¿Tu hijo te pega e insulta cuando se enfada? Cómo actuar ante esta situación

Mi hijo me pega y me insulta

Solemos pensar que todos los niños son ingenuos y tiernos. Sin embargo, no siempre es así. El hecho de que los pequeños aprendan de su entorno también significa que pueden aprender a manipular a los demás, maltratarles e incluso comportarse de forma violenta para obtener lo que desean. En la mayoría de los casos no lo hacen de forma consciente, al menos al inicio. No obstante, llega un momento en el que se percatan que este tipo de comportamiento les permite alcanzar lo que quieren y lo que hasta ese momento era un comportamiento ocasional puede convertirse en algo habitual.

Entonces las faltas de respeto, los insultos e incluso los golpes se convierten en el pan de cada día. Tanto así, que a veces puede parecer que los roles en la familia se han invertido y son los niños quienes tienen el mando. Los padres ya no tienen autoridad para establecer normas y límites o imponer castigos porque los pequeños de casa se han hecho con el control y son ellos quienes ponen las reglas.

¿Por qué algunos niños pegan e insultan a sus padres?

Los niños pueden comportarse de manera agresiva en ocasiones. Se trata de una reacción normal, sobre todo cuando son pequeños y no cuentan con las suficientes herramientas para expresar de manera asertiva lo que sienten y gestionar sus emociones. Sin embargo, a medida que crecen y aprenden recursos para canalizar su ira o frustración, estas actitudes suelen ir desapareciendo, al menos en la mayoría de los casos.

Pero hay ocasiones en las que los niños aprenden que cuando tienen el control pueden conseguir lo que se proponen y entonces, convierten este comportamiento en su patrón habitual. El hecho de saber que pueden insultar o pegar a sus padres sin consecuencia les empodera y les hace tomar el control de la situación. La mayoría de las veces se debe a una educación demasiado permisiva en la que los pequeños crecen sin reglas ni límites claros.

No obstante, otras veces puede obedecer a una alteración psicológica, como en el caso del trastorno oposicionista desafiante. En cualquier caso, la buena noticia es que es posible corregir el comportamiento de estos niños antes de que se convierta en un patrón y se transformen en pequeños tiranos.

¿Qué hacer para lidiar con el comportamiento agresivo de los niños?

Corregir el comportamiento agresivo de los niños no es una tarea fácil, pero tampoco imposible. Es importante contar con herramientas para lidiar con estas circunstancias y, sobre todo, ser muy constantes y pacientes. Los resultados a veces pueden tardar en aparecer, pero si tomas las medidas adecuadas, seguramente darán su fruto. He aquí algunas claves que pueden ayudarte.

1. Identifica las primeras señales

Es normal que los niños pequeños expresen su enfado a través de rabietas, gritos o golpes. Sin embargo, a partir de los cinco años aproximadamente, ya deberían ser capaces de controlar su comportamiento. Si notas que tus hijos siguen mostrándose agresivos con frecuencia, tienen rabietas en público y te insultan o golpean habitualmente, es hora de que tomes cartas en el asunto.

2. Establece normas y límites claros en casa

Establecer normas y límites en casa no solo ayuda a que los niños puedan conferirle un orden lógico a su mundo sino también a que puedan regular su comportamiento. Cuando los pequeños saben exactamente lo que se espera de ellos, se sentirán más seguros ya que sabrán qué pueden hacer y qué no y podrán controlar mejor sus reacciones.

3. Sigue un estilo educativo coherente

Cuando ambos padres no están de acuerdo en las reglas y castigos, los niños pueden aprovechar esa brecha para comportarse de manera desafiante. Por eso, es importante apostar por un estilo educativo coherente en casa para transmitirles a los niños una única guía a seguir. Para conseguirlo, es importante que hables con tu pareja sobre la educación de vuestros hijos y hagáis valer las mismas normas con firmeza y amor.

Hija pega madre

4. Enseña a los niños a ser empáticos

Desarrollar la empatía es fundamental para que los niños puedan comprender cómo te sientes cuando te faltan el respeto y te insultan. Por eso, no te limites solo a castigar a tus hijos por sus malos comportamientos, pídeles además que reflexionen sobre lo que han hecho y las consecuencias de su comportamiento. Solo si aprenden a ponerse en el lugar de los demás, serán capaces de entender las consecuencias de sus actos.

5. Ofrece a los niños herramientas de autocontrol

A veces los niños no actúan de manera agresiva intencionadamente sino porque no saben comportarse de otra manera. Esa es la forma que tienen para expresar su ira o su frustración. Por tanto, una buena manera de ayudarles a canalizar mejor sus emociones es ofreciéndoles herramientas de autocontrol, como los ejercicios de respiración o relajación.

6. Muestra a los niños cuánto los quieres

Querer a los niños no basta, también es importante mostrarles cuánto los amas. Por tanto, convierte los abrazos, los besos y las caricias en el pan de cada día, una excelente manera de fortalecer el vínculo afectivo entre ambos y enseñarles otras maneras de comunicarse. Obviamente, esto no significa que les eduques en la permisividad. La clave está en educarles con firmeza y mucho amor.

7. Conviértete en su ejemplo a seguir

Los niños aprenden por imitación. Así que si quieres enseñarles a que respeten a los demás y canalicen sus emociones de manera asertiva, empieza por dar el ejemplo. Evita discutir, alzar la voz o actuar de manera agresiva con ellos o cualquier otro miembro del hogar. En lugar de esto, intenta mantener la calma y controlar tus emociones antes de lanzarte a una acalorada discusión. Así los niños aprenderán cómo deben comportarse en situaciones similares.

Vale puntualizar que si estas claves no funcionan o crees que la situación se te ha escapado de las manos, también puedes pedir ayuda a un especialista. Tras estudiar tu caso, te ayudará a descubrir por qué tus hijos actúan de esa manera y te ofrecerá herramientas para corregir su conducta y devolver el equilibrio a tu hogar.

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