La etapa del “no” en los niños: ¿Por qué se produce y cómo afrontarla?

Etapa del NO en los niños

A lo largo del desarrollo infantil, los niños atraviesan diferentes etapas que les ayudan a dar forma y consolidar su identidad. La etapa del “no” es una de ellas. Básicamente, se trata de una fase en la que los pequeños viven en constante negación y lo expresan diciendo “no” a cuanta sugerencia o proposición se les hace. No importa cuál sea la demanda, lo más probable es que el interlocutor se lleve un “no” por respuesta. Sin embargo, al contrario de lo que piensan muchos padres, no se trata de un mero comportamiento rebelde sino de una fase importante en el proceso de maduración infantil.

Me niego, luego existo

La etapa del “no” se inicia alrededor de los 2 años y se extiende hasta los 4 años. A esta edad tus hijos empiezan a descubrir que son unas personitas independientes, están aprendiendo a pensar y, aunque aún no han desarrollado el razonamiento lógico, ya tienen opiniones propias y son capaces de tomar sus decisiones. También comienzan a sentirse autónomos y empiezan a descubrir sus sentimientos. Conscientes de que tienen una personalidad independiente de la de sus padres, desean expresar su individualidad y su derecho a ser diferentes.

Sin embargo, como aún no cuentan con recursos cognitivos y emocionales suficientes, su manera de expresar su individualidad es a través de las negativas. Por eso dicen “no” cuando están en desacuerdo con alguna circunstancia, pero también cuando están enfadados o cansados. Incluso es probable que digan “no” a alguna propuesta que les beneficie, sencillamente porque es la manera que tienen de ejercer su voluntad y marcar límites.

Vale destacar que en la mayoría de los casos no existe un interés marcado en retar a los padres o hacerles rabiar, los niños simplemente están explorando los límites. De hecho, a menudo ni siquiera son conscientes de cómo esas negativas afectan a los demás y de la frustración que pueden generar en sus padres. Tampoco son capaces de comprender que muchas de esas negativas también pueden perjudicarles a ellos mismos. Solo les interesa ejercer su independencia como recurso para reafirmarse y hacer valer sus sentimientos.

5 claves para lidiar con la etapa del “no” en los niños sin convertirlo en un drama

La etapa del “no” es una fase realmente difícil para los padres. Ante las constantes negativas de los niños, la mayoría de las veces sin motivos válidos y razonables, es normal que pierdan la paciencia y terminen enfadados. Sin embargo, la reacción de los padres ante las continuas exigencias y negativas de los niños es clave, no solo para mantener un buen equilibrio familiar sino también para apuntalar la autoafirmación de los pequeños. Estos son algunos consejos para que puedas lidiar con esta etapa sin morir en el intento e incluso logres fomentar la individualidad de tus hijos.

1. Permite que exprese su rabia, pero de manera asertiva

Detrás del enfático “no” de los niños muchas veces se esconde una rabia contenida porque no saben cómo expresar su punto de vista o simplemente se sienten incomprendidos. Reñirles o castigarles por su conducta negativista solo acentuará ese sentimiento. En cambio, si permites que los niños expresen esa rabia de una manera asertiva les estarás enseñando herramientas para que aprendan a autocontrolarse y entiendan sus emociones. Una buena manera de conseguirlo es preguntándole a qué se debe su negativa, por qué cree que es la mejor respuesta y cómo se siente al negarse.

La negación en los niños

2. Vigila el uso que haces del “no”

¿Cuántas veces al día le dices “no” a tus hijos? Muchas veces ni siquiera reflexionamos sobre si es razonable lo que los niños están pidiendo y les respondemos con un “no” como un acto reflejo. Sin embargo, ¿te has preguntado alguna vez cómo influyen tus “no” en los más pequeños de casa? En muchos casos sólo consiguen que los niños se sientan relegados a un segundo plano y minimizados, hasta el punto de creer que su opinión o sentimientos no cuentan nada. Obviamente, esto acentuará la fase del “no” infantil. Para evitarlo, medita cada respuesta que das a tus hijos y diles “no” solo cuando sea realmente necesario.

3. Respeta el “no” de los niños

Frustrados por las continuas negativas de sus hijos, a veces los padres no aceptan un “no” por respuesta y obligan a los niños a actuar en contra de su voluntad. Es cierto que a veces los “no” de los peques no tienen cabida y es importante hacerles reflexionar sobre su negativa, pero pasar por alto su “no” y obligarles a hacer algo que han dejado claro que no quieren hacer no es precisamente el mejor camino. Si quieres que tus hijos mediten sus respuestas y sean conscientes de que sus negativas a veces no tienen sentido, lo primero que tienes que hacer es respetar sus “no”.

4. Refuerza sus “sí”

Si quieres que tus hijos dejen de responder con negativas, prueba el refuerzo positivo. Básicamente, todo lo que tienes que hacer es enfocar tu atención en los “sí” de tus hijos y reforzarlos. Por ejemplo, cuando te diga “sí” puedes decirle: “Me alegra mucho que me hayas dicho que sí” o “No sabes lo feliz que me hace que me hayas dicho que sí”. Ya se trate de un refuerzo verbal o gestual, como un beso, un abrazo o simplemente una sonrisa, premia cada “sí” de tu hijo. De esta manera, irá aprendiendo a sustituir los “no” por “sí.

5. Enséñales a responder adecuadamente

En la etapa del “no” los niños pueden llegar a ser muy categóricos o incluso rudos. Una manera para que reflexionen sobre sus respuestas y aprendan a suavizar el tono consiste en enseñarles otras maneras de responder. Por ejemplo, cuando te digan “no” puedes preguntarles: ¿no podría serun quizá?  ¿Es un “no” rotundo o tengo alguna esperanza? Teniendo en cuenta que a estas edades los niños tienen un vocabulario bastante reducido, también puedes apostar por juegos de vocabulario en los que aprendan nuevas palabras, como “puede”, “quizá”, “tal vez” o “a lo mejor”. Y, por supuesto, educa con el ejemplo. Cuando tengas que decirle un “no”, que no sea a secas, dile, por ejemplo: “lo siento, pero no puedes”, “no, gracias” o “no creo, pero lo pensaré”.

Y ante todo, mantén la calma. Ten en cuenta que tus hijos no actúan así de mala fe o para hacerte enfadar. Así que antes de perder los nervios, respira profundo y cuenta hasta diez. Recuerda que, antes o después, esta etapa pasará y tu pequeño se convertirá en un niño mucho más independiente y maduro.

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