Familia

La simplicidad en la familia hará niños más tranquilos

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Mª José Roldán

Mª José RoldánMaestra y Psicopedagoga

Los padres somos los máximos responsables de la vida de los hijos y del ritmo que se lleva dentro y fuera del hogar. Quizá te hayas dado cuenta de que con un estilo de vida acelerado tus hijos también están acelerados. Todo lo que tenga que ver con tus hijos es tu responsabilidad, desde su estado de salud físico hasta el emocional. La vida es un camino que se puede hacer corriendo, caminando rápido o caminando a ritmo cómodo… Dependerá de las circunstancias.

Demasiadas cosas

Es necesario que los padres se paren un momento en seco y comparen el ritmo de vida que tienen con la actitud y comportamiento de sus hijos. Sin darse cuenta muchos padres con el fin de llenar los horarios de todos, amontonan actividades extraescolares para que los hijos tengan cosas que hacer, para tener ellos algo de tiempo libre por las tardes o para que el horario laboral coincida con el familiar.

También, en casa, existen demasiados estímulos que provocan desconexión de la realidad: demasiada ropa, demasiados juegos, demasiados juguetes, demasiado de todo. Muchos padres caen en la falsa creencia de que tener más cosas es mejor para los hijos y pierden la perspectiva de lo que realmente importa: la sencillez. Los niños son felices con la sencillez, con tener tiempo… Pero tener demasiadas cosas solo les hará estresarse y no disfrutar realmente de los objetos y de los momentos.

Tener demasiadas cosas materiales, demasiadas actividades, demasiada información, tener demasiadas cosas que hacer e ir demasiado rápido… Todo esto hará que las familias entren en una espiral de estrés y falta de control que sin darse cuenta, afectará a la relación entre padres e hijos y también, a la calidad de vida que tienen. Es necesario hacer una pausa y preguntarse cosas como: ¿Tenemos demasiadas cosas? ¿Se puede ser más feliz con menos cosas y más tranquilidad?

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La percepción de la felicidad

Sí, se puede. Se puede ser feliz con menos y se puede disfrutar más. Solo dependerá de la percepción de la felicidad que tengas y de cómo aprendas a disfrutar de la tranquilidad. La felicidad está cogida de la mano de la simplicidad y de lo sencillo. Tener menos cosas significa poder disfrutar más de lo que se tiene y tener menos actividades extras significa poder disfrutar más de la familia.

Muchos padres piensan que los niños deben estar entretenidos para ser felices, que deben tener todo su horario bien ocupado. Pero la realidad es que los niños necesitan ser niños. Necesitan aburrirse, necesitan jugar por su cuenta, necesitan tener tiempo libre para jugar y relacionarse con otros y con sus familias. Deben aprender a relajarse en esta sociedad cambiante y que va a un ritmo demasiado rápido.

Si no se frena el ritmo de vida los niños vivirán sobre estimulados, acabarán cansados, estarán demasiado inquietos, se volverán narcisistas, pensarán que todo les corresponde, no tendrán un buen desarrollo físico, mental y emocional.

Simplificar el hogar para simplificar la vida

La educación de los niños comienza en casa y por tanto, todo comienza dentro del núcleo familiar. Es necesario que la vida se simplifique para poder vivir mejor, algunas cosas a tener en cuenta son:

  • Tener menos juguetes y juegos y disfrutar más de ellos.
  • Planificar más tiempo en familia y menos actividades extraescolares.
  • Intentar que los horarios no sean tan estresantes diariamente.
  • Dormir más y comer mejor.
  • Potenciar el tiempo de juego libre en los niños.
  • No comprar tantas cosas materiales.
  • Priorizar los eventos a los que acudir en familia, solo acudir a los que nos sumen y no a los que son solo compromiso (si un evento se convierte en mucho gasto, demasiado estrés o simplemente no queréis hacerlo, dejarlo a un lado y decid que no).
  • Tener tiempo para no hacer nada (domingos en pijama, sin prisas, en familia…).
  • Tener tiempo para el descanso: dormir, estar relajado, disfrutar del presente… El descanso es un regalo.
  • Las posesiones son solo cosas y cuando hay caos es mejor deshacerse de lo que no sirve y permitirse el lujo de disfrutar más de menos.

Los niños tienen que aprender a vivir el presente. Así, tendrán recuerdos maravillosos que les formarán como personas. No recordarán las cosas cuando sean adultos, en cambio los recuerdos que forjen a vuestro lado les hará estar en contacto con sus pensamientos, sus emociones… Y habrán aprendido que la sencillez es lo que realmente importa.

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