Varicela en niños

Síntomas, tratamiento y pronóstico de la varicela infantil

Varicela en niños

La varicela es una de las enfermedades más comunes de la infancia. De hecho, la Asociación Española de Pediatría estima que alrededor del 85% de los casos de varicela se presenta en los niños menores de 10 años. Así lo confirma también un estudio realizado en Madrid en el que se apreció que alrededor del 50% de los casos de varicela infantil ocurren entre los 2 y 5 años, mientras que otra investigación realizada en el País Vasco estimó que a los 7 años el 80% de los niños ya había contraído la enfermedad.

Básicamente, la varicela es una infección viral provocada por el virus del herpes zóster que se caracteriza por la aparición de ampollas muy pruriginosas diseminadas por todo el cuerpo que resultan muy molestas para el niño. No se contrae fácilmente pero si el virus está en el ambiente y el niño no es inmune a la enfermedad, tiene un alto riesgo de contagiarse.

¿Cómo se transmite la varicela?

La varicela infantil solo se desarrolla por el contagio con el virus del herpes zóster. La forma más común de transmisión es por contacto directo con las ampollas de un niño infectado, aunque el virus también puede propagarse a través de los fluidos corporales como las secreciones respiratorias o la saliva, así que si una persona con la enfermedad tose o estornuda cerca del niño es probable que lo contagie. Obviamente, si el niño no ha padecido la varicela antes o no ha sido inmunizado pues se conoce que una vez que el virus entra en el cuerpo y es reconocido por las defensas, no suele reactivarse.

Ten en cuenta que un niño puede contagiar a otra persona 1 o 2 días antes de que aparezcan las ampollas y puede seguir siendo un agente transmisor activo hasta que las ampollas se hayan secado y formado una especie de costra. Asimismo, los niños que tienen un sistema inmunitario debilitado o que no han recibido suficientes anticuerpos de sus madres suelen ser más propensos a contagiarse.

¿Cómo saber si el niño tiene varicela?

Los síntomas de la varicela son muy fáciles de identificar. La enfermedad comienza con un período de incubación que puede durar aproximadamente 21 días. Durante esta etapa es usual que aparezca fiebre alta, dolor de cabeza y dolor de estómago. Sin embargo, la enfermedad no se diagnostica hasta que aparecen las ampollas.

Durante su curso, primero aparece una especie de erupción diseminada por todo el cuerpo, pero sobre todo en el área del rostro y el tronco que, más tarde, se extiende a la mucosa oral o genital, para después expandirse al resto del cuerpo. En un primer momento las ampollas son planas y pequeñas pero luego comienzan a llenarse de líquido y se vuelven pruriginosas.

Como promedio, un niño puede llegar a tener hasta entre 250 y 500 ampollas. No obstante, la intensidad de los síntomas varía de un caso a otro y mientras algunos pequeños pueden tener hasta 1000 ampollas en todo su cuerpo, otros apenas tienen una docena de ellas.

Varicela infantil

¿Existe un tratamiento para la varicela? ¿Se puede prevenir?

Afortunadamente, la varicela se puede prevenir. Existe una vacuna, que se encuentra disponible en España para los bebés, los niños y las embarazadas que no están inmunizadas contra la enfermedad. Dicha vacuna tiene entre un 70% y un 85% de efectividad para las infecciones más leves y hasta un 95% de efectividad para las infecciones moderadas y graves. Y en los casos en los que no resulta eficaz, se ha comprobado que suele moderar la intensidad de los síntomas.

Sin embargo, una vez que un niño se ha contagiado, no se puede hacer mucho. Existen algunos medicamentos que pueden aliviar la molestia que provocan las ampollas y evitar que se intensifiquen los síntomas pero deben ser administrados durante las primeras 24 horas de la aparición de la erupción para que sean efectivos. Caso contrario, lo mejor es mantener al niño lo más cómodo posible evitando que se rasque, para prevenir lesiones mayores.

Asimismo, se recomienda cambiar a diario la ropa de cama del pequeño, bañarlo con frecuencia para refrescar la piel y luego secarlo con cuidado para evitar el exceso de humedad. Además, puedes probar con algunos antihistamínicos de venta libre o con una crema de hidrocortisona para calmar el prurito que provocan las ampollas.

¿Cuál es el pronóstico? ¿Existen complicaciones que pongan en peligro a un niño con varicela?

La mayoría de las veces los niños se recuperan de la varicela sin complicaciones. El virus permanece inactivo en el cuerpo de por vida, sin embargo, solo 1 de cada 10 personas desarrollará el herpes zóster, también conocido como culebrilla, al llegar a la edad adulta. Solo en algunos casos pueden quedar cicatrices de las ampollas, casi siempre debido a que el niño se ha lesionado con las uñas.

No obstante, en algunos casos pueden aparecer algunas complicaciones como el síndrome de Reye, miocarditis, neumonía y artritis transitoria. Estos problemas afectan a solo 1 de cada 730 niños que contraen la varicela. Además, el riesgo de mortalidad es muy bajo y está relacionado, sobre todo, con un sistema inmunodeprimido ya que la varicela por sí sola no es letal.

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