Funciones del lenguaje: ¿Qué son y para qué sirven?

Las principales funciones del lenguaje explicadas para los niños con ejemplos

Funciones del lenguaje

El lenguaje es la base de la comunicación humana. Nos permite expresar lo que sentimos, comunicar nuestras ideas y pensamientos y relacionarnos con los demás. También es un recurso muy valioso que nos permite conocer el mundo que nos rodea, descubrir nuestra historia y dar forma a nuestros deseos y anhelos de cara al futuro. Este complejo sistema de símbolos, tanto fonéticos como escritos y verbales, da forma a nuestro mundo interior y nos permite ser quienes somos.

Sin embargo, aunque es habitual que pensemos en el lenguaje como un vehículo entre nuestro mundo interior y exterior, lo cierto es que no siempre lo utilizamos de la misma manera. A diario utilizamos las palabras para expresar todo tipo de ideas y emociones, pero siempre con un sentido particular. Esto es lo que se conoce como funciones del lenguaje, un concepto que los más pequeños de casa deberían conocer a medida que van apropiándose de la lengua y aprenden a comunicarse con quienes les rodean.

¿Qué son las funciones del lenguaje?

Las funciones del lenguaje hacen referencia a los distintos objetivos de la comunicación, es decir, la intención que tiene el emisor al construir una frase. Dicho en otras palabras, se trata de los diferentes propósitos con los que utilizamos el lenguaje en nuestro día a día. Por lo general, existe una función que prevalece por encima de las demás cada vez que nos expresamos, aunque en realidad todas las funciones del lenguaje están interconectadas, de manera que cuando nos comunicamos las otras funciones también están presentes, aunque se mantengan en un segundo plano.

¿Por qué es importante que los niños conozcan las funciones del lenguaje?

Más allá de enseñar a los niños a hablar y comunicarse con los demás desde una edad temprana también es importante enseñarles a utilizar el lenguaje con un sentido y propósito. Las palabras por sí solas solo son un concepto, pero cuando se utilizan con un objetivo adquieren un poder enorme. Los niños deberían ser conscientes de eso, así aprenderán a usar las palabras adecuadas según el contexto y sin perder de vista lo que quieren expresar.

Por eso, es importante enseñarles desde pequeños las diferentes funciones del lenguaje y explicarles cuándo y cómo utilizarlas. Obviamente, no basta con enseñarles la teoría, también es necesario ponerles ejemplos y motivarles para que practiquen en su cotidianidad hasta que sean capaces de reconocer las distintas funciones del lenguaje y utilizarlas de manera eficaz.

¿Cuáles son las principales funciones del lenguaje?

Existen diferentes clasificaciones de las funciones del lenguaje. Una de las más conocidas es la del lingüista, fonólogo y teórico literario ruso, Roman Jakobson, quien redefinió la teoría previa del lingüista Karl Bühler sobre la existencia de tres funciones del lenguaje, la simbólica o representativa, la sintomática o expresiva y la señalativa o apelativa. Para Roman Jakobson, esta clasificación resultaba insuficiente, por lo que añadió tres nuevas funciones a su teoría.

1. Función referencial, representativa o informativa

La función referencial, también conocida como representativa o informativa, se enfoca en transmitir el contenido del mensaje y la situación. Básicamente, se utiliza para transmitir una información de manera objetiva y directa. Por ejemplo, para decir “Son las cinco de la tarde”, “Cada vez más personas se quedan sin empleo” o “Las frutas son ricas en vitaminas”.

2. Función expresiva, emotiva o sintomática

También conocida como función emotiva o sintomática, la función expresiva se centra en el emisor y está relacionada con la subjetividad. Cobra protagonismo cuando se utiliza el lenguaje para expresar emociones, sentimientos, estados de ánimo o deseos. Por ejemplo, es la función predominante en frases como “Me siento muy bien”, “Te quiero mucho” o “Me siento más alegre que ayer”.

Funciones del lenguaje ejemplos

3. Función apelativa o conativa

Se entiende por función apelativa o conativa del lenguaje cuando el emisor tiene como objetivo modificar o condicionar la conducta del receptor. De ahí que este tipo de mensaje esté centrado en el receptor. En la práctica, suele relacionarse con las órdenes o preguntas, de manera que se utiliza sobre todo en los modos imperativos e interrogativos. Algunos ejemplos de este tipo de función son: “Llévale el cuaderno a Rosa y dale las gracias”, “Termina de leer y ve a la cama” o “¿Quieres ir a ducharte ya?”.

4. Función poética o estética

La función poética o estética se centra en el mensaje. A diferencia del resto de funciones, se utiliza para llamar la atención sobre la forma en cualquier uso del lenguaje, pero con un propósito estético. De ahí que incluya elementos estilísticos para destacar la belleza del lenguaje. Esta función es bastante común en los textos literarios, pero también puede utilizarse en frases de uso cotidiano como en el caso de los refranes. Por ejemplo, se utiliza la función poética en frases como “Quien madruga, Dios le ayuda”, “Haz bien y no mires a quien” o “En la oscuridad de la noche reinaba la luna”.

5. Función fática o relacional

La función fática o relacional se centra en el canal de comunicación entre el emisor y el receptor. Su objetivo consiste en iniciar, continuar, interrumpir o finalizar una conversación, así como comprobar si existe algún contacto entre el emisor y el receptor. Su finalidad no es informar sino facilitar el contacto social para centrarse luego en mensajes con un contenido. Algunos ejemplos de esta función son las frases “Hola, ¿me escuchas bien?”, “Hola, ¿te encuentras bien?” y “Hasta luego, ¡nos vemos mañana!”.

6. Función metalingüística

Se trata de una función muy peculiar ya que tiene el propósito de hacer referencia al propio lenguaje. De ahí que se centre en el propio código de la lengua. Suele utilizarse en definiciones, declaraciones o aclaraciones de la lengua. Se distingue en la lengua escrita por el uso de comillas o cursivas mientras que en la oral, destaca por la utilización de una entonación especial o un acento más intenso. Algunos ejemplos son de la función metalingüística del lenguaje son: “casa se escribe con ce”, “María tiene cinco letras” o “Antes de p o b siempre se usa la m”.

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