¿Cómo saber si mi bebé tiene hambre?

Señales para saber si mi bebé tiene hambre

La llegada de un bebé es motivo de alegría para los padres, pero también marca el comienzo de una nueva etapa llena de dudas y preocupaciones sobre la crianza, sobre todo si se trata del primer hijo. La alimentación del bebé es una de las preocupaciones para las madres primerizas durante los primeros meses, según reveló un estudio desarrollado en la Universidad de Sunshine Coast.

El 27,8% de las madres entrevistadas indicaron que necesitaban más información sobre la lactancia materna. Muchas de esas preocupaciones se mantuvieron al cabo de los 7 o 9 meses ya que las dificultades iniciales persistían.

De hecho, quedarse con hambre es una de las razones más frecuentes que llevan a las madres a introducir la alimentación sólida de manera temprana, según un estudio de los CDC.

¿Por qué es tan importante detectar si el bebé ha comido suficiente?

Comprender las señales de que el bebé se ha quedado con hambre es fundamental para evitar diferentes problemas. Si el pequeño no se alimenta adecuadamente, es probable que comience a manifestar pequeños signos de deshidratación, como los labios y la piel seca. Si esta situación se mantiene a lo largo del tiempo, el bebé podría sufrirá presión arterial baja e hipoglucemia, dos problemas que podrían afectar su desarrollo cerebral. También dejará de ganar peso y, al no recibir los nutrientes necesarios, su crecimiento se podría ver afectado.

Por otra parte, cuando el bebé se queda con hambre suele mostrarse más irritable y difícil de calmar, por lo que es probable que su ciclo de sueño se vea afectado. En la próxima toma pedirá más alimento, lo cual dificultará la digestión adecuada de la leche materna o de continuación. Si el bebé llega con mucha hambre a la siguiente toma, también es probable que trague más aire, lo cual se podrá traducir en molestos gases que aumentan la sensación de incomodidad en el abdomen y provocan llanto.

5 signos de que tu bebé se ha quedado con hambre

Los bebés no pueden decir con palabras que tienen hambre, pero tienen otras maneras de indicar que no se han saciado:

  1. Llora. El llanto es una señal común, si bien tardía, de que tu bebé tiene hambre. Este llanto suele ser más bajo y corto, con un tono ascendente y descendente. El problema es que tu bebé no llorará inmediatamente después de la toma para indicarte que tiene hambre, sino más tarde, y como estará nervioso e intranquilo, será más difícil lograr que se alimente.
  2. Se despierta antes y se muestra inquieto. Antes de que el bebé comience a llorar por el hambre, se despertará antes de tiempo y se mostrará más inquieto en la cuna que de costumbre, moviendo brazos y pies de forma más enérgica.
  3. Se lleva las manos a la boca. Los bebés suelen llevarse las manos a la boca mientras pasan por la fase oral del desarrollo ya que a través de este órgano también exploran el mundo. Este comportamiento no siempre significa que tengan hambre, pero si se acompaña de nerviosismo e intenta chupar los dedos o el puño, es probable que no se deba a un juego de exploración sino a que tienen ganas de comer.
  4. Abre la boca mientras se alimenta. Si el bebé no cierra los labios, sino que mantiene la boca abierta mientras se alimenta, está indicando su interés por seguir comiendo, es como si dijera: “¡Quiero más leche!”.
  5. No se queda dormido ni detiene la succión. Cuando un bebé se siente satisfecho, lo habitual es que se aleje un poco de la fuente de alimento, quizá volteando la cabeza, y se quede dormido pasados unos 15 o 20 minutos. Si el bebé se mantiene activo y muestra mucho interés por el entorno, es probable que se haya quedado con hambre.
bebé hambre saciado

¿Cómo alimentar bien a tu bebé?

No existe un método universal para saber cuánta leche debe tomar tu bebé. Cada pequeño es un mundo, algunos necesitan alimentarse más y otros se sienten satisfechos con menos. También es probable que su hambre varíe a lo largo de las semanas. Durante los brotes de crecimiento, por ejemplo, tu bebé puede tener más hambre de lo habitual.

Como regla general, se recomienda que durante las primeras semanas la alimentación sea bajo demanda, es decir, ofrecer el pecho siempre que el pequeño lo pida. A medida que pasan los meses y el bebé crezca, sus horarios de alimentación se irán espaciando, pero beberá más en cada toma.

En el caso del biberón y la leche de continuación para bebés a partir de los 6 meses y como parte de una dieta diversificada, es importante que tengas en cuenta las indicaciones de la marca respecto a las cantidades ya que cada fórmula tiene sus propias instrucciones de preparación y cantidad, por lo que si las sigues al pie de la letra, tu bebé no debería quedarse con hambre. No obstante, si tienes dudas, lo mejor es consultar a tu pediatra.

Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés. El pediatra es el que mejor te puede asesorar sobre el cuidado y la alimentación de tu hijo, y sobre los alimentos que debes añadir a la dieta conforme va creciendo.

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