad y retraimiento en muchas madres y, en ocasiones, puede avivar patologías mentales previas o incluso desencadenar nuevos trastornos.

De hecho, se estima que una de cada cinco madres sufre un trastorno del estado de ánimo a nivel mundial. En España las cifras son similares, alrededor del 60% de las mujeres experimenta lo que se conoce como “baby blues” mientras que entre el 10 y el 13% desarrolla una depresión postparto.

¿Por qué las madres tienen más riesgo de desarrollar una enfermedad mental?

Las alteraciones hormonales que tienen lugar durante el embarazo y en el postparto desempeñan un papel esencial en los cambios emocionales que experimentan muchas madres. En ocasiones es difícil reajustar el equilibrio hormonal tras el parto, lo que aumenta el riesgo de sufrir alteraciones psicológicas. Asimismo, hay mujeres que tienen una mayor predisposición a padecer este tipo de problema ya que cuentan con determinados polimorfismos genéticos que aumentan su riesgo.

A esto se le suman algunos rasgos de personalidad, como el perfeccionismo. Las madres que son muy perfeccionistas tienen una mayor propensión a desarrollar alteraciones emocionales tras tener un hijo ya que experimentan una sobrecarga que en ocasiones no son capaces de gestionar. Asimismo, la falta de apoyo, haber tenido antecedentes de una alteración mental como el trastorno bipolar o haber experimentado un antecedente traumático antes o durante el embarazo puede aumentar el riesgo.

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El problema: Cuando la enfermedad mental materna cursa en silencio

Por lo general, el mayor problema al que se enfrentan las madres que sufren una enfermedad mental tras dar a luz no es el trastorno en sí sino la forma de gestionarlo. La mayoría teme ser o convertirse en una “mala madre”, lo que a su vez genera una gran sensación de inseguridad y hace mella en su autoestima y autovaloración. De esta manera, se afectan los recursos psicológicos para hacerle frente al desequilibrio emocional y la vulnerabilidad aumenta.

En muchos casos, la opinión de terceros también tiene mucho peso. Muchas madres temen que los demás piensen que no son capaces de educar a sus hijos y por tanto, puedan perder su custodia, sobre todo cuando viven en condiciones desfavorables. A esto se le suma la incomprensión de las personas que las rodean, quienes suelen restarle importancia al problema. De hecho, muchas veces se llega a estigmatizar a las madres que sufren una alteración mental tras dar a luz, incluso antes de que reciban un diagnóstico.

Como resultado, lo más común es que elijan sufrir su enfermedad en silencio y que tomen distancia emocional o física de quienes le rodean. Una decisión que puede salvarlas de las críticas ajenas pero que sin duda, representará una carga psicológica añadida a largo plazo y empeorará los síntomas.

Tres claves para lidiar con la enfermedad mental materna

  1. Expresar los sentimientos. Hablar abiertamente sobre los sentimientos y buscar apoyo en terceros es fundamental para mantener las emociones negativas a raya. Es importante encontrar tiempo para conversar con la pareja, familia o amigos al respecto y, en caso de ser necesario, acudir a un especialista que ofrezca las herramientas adecuadas para superar esta etapa. En la gran mayoría de los casos, las alteraciones emocionales pueden tratarse y la madre se puede recuperar sin mayores problemas.
  2. Pasar tiempo al aire libre. Pasar tiempo al aire libre, sobre todo en compañía de otras personas, es una estrategia eficaz para prevenir y combatir las alteraciones mentales tras el parto. Esto se debe a que, además de disminuir las tensiones y el estrés, fomenta la síntesis de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores relacionados con los estados de ánimo positivos. Estar al aire libre también contribuye a regular la respiración, un buen ejercicio para equilibrar el estado de ánimo y combatir los síntomas de una enfermedad mental.
  3. Descansar lo suficiente. Dormir poco no solo es perjudicial para la salud sino que también puede acentuar los síntomas de una enfermedad mental. Por eso, una de las recomendaciones más comunes de los especialistas a las madres que sufren alteraciones emocionales es que intenten dormir cada vez que tengan oportunidad o al menos descansar con cierta regularidad. En este sentido, disfrutar de actividades relajantes como salir a dar un paseo, practicar yoga o dedicar tiempo a un hobby también puede ser de gran ayuda.

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