No obligues a tus hijos a compartir si no quieren hacerlo

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Son muchas las madres y los padres que se agobian cuando sus hijos pequeños no quieren compartir sus pertenencias y por ello les obligan a hacerlo. Es posible que en algún parque, fiesta infantil o en la salida de la escuela hayas visto escenas en las que padres obligan a sus hijos a compartir sus juguetes o su merienda. Muchos niños obligados a hacer esto acaban llorando desconsolados sin entender muy bien qué es lo que está pasando.

Muchos padres cuando sus hijos no quieren compartir, les explican lo importante que es hacerlo, aunque lo que más les preocupa en realidad no solo es que su hijo aprenda la lección, sino que la señora que hay al lado escuchando y viendo todo, sepa que son buenos padres que educan de la mejor manera a su hijo. Esto no tiene sentido y debe darnos igual lo que piensen los demás de nuestra crianza si realmente sabemos lo que estamos haciendo.

Cuando queremos que compartan los niños

El objetivo por el que los padres quieran que sus hijos compartan a toda costa lo suyo con los demás, es para que se conviertan en personas justas y generosas. De esta manera, pensamos que estamos haciendo lo correcto, aunque nosotros hagamos lo contrario con ellos cada día, sin darnos cuenta de que eso no está bien y a los niños les confunde.

El compartir las cosas con los demás es un concepto muy abstracto para los niños. La empatía es difícil de comprender cuando son pequeños y aún es más complicado cuando el egocentrismo en ellos sigue en pleno apogeo. Es difícil que los niños pequeños empaticen con los demás cuando hay alguna situación que no es justa, solo piensan en ellos mismos y esto está bien. Es parte de su crecimiento, y aunque queramos trabajar la empatía desde la más tierna infancia, también debemos respetar su proceso de entendimiento.

Obligar no es enseñar

Obligar a un niño a dejar su juguete preferido con el que apenas ha jugado 10 minutos para dejárselo a otro (ya sea amigo, hermano o primo) porque también lo quiere pensando que así le estás dando una gran lección de vida, no está bien. De hecho, puede llegar a ser muy cruel. Es fundamental que cambies el pensamiento sobre esto, por el bien de tu hijo y su desarrollo.

Dejar a tu hijo llorando para demostrar lo importante que es compartir y que otro disfrute de sus cosas, es cruel. Tú que eres adulto y tienes empatía, ponte en lugar de tu hijo. Piensa que alguien te quita algo muy preciado para ti solo para disfrutarlo mientras tú lo estabas usando. No tiene mucho sentido, ¿verdad? Si quieres lo prestas, y si no… pues no. Pues con tus hijos es igual.

No les va a enseñar nada que lloren mientras otros niños disfrutan de algo preciado para ellos. No importa lo que les expliques, no es algo que esté bien aunque te hayan inculcado desde pequeño que sí lo está. Obligar no es enseñar y por lo tanto, no es una buena opción de crianza.

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Cuando un niño no quiere compartir

Que un niño no quiera compartir sus cosas no significa que sea mala persona ni tampoco que sea un maleducado, ni que se vaya a convertir en ello. Es parte de su desarrollo y debes aceptarlo como tal. Es una etapa necesaria para su evolución y es la única manera de que poco a poco y casi de manera innata, aprenda valores tan importantes como la justicia y la empatía.

Puedes explicarle que si quiere puede dejar sus juguetes para que otros niños jueguen con él (no que se lo quiten y le dejen llorando), pero si no quiere dejar algo en concreto, no pasa absolutamente nada porque es su decisión.

Enseña esto en lugar de obligar a compartir

En lugar de obligar a compartir a tus hijos es mejor que les enseñes una lección que realmente sí que es importante: respetar a los demás y sus pertenencias. Esperar turnos y aprender a jugar en equipo en lugar de querer lo que otros tienen. Y esto, no se aprende de la noche a la mañana, se necesita tiempo y un proceso madurativo concreto, por lo que debes poner de tu parte y ser paciente, sin obligarles a hacer algo que no quieran, como compartir.

Puedes hablarles sobre la importancia de compartir y los beneficios que tiene: el juego es más divertido, se pueden hacer nuevos amigos, etc. Pero no les obligues a hacerlo nunca. Siempre debes preguntarles si quieren hacerlo y solo lo harán cuando estén listos para ello, y nunca antes. Nunca les quites las cosas de las manos y les dejes sin nada solo porque tú piensas que es mejor… porque en realidad, no es así.

Solo se necesita tiempo para que esta situación mejore por sí sola. No les castigues y ayúdales siempre a encontrar una solución para que todos salgan ganando. Recuerda que está aprendiendo también a tener mejores habilidades sociales, y esto, requiere tiempo.

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