Cuando los padres mueren, nada vuelve a ser igual. Ya no podemos ser niños nunca más, no nos sentiremos arropados por sus abrazos, sus besos y sus palabras de aliento. Parece que la vida se vuelve más dura porque su cobijo ya no está a nuestro lado. Cuando los padres ya no están con nosotros, estamos huérfanos y eso, es duro sin importar la edad que se tenga. Aunque tengas a tu familia creada, la figura de tus padres siempre está a tu lado, o al menos, les tienes presentes. Leer más »