Mis hijos sí toman helados y no me siento culpable por ello

Un helado no hace daño a nadie

Niños y helados en verano

Cuando digo que mis hijos toman helado, hay padres que me miran raro. Soy consciente de que los dulces y las grasas saturadas son malas para la salud de los niños y para cualquier persona en general. Pasarse de dulces no es bueno para nadie. Es más, es normal que en muchos hogares (incluido el mío), donde son conscientes de lo malo que es para la salud, se eviten desayunos o meriendas cargadas de azúcares o grasas saturadas.

La nutrición de tus hijos en la vida adulta depende de cómo les alimentes en la infancia, de las opciones que pones en la mesa y de cómo te relacionas tú con la alimentación. Pero sí, sobre todo cuando llega el calor, mis hijos toman helados y no me siento culpable por ello.

Mis hijos toman helados

Mis hijos toman helados y no es malo que lo hagan, siempre y cuando se haga con moderación y se tenga en cuenta el resto de alimentación que se mantiene en la dieta. Del mismo modo que si un día toman un dulce, quizá ese día no haya helado para no cargar demasiado al organismo de azúcares indebidos.

Considero que hay varios factores que me respaldan cuando digo que mis hijos pueden tomar helados:

  • El verano o los fines de semana son momentos de relajación y no pasa nada por un exceso controlado.
  • Relajarnos tomando un helado es hasta terapéutico emocionalmente, te hace sentir bien, siempre y cuando no dependas de la comida emocionalmente para sentirte bien.
  • A los niños se les prohíbe todo, ¡todo el tiempo! Por lo que, ¿por qué no pueden tomarse un helado de vez en cuando?
  • Si se les prohíbe la comida una y otra vez (comida que les gusta, evidentemente), se pueden obsesionar con ella y que en el futuro desarrollen trastornos de alimentación que podrían perjudicar seriamente su salud.
  • No pasa nada por ser flexible en la dieta de vez en cuando.

Pero aún hay más…

Mis hijos toman helados

Alastair McAlpine me hizo cambiar de perspectiva

En la cuenta de Twitter de Alastair McAlpine se pueden ver publicaciones que te cambiarán la visión del mundo. Estamos ante un pediatra de cuidados paliativos a niños y adolescentes… con ese trabajo, ya se encoge el corazón a cualquiera. Debe ser uno de los trabajos más duros del mundo, pero en realidad es gratificante porque esos niños y adolescentes se sienten acompañados y queridos en los últimos momentos de sus vida.

Este pediatra les ayuda a sufrir menos y les motiva a sonreír cuando más lo necesitan. Les escucha y da consuelo a sus familias para que se queden con lo mejor que sus hijos les han ofrecido en vida. Pero un día, decidió hacer un trabajo que realmente lo cambió todo. Quería descubrir algunas cosas sobre los momentos más cercanos a la muerte de los niños. Su intención era descubrir cómo percibían su vida y si sentían (los que eran capaces de razonar) que merecía la pena vivir a pesar de estar sufriendo, de haber vivido tan poco y de estar tan cercanos a la muerte.

Alastair McAlpine realizó una lista de actividades para que los niños y adolescentes escogieran 5 de ellas, 5 cosas que hubieran hecho y que les hacía sentir que su vida merecía la pena. Fueron más de 100 niños los entrevistados y ninguno dijo ver la televisión, usar las redes sociales, mirar Youtube, discutir o estar en el hospital.

Algunas de las respuestas fueron:

  • Jugar al fútbol
  • Disfrutar de los videojuegos
  • Estar con los amigos
  • Pasar tiempo en familia
  • Estar con las mascotas
  • Que los padres les leyeran cuentos

Estas fueron algunas cosas que dijeron, pero es más que probable que te estés haciendo una idea de lo que importa en la vida… Seguramente estés sintiendo el valor de la cercanía familiar, el amor, la amistad, el disfrute…

Pero, absolutamente todos dijeron dos cosas fundamentales por las que su vida merecía la pena:

  • Pasar tiempo con su familia
  • Comer helados en verano

Así que sí, les dejo a mis hijos comer helados en verano porque es una de las cosas que gracias a los más de 100 niños que participaron en el trabajo de este fabuloso pediatra, sé que merecen la pena y que ellos, disfrutan de verdad.

Ahora, siempre que puedo, intento pasear con mis hijos y si hace calor o simplemente si nos apetece, intento hacer estas dos cosas juntas: pasar tiempo en familia mientras tomamos un helado. Porque solo tenemos una vida, y hay que aprender a disfrutar de estos pequeños momentos… los que nos hacen sentir que todo merece la pena, los que nos hacen unirnos como personas y como familia. Porque un helado es un helado, y la familia… lo es todo.

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