Rutas con niños por Cantabria divertidas y seguras

Rutas Cantabria

A la mayoría de los niños les encantan las excursiones al aire libre. Son un plan ideal para fortalecer su vínculo con la naturaleza, a la vez que les ayuda a desarrollar su motricidad fina, entrenar sus músculos y estimular su equilibrio. Además, estar en un entorno natural es un buen ejercicio para desarrollar los sentidos, a la vez que fomenta la creatividad y da rienda libre a su imaginación. Esto sin contar que es un plan excelente para pasar tiempo de calidad en familia.

Ya viváis en Cantabria o estéis organizando una escapada a esta comunidad, allí encontraréis muchísimas rutas para emprender con los más pequeños de casa en plena naturaleza. Desde rutas salvajes entre las montañas para olvidar que venís de una ciudad hasta rutas con singulares tesoros de la arquitectura para admirar durante el camino, he aquí algunas de las mejores rutas, más divertidas y seguras para recorrer con niños en Cantabria.

Cinco escapadas en la naturaleza para descubrir Cantabria con niños

1. Sendero de los Porqués

“El porqué de las cosas es siempre más interesante que las cosas en sí” asegura esta ruta de senderismo, una iniciativa de la Asociación Ría que, junto a otras entidades, empresas y más de 800 voluntarios, dieron vida a este recorrido en el Monte Litoral Sierra Parayas que narra cómo ha evolucionado el paisaje cántabro a lo largo de la historia. Se trata de una ruta que se adentra en el monte, recorriendo distintas zonas donde cuentan porqué el bosque era el paisaje original y porqué desapareció, así como cómo surgió el paisaje agrario, ganadero y la minería como antesala al paisaje contemporáneo.

A lo largo de la ruta, los niños podrán ver un bosque de eucalipto y descubrir algunas plantas exóticas venidas de diferentes partes del mundo que se utilizaron para reforestar la región una vez finalizada la actividad minera. La ruta cuenta con un sendero más corto, de unos 700 u 800 metros, en torno al Pozón del Montezuco, ideal para recorrer con los niños más pequeños. Sin embargo, también hay una ruta circular de unos 2 kilómetros de extensión que es perfecta para descubrir los secretos que esconde la zona.

2. Las Cervalizas

Si buscáis una ruta de senderismo más natural, Las Cervalizas puede ser una buena alternativa. Se trata de un recorrido de unos 5 kilómetros, a través de terreno llano, que os llevará a lo largo de un cañón hasta una preciosa e impresionante cascada de la que cae agua prácticamente todo el año. El recorrido parte del pueblo de Entrambasaguas, específicamente después de un puente que cruza el río Híjar. Al poco de comenzar os encontraréis con una pequeña central hidroeléctrica y muy pronto, el camino se convertirá en sendero y se adentrará en el cañón de altas paredes verticales.

Siguiendo la orilla derecha del río, os encontraréis con una vegetación muy diversa en la que encontraréis especies autóctonas de la región. Un poco más adelante, llegaréis finalmente a la cascada de las Cervalizas e incluso, podéis daros un baño para refrescaros de las altas temperaturas. Eso sí, tened cuidado de hacer la ruta en época de deshielo ya que pueden bloquearse algunas partes del camino. Evitadlo también si abren las compuertas de la presa que hay un poco más arriba ya que puede ser complicado cruzar el río.

3. Bosque de Secuoyas en Cabezón de la Sal

El Monumento Natural de las Secuoyas es un espacio natural protegido de Cantabria que se encuentra ubicado en el Monte de Las Navas, muy cerca de la localidad de Cabezón de la Sal. Se trata de un bosque de más de dos hectáreas de secuoyas donde los niños podrán encontrar más de 800 ejemplares de esta especie que puede llegar a medir unos 36 metros de altura. En este espacio hay diferentes posibilidades de rutas, aunque la más conocida inicia al lado del aparcamiento gratuito, donde comienza el bosque.

La entrada al bosque es de fácil acceso. Se llega por una pasarela de madera de muy poca pendiente y, desde este punto, comienza el camino descendiendo por una senda peatonal que se adentra en el espacio natural de las secuoyas. Debido a que la zona de las secuoyas no es demasiado extensa, se recomienda continuar por el resto del bosque, donde los niños podrán ver otras variedades de árboles como las coníferas y las quercíneas. A lo largo del camino, encontraréis algunos bancos donde tomar un descanso o disfrutar de un picnic en familia para reponer las energías.

Rutas con niños Cantabria

4. Senda Mitológica del Monte Hozarco

Una ruta relativamente sencilla y muy chula para hacer con los más pequeños de casa en Cantabria es la senda mitológica del Monte Hozarco. Se trata de un recorrido corto, de unos 3 kilómetros, que asciende por la ladera del monte hasta el mirador de Santa Catalina, desde donde tendréis unas vistas preciosas al Desfiladero de la Hermida con los Picos de Europa de fondo. Sin embargo, lo que seguramente más les guste a los niños son las diferentes criaturas mitológicas cántabras que cobran vida a lo largo del camino. Anjanas, ojáncanos y otros seres os acompañarán a la cima mientras os desvelarán una parte de la cultura y las costumbres de esta región.

La ruta comienza a unos 9 kilómetros del pueblo de la Hermida, donde encontraréis un cruce que marca la Ermita de Santa Catalina. La senda transcurre cuesta arriba, pero como hay mucho que mirar, leer y descubrir prácticamente no os daréis cuenta del esfuerzo. En el camino, los niños podrán divisar todo tipo de vegetación y, con un poco de suerte, podrán ver desde el mirador algún águila o buitre sobrevolando el paraje.

5. Ruta Los Cámbaros en el Parque Natural de Oyambre

El Parque Natural de Oyambre es uno de los espacios protegidos más famosos de la comarca Sanja-Nansa. Conocido por su valor ecológico y paisajístico, cuenta con múltiples marismas que albergan una gran variedad de flora y fauna. El parque también dispone de un centro de interpretación, ubicado en el Faro Punta de la Silla, donde organizan rutas guiadas por la zona y los espacios naturales protegidos. La ruta de los Cámbaros es una de ellas. Se trata de una ruta circular que recorre la costa oriental del parque, desde donde se pueden disfrutar de unas vistas a los acantilados y el pueblo de Trasvía muy chulas.

El recorrido tiene una extensión de unos 7 kilómetros, pero está adaptado para ir con niños ya que el desnivel máximo es de 50 metros. Durante las dos horas y media que dura más o menos el trayecto, los niños podrán observar los acantilados de la región, disfrutar de las vistas del mirador de la villa de Comillas y admirar las antiguas instalaciones de recogida de alga.

Bibliografía
Rutas de senderismo divertidas y sencillas para descubrir Cantabria con los niños.
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