Trabalenguas difíciles para divertirse con los niños en casa

Trabalenguas difíciles

Los trabalenguas son uno de los juegos de la tradición oral que más disfrutan los niños. Básicamente, consiste en un juego de palabras en el que se combinan secuencias de términos con la misma terminación silábica que resultan difíciles de pronunciar con el objetivo de equivocar a quienes las pronuncian. Sin duda, se trata de un juego muy divertido para entretenerse en casa que también aporta muchos beneficios a los niños.

Tres beneficios de los trabalenguas para los niños

  1. Amplían el vocabulario. Los trabalenguas son un ejercicio perfecto para que los niños aprendan nuevas palabras y sus significados. También les ayudará a diferenciar términos que se escriben y/o se pronuncian de manera similar pero que en realidad hacen referencia a conceptos distintos. Por tanto, son una manera sencilla y divertida de mejorar el vocabulario desde una edad temprana.
  2. Mejoran la pronunciación. Pronunciar correctamente los diferentes fonemas es una de las claves principales para no equivocarse en los trabalenguas. Esa es la razón por la cual los trabalenguas son un recurso útil para mejorar la pronunciación en los niños y motivarlos a vocalizar adecuadamente cada palabra, como corroboró un estudio realizado en la Universidad Politécnica Salesiana.
  3. Entrenan la memoria. Aprenderse un trabalenguas de memoria es la mejor estrategia para no equivocarse, lo que lo convierte en un recurso excelente para mejorar la memoria infantil. De hecho, solo leer el trabalenguas ya es un buen ejercicio de memoria puesto que exige recordar los diferentes términos empleados en cada frase.

Los trabalenguas también son una herramienta útil para fomentar la comprensión lectora, estimular el interés por la lengua y favorecer el buen sentido del humor. Asimismo, mejoran la concentración, potencian la creatividad y dan rienda suelta a la imaginación.

Trabalenguas difíciles para niños

10 trabalenguas difíciles para jugar con los niños

  1. En la ciudad de Pamplona hay una plaza.
    En la plaza hay una esquina.
    En la esquina hay una casa.
    En la casa hay una pieza.
    En la pieza hay una cama.
    En la cama hay una estera.
    En la estera hay una barra.
    En la barra hay una lora.
    Luego la lora a la barra,
    La barra a la estera,
    La estera a la cama,
    La cama a la pieza,
    La pieza a la casa,
    La casa a la esquina,
    La esquina a la plaza,
    La plaza a la ciudad de Pamplona.
  2. El perro perra encontró pera,
    pero perro perra peras no come,
    en cambio perra perro peros
    no encontró para comerse
    la pera que perro perra dejó.
  3. Parra tenía una perra.
    Guerra tenía una parra.
    La perra de Parra subió a la parra de Guerra.
    Guerra pegó con la porra a la perra de Parra.
    Y Parra le dijo a Guerra:
    -¿Por qué ha pegado Guerra con la porra a la perra de Parra?
    Y Guerra le contestó:
    -Si la perra de Parra no hubiera subido a la parra de Guerra,
    Guerra no hubiese pegado con la porra a la perra de Parra.
  4. Tenía una gata ética pelética pelimplimpletica pelada peluda pelimplumpluda,
    Que tuvo gatitos éticos peléticos pelimplimpléticos pelados peludos pelimplumpludos,
    Si mi gata no hubiera sido ética pelética pelimplimplética pelada peluda pelimplumpluda,
    Sus gatitos no hubieran sido éticos peléticos pelimplimpéticos pelados peludos pelimplumpludos.
  5. ¿Cañamones vende la caracolera y vende camarones la macarronera?
    ¿Caracoles vende la cañamonera y vende macarrones la camaronera?
    ¡Vende macarrones la macarronera!
    ¡Cañamones vende la cañamonera! ¡Vende camarones la camaronera!
    ¡Caracoles vende la caracolera!
  6. Pepe Pecas pica papas con un pico,
    con un pico pica papas Pepe Pecas.
    Si Pepe Pecas pica papas con un pico,
    ¿dónde está el pico con que Pepe Pecas pica papas?
  7. María Chuchena su techo techaba,
    y un techador le preguntaba:
    ¿Qué techas María Chuchena?
    ¿O techas tu choza o techas la ajena?
    No techo mi choza ni techo la ajena.
    Yo techo el techo de María Chuchena.
  8. Si tu gusto gustara del gusto que gusta mi gusto,
    Mi gusto gustaría del gusto que gusta tu gusto.
    Pero como tu gusto no gusta del gusto que gusta mi gusto,
    Mi gusto no gusta del gusto que gusta tu gusto.
  9. Un podador podaba la parra y otro podador que por allí pasaba le preguntó:
    -Podador que podas la parra. ¿Qué parra podas? ¿Podas mi parra o tu parra podas?
    Ni podo tu parra, ni mi parra podo, que podo la parra de mi tío Bartolo.
  10. Por los mares de la China,
    de la China de Pekín,
    una china chincha mucho
    con un junco chiquitín.
    Al que pilla le machaca
    y le chafa el peluquín
    y le pincha con chinchetas
    y le roba su botín,
    o le plancha los chichones
    mientras choca su chinchín.

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