Técnica de la Pera: cómo poner límites sin morir en el intento

Los expertos aconsejan establecer límites a partir de los 2 años de edad, o incluso antes. Sin embargo, los padres sabemos que, a veces, no es tan fácil.

Técnica de la Pera

María Montessori es uno de los grandes referentes en cuanto a educación infantil. Sus métodos, no solamente han demostrado ser de lo más efectivos, sino que resultan ser bastante fáciles de aplicar. Sin embargo, la metodología de María Montessori también incluye una serie de hábitos que los padres no deberíamos emplear si queremos poner límites a nuestros hijos de forma eficaz. Y, una técnica que incluye todos estos hábitos es la Técnica de la Pera.

¿Qué es la Técnica de la Pera?

La palabra PERA de María Montessori es un acrónimo de las palabras: Prohibiciones, Etiquetas, Resentimientos y Amenazas, todas ellas haciendo referencia a aquellos hábitos que los padres hemos normalizado y que, sin embargo, han resultado ser de lo más inefectivos. Incluso, dañinos para el desarrollo cognitivo de los más pequeños.

Prohibiciones

Según María Montessori, estar constantemente prohibiendo cosas a los niños afecta negativamente a su desarrollo y solo los lleva a actuar de forma impulsiva cuando no están bajo la atenta mirada de los adultos. Así, cuando los pequeños se sienten “libres”, tienen una inclinación a llevar a cabo todos aquellos actos que les han sido prohibidos. Es decir, conseguimos todo lo contrario gracias a la necesidad innata de los pequeños de explorar el mundo. En este sentido, pues, esta reconocida pedagoga invita a los padres a cambiar el modelo de límites negativos por otros más positivos.

Etiquetas

Sin quererlo, muchos padres ponemos etiquetas a nuestros pequeños sin ser conscientes del impacto que estas tienen en su autoestima. Así, cuando le decimos a un niño que es un “mal educado”, por ejemplo, le estamos transmitiendo un mensaje negativo sobre su persona que interiorizará y marcará la manera en la que el niño se percibirá a sí mismo.

Resentimientos

Cuando se habla de resentimientos, se hace referencia a las actuaciones desmedidas que los padres podemos llevar a cabo en uno de estos momentos en los que los niños nos “hacen perder los nervios”. Por ello, aplicar los correctivos es algo que debe hacerse cuando la tensión haya disminuido y en un clima de calma, explicando abiertamente al niño por qué se le está “castigando”.

Amenazas

Las amenazas son lo último a lo que los pares deberíamos recurrir, pues solo consiguen crear inseguridad en los más pequeños. Esta inseguridad hace que sean niños a los que les cuesta tomar decisiones, lo que les perjudicarán gravemente en su edad adulta.

La Técnica de la Pera, pues, incluye todas aquellas acciones que se deben evitar a la hora de establecer límites dado su impacto negativo en el desarrollo infantil.

¿Cómo poner límites de forma saludable?

De acuerdo con numerosos psicólogos infantiles y otros profesionales de la educación, establecer límites a los niños es necesario y se deben empezar a establecer a edades muy tempranas. Sin embargo, para que estos cumplan con su cometido, deben cumplir con una serie de requisitos:

Normas claras y siempre acordes a la edad del niño

De nada nos va a servir poner un límite a un niño si este no lo entiende o es incapaz de llevarlo a la práctica. Por ello, es muy importante que nos sentemos con el niño y establezcamos un entorno seguro y de afecto a la hora de darle a conocer qué es lo que puede hacer y qué no. Al mismo tiempo, se le debe explicar al pequeño el porqué del límite.

Las consecuencias también se deben dejar bien claras

Al mismo tiempo en el que establecemos los límites, debemos establecer también las consecuencias que conllevará no respetarlos. Así mismo, en caso de incumplimiento del niño, el correctivo deberá ser aplicado al momento y no horas, o incluso días, después.

Poner límites de forma saludable

Asertividad y consistencia

La asertividad y la consistencia de los límites es esencial. Esto significa que debemos transmitirlos adecuadamente y respetarlos en todo momento. Si levantamos un límite en una situación determinada porque nos es más cómodo, el niño también va a querer hacerlo cuando a él le interese.

Economía de fichas: potenciar la buena conducta

En vez de centrarnos solo en lo que es merecedor de un castigo, los padres deberíamos optar por enfatizar y fomentar los comportamientos positivos de nuestros hijos. Así, emplear técnicas como la economía de fichas, hará que el niño se centre en el comportamiento que queremos obtener de él en vez de aquel que queremos eliminar.

Elogiar los progresos

Tan importante es establecer los límites y normas como reconocerlos. Así, cuando un niño consigue corregir un comportamiento, o llevar a cabo una norma de la familia, los padres también debemos premiarle y elogiarle por el esfuerzo que ha puesto en ello.

Validar sus emociones, pero mantenernos firmes

Los niños siempre van a tener momentos de frustración ante algo que no quieren hacer o cuando se les castiga. Dejar esta frustración sin resolver, solo hará que el pequeño se sienta solo y desorientado: las emociones de los niños siempre se deben validar, aunque ello no significa que debamos ceder en los límites.

Comunicación efectiva

Ser capaces de comunicarnos con el niño abiertamente y dejar que exprese sus opiniones reforzará el vínculo familiar. Por ello, resulta muy positivo establecer una comunicación abierta con el niño y dejarle que participe en el desarrollo de los límites y normas familiares.

La educación de los niños es un camino que se debe recorrer desde el amor y la comprensión. Hacer que los niños cumplan con los límites y las normas implica que estos los entiendan y que la comunicación familiar sea lo más fluida posible. Solo desde el entendimiento conseguiremos conectar con nuestros hijos y ofrecerles el entorno sano que necesitan para desarrollar todo su potencial.

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