La sedestación: El hito de que el bebé empiece a sentarse solo

Los beneficios de la sedestación y 3 ejercicios para estimularla correctamente

La sedestación es uno de los hitos más importantes durante el primer año de vida del bebé. Con la adquisición de esta postura el pequeño se vuelve más independiente y puede utilizar con más libertad sus manos y brazos para descubrir el mundo que le rodea. Obviamente, esto no ocurre de un día a otro, aprender a sentarse solo es un proceso lento que no todos los niños experimentan por igual. Te explicamos en qué consiste este proceso, por qué es importante y qué puedes hacer para estimular a tu hijo a sentarse solo.

¿Qué es la sedestación? ¿A qué edad ocurre?

La sedestación es una de las primeras posturas que aprenden los bebés y consiste básicamente en aprender a sentarse solos. Se trata de un proceso natural que comienza a gestarse cuando los músculos del cuello se han fortalecido lo suficiente y el bebé ya es capaz de levantar la cabeza por sí solo. En la mayoría de los casos, esto ocurre a partir de los 6 meses de edad, pero en algunos niños puede ocurrir antes o después sin que ello signifique que existe un problema, como reveló un análisis del Hospital Infantil La Paz.

En la primera fase de la sedestación, son los extensores de la cadera los que ayudan a estabilizar la pelvis manteniéndola perpendicular al suelo, ya que esta será la base que le permitirá al bebé alcanzar posteriormente la estabilidad del tronco. En este momento, es común que utilice aún las manos para mantener el equilibrio y quedarse sentado durante más tiempo.

Posteriormente, aparece lo que se conoce como “sedestación en anillo”, una postura en la que el niño se mantiene sentado con las piernas flexionadas formando una especie de anillo. Sin embargo, no será hasta más adelante, aproximadamente a los 7 u 8 meses que el bebé será capaz de sentarse con las piernas extendidas, con una mayor abducción y una menor rotación externa de las caderas. En este momento, la mayoría de los niños ya combinan la sedestación en anillo y la sedestación con las piernas extendidas.

Poco a poco, el niño irá consiguiendo la sedestación lateral, en la que puede rotar la cabeza y el tronco hacia un lado y trasladar el peso de su cuerpo hacia ese costado. En esta postura, el bebé es capaz de rotar una pierna hacia fuera y otra hacia dentro, lo cual le confiere una mayor base de soporte y le ayuda a ganar equilibrio más rápido. Sin embargo, no será hasta alrededor del décimo mes que el bebé alcanzará una sedestación realmente estable, con un buen control del tronco y la pelvis, una total libertad de brazos y la capacidad de cambiar de una postura a otra.

¿Por qué es importante una correcta sedestación?

La sedestación es una de las posturas más utilizadas por el niño desde una edad temprana. Aprender a sentarse no solo le permite ganar en control motor y postural sino también le ofrece al bebé una mayor libertad de manos y brazos para alcanzar los objetos con facilidad. También contribuye al buen desarrollo muscular de la cabeza y el tronco, preparando al pequeño para el posterior gateo y la marcha.

La adquisición de la sedestación promueve el desarrollo de posturas más simétricas, previniendo así el riesgo de alteraciones o deformidades óseas y musculares. Esta posición mejora además la respiración, a la vez que ofrece una mayor autonomía con un menor coste energético. Por supuesto, también le ofrece al pequeño un mejor campo visual, una condición fundamental para el desarrollo de su percepción y sus sentidos.

Vale destacar que tan importante como alcanzar la sedestación lo es aprender a sentarse bien. Se conoce que las posturas inadecuadas pueden afectar el desarrollo motor y óseo de los pequeños. Tal es el caso de la postura en W, una de las más usadas por los bebés debido a que ofrece una mayor estabilidad y equilibrio, pero que, a la larga, puede provocar la rotación interna de las caderas, acortamientos musculares e incluso, retrasos en el control y equilibrio del tronco. Asimismo, mantener los pies con una mala orientación puede favorecer una torsión tibial.

¿Cómo saber si el bebé está preparado?

En la mayoría de los casos, la sedestación ocurre de manera natural. Sabremos que el bebé intenta aprender a sentarse si es capaz de incorporarse en su silla cuando va de paseo o, si estando boca arriba, hace por girarse para ponerse boca abajo y viceversa. Los intentos de incorporarse por su cuenta también pueden ser una señal inequívoca de que el proceso de sedestación ha comenzado.

Como se trata de un proceso natural, es importante que los padres no fuercen a sus hijos a sentarse antes de que estén preparados ya que podría resultar contraproducente y, en el peor de los casos, ocasionarles serias lesiones óseas o musculares a los bebés. Eso sí, una vez que los niños intenten sentarse por sí solos, se recomienda estimularlos para facilitarles el proceso y corregirles la postura desde una edad temprana.

que es sedestación posición bebé

Claves para estimulación al bebé a sentarse por sí solo

Estimular al bebé a sentarse por sí solo no solo le motivará a conseguir antes la sedestación sino que le ayudará a fortalecer la musculatura del tronco y el cuello con más facilidad. He aquí algunos ejercicios que puedes hacer con tu peque en casa para ayudarle a sentarse solo más rápido y de manera más segura:

Ejercicio 1

Coloca al bebé en una manta sobre el suelo y motívalo a que realice actividades y se desplace por ese espacio. Puedes colocarles algunos juguetes para que tenga que llegar a ellos mientras entrena la movilidad de su cadera y estira su columna. Mientras está acostado, también puedes hacerle cosquillas, un truco muy divertido para conseguir que haga estiramientos y ponga en movimiento la mayoría de sus músculos.

Ejercicio 2

Utiliza la misma manta sobre el suelo para acostar al bebé boca abajo y motivarle a que se dé la vuelta por sí mismo. Se trata de un ejercicio muy importante para fortalecer los músculos de la cadera y estimular el movimiento lateral en el niño. Para añadirle una dosis de diversión al ejercicio puedes colocar juguetes por encima de su espalda para que el niño se motive a darse la vuelta para ir a por ellos.

Ejercicio 3

Sienta al bebé sobre tu regazo, asegurándote de colocar tu mano detrás de su espalda para ofrecerle un punto de apoyo. Prueba a quitar la mano de su espalda durante unos segundos para que mantenga el equilibrio por sí solo. Antes de que se empiece a caer sostenlo otra vez para evitar que se lesione la columna. Mientras haces el ejercicio puedes cantarle una canción divertida para mantenerlo atento.

Una vez que el niño comienza a sentarse por sí solo, puedes utilizar juguetes u objetos para estimular su equilibrio y entrenar el movimiento de sus brazos. Para ofrecerle una mayor estabilidad y corregir su postura desde una edad temprana puedes utilizar almohadas o cojines a su alrededor.

Ten en cuenta que cada niño es diferente y que tu bebé puede tardar más tiempo en adquirir la sedestación. No obstante, si notas que ha pasado mucho tiempo y el pequeño no consigue sentarse por sí solo, se recomienda acudir al pediatra para que evalúe su caso ya que quizá necesita ejercicios específicos para conseguir la sedestación.

Referencias

Roche, M. (2007) Desarrollo psicomotor del niño de menor edad: una aproximación práctica. Anales de Pediatría Continuada, 5(4): 197-204.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ver información legal y reglas de comentarios