Técnica del modelado: el papel de los padres en la conducta infantil

La técnica del modelo es una de las técnicas que se incluyen en las terapias infantiles cuando se busca que el niño incorpore un nuevo comportamiento

Tecnica modelado

Son muchas las técnicas que los padres podemos usar para modificar, o eliminar, aquellos comportamientos de nuestros hijos que no vemos adecuados. Pero, también existen muchas otras con las que podremos hacer justo lo contrario: instaurar un nuevo comportamiento para que el niño se desarrolle correctamente y de acuerdo con los valores y principios de la familia.

¿Qué es la terapia cognitivo-conductual infantil?

La terapia cognitivo-conductual hace referencia a una serie de técnicas que emplean los psicólogos infantiles a la hora de instaurar, modificar o eliminar comportamientos infantiles. Mientras que algunas de ellas requieren de expertos para lograr sus fines, otras las podemos implementar nosotros mismos en casa sin mucha dificultad. La economía de fichas y los contratos son algunas de ellas. Sin embargo, en este caso, os queremos hablar de la técnica del modelado.

¿En qué consiste la técnica del modelado?

La técnica del modelado consiste en dar un modelo al niño de quien copiar un comportamiento, ya sea específico o general. Así, los héroes de nuestros hijos o sus dibujos favoritos pueden ser grandes aliados.

Para que la técnica funcione correctamente, deberemos seleccionar qué comportamiento queremos que el niño “imite”. Luego, buscaremos películas o cuentos en los que los personajes principales lo lleven a cabo. Así, si queremos fomentar que nuestro niño sea más empático con los demás, podremos usar todas aquellas películas infantiles en las que el protagonista realice pequeñas, o grandes acciones, para ayudar a los que tiene cerca.

Otro ejemplo en el que podemos emplear esta técnica es cuando estamos enseñando al niño a utilizar el orinal, ya que hay una gran cantidad de cuentos en los que sus protagonistas “aprenden” a dejar el pañal al mismo tiempo que lo hacen ellos. Y, así, con infinidad de conductas que consideramos imprescindibles para su educación.

Aplicar la técnica del modelado es de lo más simple y podemos hacerlo desde casa. Sin embargo, como todo lo relacionado con la crianza, la paciencia es la clave: no podemos esperar que nuestros hijos adquieran una determinada conducta de un día para otro, sino todo lo contrario. Además, una vez vemos que ya han empezado a actuar de un modo determinado, este comportamiento debe reforzarse con elogios o premios, por ejemplo.

Técnica del modelado con los padres como principales actores

Es cierto que la técnica del modelado se basa en mostrar a los niños un comportamiento determinado de la mano de alguien, o algo, que tenga relevancia en sus vidas. Y como no puede ser de otro modo, los padres somos los principales actores dentro de esta técnica: sin darnos cuenta, la aplicamos en nuestro día a día.

Por este mismo motivo, siempre se ha dicho que los padres son los principales modelos de los niños y de los que aprenden más.

Con esto en mente, resulta fácil comprender por qué los niños actúan de un determinado modo. Así, si hay algo que no nos gusta de ellos, el primer paso para solucionarlo es fijándonos en nuestro propio comportamiento hacia ellos o los demás. La autocrítica parental es uno de los pilares más fuertes en la educación infantil, aunque haya quien no sepa ver la relación.

Corregir conductas parentales para mejorar la conducta infantil

Ser sinceros con nosotros mismos es fundamental si queremos marcar un cambio en nuestra forma de actuar. Hacer un viaje a nuestro interior y ver nuestras propias debilidades es imprescindible para ser conscientes de ellas y, de este modo, iniciar un plan para cambiar aquello que no nos gusta.

Una vez tengamos claro qué es lo que quizá estemos haciendo que induzca al niño a comportarse de un modo determinado, debemos trazar un plan para poder eliminar esta conducta: debemos establecer objetivos y ser conscientes de ellos. Propiciar el cambio poco a poco y, mientras lo hacemos, hacerle notar a nuestros hijos que vamos cambiando una conducta por ser poco apropiada. Y, en este momento, volvemos a ser ejemplo para ellos. Reconocer los propios errores es otro de los pilares de la educación infantil.

Por último, debemos aprender a pedir perdón a los niños. Es posible que copien conductas porque, de algún modo, les afectan. Así, debemos observar estas consecuencias en nuestros hijos y pedirles perdón cuando sea necesario. De este modo, también fomentamos la capacidad de perdonar en ellos.

modelar conducta infantil

Un entorno adecuado para los niños

Una vez nos pongamos a analizar nuestra propia forma de actuar, es posible que nos demos cuenta de que no es nuestro comportamiento el que afecta a nuestros hijos, sino que puede ser de cualquier otra persona del entorno. En este caso, lo más obvio, en función de la complejidad y negatividad de esta actitud, es alejar a nuestros hijos de estas influencias dañinas para ellos siempre que nos sea posible.

Cuando no es posible este alejamiento, lo importante es hacer que el niño se dé cuenta de este comportamiento y de sus consecuencias. Al mismo tiempo, deberemos avisarle de que esta manera de comportarse no es la adecuada y ofrecerle alternativas que sean aceptables para nosotros. Con todo, debemos recordar que la comunicación activa en la familia es esencial.

Como vemos, los padres, y el entorno, somos los principales actores en la educación de nuestros hijos. No solamente somos lo que proveemos cuanto necesitan para sentirse seguros y amados, sino que también establecemos (quizá sin darnos cuenta del todo) la manera en la que ellos se comportan. Son muchas las conductas que podemos instaurar, fomentar, modificar o extinguir en los niños. Sin embargo, de nada servirá ninguna de estas técnicas si nosotros no somos capaces de dar ejemplo de lo que pedimos a los niños.

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