Tratamiento de la dislexia infantil

Cómo tratar la dislexia en niños

Tratamiento dislexia infantil

La dislexia es una alteración bastante frecuente entre los niños. Se trata de un trastorno en el que se daña la capacidad de lectura por lo que es usual que los niños con dislexia tengan problemas para leer palabras sencillas u oraciones cortas. A menudo también suelen cambiar o invertir las palabras parcial o totalmente por lo que modifican el significado de la lectura. De esta manera, es usual que no logren comprender el contenido del texto, un problema que afecta considerablemente el aprendizaje.

Afortunadamente, la dislexia infantil puede ser tratada y los resultados suelen ser muy positivos. De hecho, los estudios estiman que, cuando un niño con dislexia menor de 9 años recibe tratamiento, la recuperación es casi completa. Por el contrario, se conoce que cuando se superan los 10 años, la recuperación suele ser más complicada, aunque también es posible. Esto se debe al hecho de que a medida que el niño crece, es más difícil enseñarle a leer de nuevo pues ya tiene instaurados determinados patrones y formas de aprendizaje.

No obstante, la clave no solo radica en la edad del niño sino también en su motivación y en el grado de individualización del tratamiento. No se debe olvidar que el tratamiento suele implicar un trabajo arduo para cualquier niño por lo que es frecuente que pierdan el interés y la motivación o se den por vencidos. Por otra parte, las características de la dislexia pueden variar de un caso a otro, por lo que un tratamiento eficaz para un niño no lo es necesariamente para otro. Por eso, cada tratamiento debe ser adaptado.

5 trucos para ayudar a un niño con dislexia

El tratamiento para ayudar a un niño con dislexia debe enfocarse en dos cuestiones fundamentales: enseñar a leer otra vez al niño según su propio ritmo de aprendizaje y apoyarlo emocionalmente durante todo el proceso para elevar su autoestima y su seguridad.

1. Programa cada día un horario para la lectura

Es importante tener una planificación diaria que le permita al niño entrenar sus habilidades en la lectura. Esto permitirá que leer se convierta en un hábito y así será mucho más fácil lograr que el niño pronuncie adecuadamente las letras y las palabras.

2. Permite que el niño haga por sí mismo las tareas y préstale ayuda solo cuando lo necesite

Para motivar al niño y elevar su autoestima, debes permitir que realice por sí solo todas aquellas tareas que estén a su alcance. Debes prestarle ayuda solo cuando realmente lo necesite y en ningún caso se trata de realizar la tarea en su lugar sino de brindarle pequeños niveles de ayuda para que pueda continuar.

3. Confecciona una lista con las palabras de mayor dificultad

Puedes confeccionar una lista semanal con las 5 o 6 palabras en las que el niño tiene mayor dificultad. Así podrás mostrársela 2 o 3 veces, mientras realiza los deberes, para que las analice, las separe en sílabas, comprenda su significado y las memorice. Recuerda que la memoria visual es muy importante para la ortografía y la lectura en la dislexia.

4. Escoge un texto que le resulte interesante al niño y lee en voz alta

Esta es una de las actividades más eficaces para un niño con dislexia porque así le brindas un patrón de lectura por el cual guiarse. No obstante, debes buscar un texto que le interese y motive. Mientras lees, asegúrate que el niño está siguiendo la lectura con la vista. También puedes darle participación y pedirle que lea algunos fragmentos.

5. Permítele que busque las palabras que no comprenda y ayúdale a entender su significado

Antes de comenzar a trabajar con un texto, permite que el niño eche una primera ojeada y detecte las palabras que no comprende. Dale tiempo para que busque su significado en un diccionario o ayúdalo a hacerlo. De esta manera, le resultará más fácil enfrentarse al texto en el momento de leerlo en voz alta.

Tratamiento dislexia

Las reglas de oro para tratar la dislexia en niños

Promueve la autoconfianza

Para el niño con dislexia es fundamental sentirse seguro de sí mismo, debe confiar en sus capacidades para alcanzar las metas que se proponga. Si piensa que nunca podrá superar los obstáculos para aprender a leer y escribir, tendrá miedo a intentarlo y es probable que nunca lo logre. Al contrario, si está motivado y confía en que puede superar sus problemas, las probabilidades de que desarrolle las habilidades de lectoescritura aumentan. Es lo que en el ámbito de la Psicología se conoce como “Efecto Pigmalión” e indica que cuando las personas involucradas en la educación transmiten confianza, mejora el desempeño académico de los estudiantes.

Planifica el estudio según sus posibilidades

La mayoría de los padres y profesores suelen enseñar a leer y escribir al niño disléxico con los mismos métodos que utilizan para el resto de los estudiantes. Sin embargo, pasan por alto que la dislexia impone un ritmo de aprendizaje diferente. Por eso, es importante que las actividades académicas se adapten a las características personales del niño, a sus deficiencias y a su ritmo de aprendizaje. De hecho, incluso un método que funcione para un niño con dislexia, puede que no sea igualmente eficaz para otros. No obstante, la regla de oro consiste en adaptarse al ritmo de aprendizaje individual: es importante que el niño tenga tiempo suficiente para organizar sus pensamientos, comprender las instrucciones y terminar las tareas.

Corrige un error a la vez

Uno de los errores más frecuentes en el tratamiento de la dislexia infantil consiste en intentar corregir a la vez todos los errores en la lectura. Sin embargo, esta estrategia en realidad no ayuda a superar las dificultades sino que hace que el niño se sienta frustrado y confundido. Lo ideal es evitar la corrección sistemática de todos los errores y concentrarse solo en los problemas en los que se está trabajando en la lección. Además, no es conveniente pasar a corregir nuevos errores si antes no se han superado las dificultades en las que se estaba trabajando. En la dislexia, para avanzar con rapidez, es necesario ir con calma.

Refuerza sus avances

A menudo, los padres y profesores se centran en los errores y olvidan los logros. Sin embargo, reforzar los avances académicos y elogiar al niño cada vez que consigue apropiarse de un nuevo contenido es un aliciente fundamental para el aprendizaje. Para elogiarlo no es necesario recurrir a regalos, una frase de aliento como “Que bien lo has hecho” o “Ves que podías lograrlo” será más que suficiente. No obstante, evita elogiarlo siempre y, sobre todo, no realices comparaciones con otros niños.

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