5 leyendas cortas para niños

Leyendas cortas

Las leyendas son mucho más que simples historias populares transmitidas de una generación a otra. Se trata de narraciones que reflejan la vida de una sociedad, haciendo alusión a su cosmovisión del mundo, sus ideales, creencias y miedos más profundos, pero también a sus sueños, esperanzas y anhelos. Sin duda, un recurso ideal para despertar en los niños su interés por otras culturas, enseñarles a tener una mentalidad mucho más abierta y fomentar su imaginación de una manera divertida. He aquí una selección de algunas leyendas cortas perfectas para compartir con los más pequeños de casa.

Cinco leyendas cortas para leer a los niños

1. La leyenda del sol y la luna

Hace mucho tiempo, en un lugar remoto y lejos del alcance de cualquier ser humano fructificó el amor más bonito y fuerte que jamás se había contemplado: el romance entre el sol y la luna. Tanto se amaban, que siempre estaban juntos y nunca se separaban.

Sin embargo, un día la princesa Afrodita, celosa y orgullosa, quiso arruinar su historia de amor seduciendo al sol. Haciendo gala de toda su hermosura, se presentó ante el astro rey para seducirlo. El sol alabó su increíble belleza pero le dijo que su amor por la luna era más preciado que su gran atractivo o cualquier otra cosa que pudiese ofrecerle.

La leyenda del sol y la luna

Como castigo, Afrodita les separó para siempre, condenando al sol a salir por el día y a la luna a salir por la noche. Tan tristes y desolados se quedaron, que el padre de todos los dioses, Zeus, se apiadó de ellos y le dijo el sol que si se esforzaba al máximo podría iluminar con sus rayos el rostro de su amada luna.

Por eso, algunas veces al atardecer o bien temprano al amanecer, es posible verlos a los dos juntos, en un intento desesperado del sol por iluminar a su siempre amada luna para poder verla.


2. El martillo de Thor

Cuenta la leyenda que un día al despertar, Thor se dio cuenta de que le habían robado su martillo, rápidamente pensó que Loki tenía algo que ver y tras interrogarle, éste le sugirió que fuera donde estaban los gigantes, que ellos seguramente sabrían lo que había ocurrido con su arma. Sin pensarlo dos veces, partió volando al reino de los gigantes, donde encontró el martillo. Resulta que Thrym, rey de los gigantes, le había robado el martillo y como rescate pedía la mano de la diosa Freya.

Leyenda Thor

Loki, astuto y suspicaz como siempre ideó un plan que consistía en disfrazar a Thor con la ropa y el collar de Freya. Tras cubrirse la cara con un velo partió hacia la tierra de los gigantes. Una vez allí, Thrym ofreció un banquete en honor a su boda, y al sellar el matrimonio con el martillo, Thor se desprendió de su disfraz y tomó el martillo rápidamente. Thrym suplico piedad, pero ya era muy tarde, el salón se inundó de truenos y relámpago y con su martillo dio muerte a Thrym y a todos los gigantes.


3. Leyenda de la flor del Ceibo

Anahí era una joven guaraní que vivía a orillas del Paraná. La joven no tenía una apariencia muy agraciada, pero en cambio tenía un canto hermoso que cautivaba a todo aquel que la escuchaba. Cuando los conquistadores llegaron a su pueblo, ocurrió un enfrentamiento y Anahí fue hecha prisionera junto al resto de sobrevivientes. Sin embargo, una noche consiguió escaparse. Antes de que pudiera llegar muy lejos, un centinela la descubrió y ella lo asesinó. Al volver a ser atrapada, fue condenada a muerte.

Leyenda flor Ceibo

La ataron a un árbol para quemarla en una hoguera. Cuando el fuego comenzó a arder, ella misma parecía una llama roja. Pero en ese momento Anahí comenzó a cantar. Cuando el fuego terminó de consumirse, por la mañana, en lugar del cuerpo de la joven había un manojo de flores rojas, que hoy es la flor de ceibo, la flor nacional argentina.


4. Los amantes de Teruel

Al este de España, en la comunidad de Aragón, se encuentra la ciudad de Teruel. Una de las iglesias más representativas de esta localidad fue reformada en el siglo XVI. Durante su remodelación se encontraron dos cuerpos momificados y acompañados de un documento que describía, en palabras del juez Domingo de Celada, lo siguiente: los cuerpos pertenecían a Isabel Segura y Juan Diego de Marcilla, cuyo enamoramiento se había visto impedido por sus familias.

Cuenta la leyenda que ambos estaban muy enamorados, pero debido a que pertenecían a clases sociales diferentes la familia de Isabel le puso una condición a Diego de Marcilla para estar con su amada: debía salir en busca de fortuna. Así, Diego emprendió marcha para hacer dinero y después poder regresar a por Isabel. Sin embargo, el padre de Isabel no cumplió su promesa y le buscó otro esposo a su hija, con quien la casó el mismo año en que Diego de Marcilla regresaba.

Leyenda Los amantes de Teruel

El impacto de este último fue tan grande que cayó muerto al conocer la noticia. En el funeral, Isabel le dio un último beso, en señal de culpa y reconciliación. Al hacer esto, cayó muerta en el cadáver de Juan Diego. Ante la sorpresa, los familiares decidieron enterrarlos juntos como símbolo de una aprobación tardía de su amor.


5. Atalanta e Hipómenes

Hubo una vez en Esciros, una isla del mar Egeo, un rey llamado Esqueneo cuya hija, Atalanta, había sido educada en un ambiente muy permisivo y colmado de caprichos. A la joven Atalanta le gustaban las actividades de todo tipo, y entre ellas se encontraba la actividad de la caza. Se pasaba los días enteros con sus flechas buscando animales a los que atrapar. Tal era su afición y maestría que ni siquiera los centauros del lugar conseguían alcanzarla en su habilidad.

Sin embargo, aquella dura afición le pasó factura endureciendo su corazón. Un corazón que no se reblandecía con nadie, ni siquiera con la mirada amable de sus muchos pretendientes, entre los cuales se encontraba el valeroso Hipómenes. El joven, acudió cansado al Olimpo para contar a los dioses su desventura amorosa con la joven Atalanta, y Venus, compadecida, decidió entregarle tres manzanas de oro del Jardín de las Hespérides recomendándole que participara con inteligencia en una próxima carrera en la que participaría también la joven.

Leyenda de Atalanta e Hipómenes

El día de la famosa carrera, cuando dieron la señal de salida, la joven Atalanta partió a la velocidad del rayo dejando a todos los pretendientes que habían acudido atrás. Sin embargo, Hipómenes había dejado caer sus tres manzanas sobre el terreno a diferentes distancias, por lo que el instinto cazador de Atalanta no pudo contenerse y se detuvo a lo largo de la carrera solo a recogerlas. Aprovechando esta ventaja, Hipómenes pudo llegar el primero a la meta, obteniendo así la atención y, más tarde el amor, de la joven Atalanta, que quedó prendada ante tal esfuerzo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver información legal y reglas de comentarios