Mucofagia: Cuando el niño se come los mocos

Comerse los mocos está mal visto

Mucofagia

A lo largo del crecimiento, los niños pueden desarrollar determinados hábitos que no son aceptados socialmente y que generan preocupación en los padres. Uno de los problemas más usuales, pero del que se habla muy poco debido a su naturaleza, es la mucofagia; es decir, el hábito de comerse los mocos.

La mucofagia se puede apreciar en bebés o incluso en niños mayorcitos, y se considera un trastorno de la conducta, aunque en realidad no se encuentra incluida como una patología en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Además, se debe aclarar que este hábito no se presenta solo en los niños, sino que también lo tienen algunos adultos.

Hasta el momento, no se conoce qué motiva a los pequeños a ingerir la mucosidad nasal, aunque algunos especialistas consideran que se trata de un reflejo instintivo heredado filogenéticamente. Otros expertos creen que se trata simplemente de un hábito motivado por la curiosidad, que en ocasiones puede estar relacionado con un trastorno de ansiedad generalizada.

Sin embargo, se debe aclarar que aunque la mucofagia es una conducta reprobada socialmente pues se considera un acto de mala educación y falta de higiene, lo cierto es que no implica ningún riesgo para la salud, ni siquiera cuando estas secreciones contienen microorganismos externos.

¿Qué son realmente las secreciones nasales?

La mucosidad nasal está constituida por un conjunto de secreciones que proceden de las glándulas caliciformes y las glándulas seromucosas. Básicamente, está compuesta por un 95% de agua, un 3% de elementos orgánicos y un 2% de minerales y electrolitos. Entre sus compuestos orgánicos se encuentra la mucina y la albúmina, dos especies de proteína de alto peso molecular, así como distintas enzimas y aminoácidos.

Aproximadamente cada 20 minutos, las glándulas que van desde los pulmones a través de las vías respiratorias hasta la nariz segregan este líquido pegajoso que tiene la función de mantener las vías húmedas, limpias y a una temperatura estable, así como atrapar las bacterias y virus que intentan penetrar a través de las fosas nasales. Una vez que se segrega la mucosidad, los cilios, una especie de escobillas microscópicas que se encuentran dentro de la nariz, se encargan de moverla a una velocidad media de 6 milímetros por minuto para que pueda actuar sobre toda la fosa nasal.

Cuando el niño se come los mocos

Por lo general, esta mucosidad tiene una composición transparente y gelatinosa. Cuando atrapa las bacterias, virus y demás partículas del ambiente es que adquiere una consistencia más densa y una coloración más oscura.

¿Este hábito puede hacer que los niños enfermen?

Hasta el momento no existen estudios que indiquen que la mucofagia representa un problema para la salud. De hecho, el médico austriaco Friedrich Bischinger está convencido de que ingerir esa mucosidad incluso puede ser saludable ya que fortalece el sistema inmunitario. Según este especialista, las bacterias y los virus que quedan atrapadas en la mucosidad nasal pueden convertirse en una especie de ‘vacuna natural’ que ayuda a repoblar la colonia de bacterias que habitan en los intestinos y que se encargan de reforzar el sistema inmunitario de forma natural.

No obstante, se debe puntualizar que su teoría no se ha demostrado científicamente. Aún así, la mayoría de los médicos coinciden en que, si bien comerse los mocos no es muy higiénico, no representa un riesgo para la salud, a menos que los niños estén resfriados o tengan gripe, en cuyo caso sería mejor que no lo hicieran.

Sin embargo, el riesgo que representa la mucofagia está relacionado con el acto de meterse los dedos en la nariz. Un estudio publicado en la Journal of Clinical Psychiatry realizado en adolescentes que tenían la manía de hurgarse la nariz desveló que el 25% de ellos presentaban sangrado nasal y el 17% habían sufrido infecciones nasales. Por tanto, lo más preocupante desde el punto de vista de la salud no es la mucofagia en sí, sino el acto de hurgarse en la nariz, que puede causar lesiones.

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