El vínculo familiar no se define por la sangre ni los genes

El vínculo familiar no se define sólo por la sangre

Vínculo familiar

Hay una frase que siempre me ha gustado que dice: ‘La sangre nos convierte en parientes, pero la lealtad nos convierte en familia’. Realmente es una frase que dice mucho acerca de las relaciones humanas y de la importancia de que los niños aprendan la lealtad familiar para poder enriquecer las relaciones familiares. Todo el mundo tiene una familia, una historia y unas raíces pero no todo el mundo la siente como tal.

Las relaciones humanas son complicadas y construir una familia y mantener un vínculo emocional fuerte y estable a lo largo de tiempo entre todos sus seres queridos no es tarea fácil. Cada miembro de una familia puede tener sus inquietudes, sus vivencias y sus experiencias, todo esto hace que exista una carga emocional diferente en cada uno, que les aleje o que les acerque entre unos y otros.

No todo el mundo es capaz de llevarse bien con sus padres, sus tíos, sus primos, sus abuelos… y no tenemos que sentirnos culpables por ello. Si un vínculo emocional no se cuida y por ejemplo un niño no tiene relación con sus primos, ¿por qué hay que obligarle a llevarse bien? Las relaciones humanas se forman casi de forma natural, no es buena idea que se obligue a un niño a llevarse bien con otros sólo porque son ‘familia’.

El vínculo no se lleva sólo en la sangre

El vínculo familiar no se lleva en la sangre únicamente. Un gran y precioso ejemplo son las familias ensambladas o las familias con hijos adoptivos, ¿quién sería capaz de decir a un padre con hijos adoptivos que el vínculo con sus hijos adoptados es menor que con sus hijos biológicos? ¿Quién se atrevería a decirle a unos padres de familias ensambladas que ama menos a los hijos de su pareja que a sus hijos biológicos? ¿Quién tendría la sangre fría de decirle a un niño adoptado que sus padres como no son de su sangre no existe un vínculo que realmente les una como familia? ¡Sandeces! El vínculo no se lleva en la sangre, se lleva en el corazón.

La lealtad familiar es lo que realmente hace que una familia sea fuerte y tenga vínculos inquebrantables. El respeto, las vivencias, las experiencias y el amor que une a las personas será lo que realmente nutra una buena relación familiar, sin importar mucho el tipo de sangre que corre entre las venas.

El vínculo no se lleva solo en la sangre

Somos lo que vivimos

Aunque es cierto que lo que somos va en nuestra sangre en un tanto por ciento, son nuestras vivencias y nuestro entorno -y las personas que están a nuestro alrededor- los que realmente nos ayudan a formar nuestra personalidad y a hacernos ver el mundo de una forma u otra. Las experiencias vividas a lo largo de la infancia nos marcarán para siempre, pero el vínculo con las personas de nuestra familia -de sangre o de lealtad- aún más.

Los niños para que tengan un buen desarrollo físico y emocional necesitarán crecer en una familia llena de armonía, donde el respeto y el vínculo entre cada una de las personas que componen la familia se potencie diariamente. La educación familiar tiene como objetivo crear a niños que se conviertan en personas adultas felices, exitosas, seguras de sí mismas.

El vínculo familiar no se define sólo por la sangre

Además, también resulta fundamental para la buena salud emocional de las personas, que no se pierda ese vínculo a lo largo de la vida con nuestros seres queridos, porque la lealtad familiar -los amigos también son personas que nos ofrecen lealtad familiar- nos hace ser quienes somos cada día. Las relaciones familiares sanas son las que nos hacen felices, tanto a niños como a adultos.

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