Poemas sobre la paz para los niños

Poemas sobre la paz

En un mundo en el que escala la violencia en sus diversas manifestaciones, cada vez es más importante enseñar a los niños la importancia de crear un ambiente de paz en el que se respete el derecho a la libertad de expresión y se apueste por una convivencia armónica. Obviamente, no es una tarea fácil, sobre todo teniendo en cuenta que los pequeños a medida que crecen se insertan en otros grupos sociales diferentes al del hogar. Sin embargo, si les enseñamos desde una edad temprana a valorar la paz y la convivencia pacífica, es probable que se conviertan en adultos capaces de construir un mundo mejor.

En este sentido, la poesía se puede convertir en una excelente herramienta para inculcarles a los peques la importancia de la paz y enseñarles a amarla. A través de los poemas pueden ver diferentes perspectivas del mundo, conocer otras opiniones y aprender cómo es la realidad más allá de su entorno seguro. Si os animáis, he aquí algunos poemas sobre la paz con los que podéis reflexionar en familia con los más pequeños de casa.

Cinco poemas que abogan por la paz

Que se callen los cañones, de Lupercio Mundim

Que se callen los cañones,
que dispensen los soldados,
porque las batallas son ilusiones
que sólo producen derrotados.

Que la paz siempre predomine
sobre la guerra y la violencia,
que el hombre nunca olvide
donde lleva su impertinencia.

Que los niños puedan jugar
con sus alegrías en sintonía,
que los adultos puedan brindar
a un futuro pleno de armonía.

Que las armas sean destruidas
porque sólo causan muerte y sufrimiento,
que nuevas alianzas sean tejidas
porque de la extinción no hay arrepentimiento.

Los juguetes son para jugar a jugar (de verdad), de Gloria Fuertes

No para Jugar a Matar (de mentira)
Las pistolas (ni de agua)
El revólver (ni de broma)
La escopeta (ni tocarla)
Los juguetes para todo
Y las armas para nada.

Poemas cortos sobre la paz

Para que haya paz, anónimo

Para que haya paz en el mundo,
debe haber paz en las naciones.

Para que haya paz en las naciones,
debe haber paz en las ciudades.

Para que haya paz en las ciudades,
debe haber paz entre los vecinos.

Para que haya paz entre los vecinos,
debe haber paz en las casas.

Para que haya paz en las casas,
debe haber paz en los corazones.

Solo tres letras, de Gloria Fuertes

Sólo tres letras, tres letras nada más,
sólo tres letras que para siempre aprenderás.
Sólo tres letras para escribir PAZ.
La P, la A y la Z, sólo tres letras.

Sólo tres letras, tres letras nada más,
para cantar PAZ, para hacer PAZ.
La P de pueblo, la A de amar
y la Z de zafiro o de zagal.

De zafiro por un mundo azul,
de zagal por un niño como tú.

No hace falta ser sabio,
ni tener bayonetas,
si tú te aprendes bien,
sólo estas tres letras,
úsalas de mayor
y habrá paz en la tierra.

Nadie está solo, de José Agustín Goytisolo

En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar la libertad.

Ignoro dónde vive,
qué lengua habla,
de qué color tiene la piel,
cómo se llama,
pero en este mismo instante,
cuando tus ojos leen mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar a los amigos.

¿Oyes? Un hombre solo grita maniatado,
existe en algún sitio.

¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo.

Ahora, en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.

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