Cuento infantil: Pulgarcito

Cuento corto (resumen) de Pulgarcito para leer con niños

Pulgarcito es uno de esos cuentos infantiles que no pasan de moda. De hecho, existen diferentes versiones, una de las más populares es la de los Hermanos Grimm, que data del siglo XIX, aunque hay una versión anterior, la del escritor francés Charles Perrault. Esta historia narra las aventuras de un niño que no más grande que un pulgar pero que es muy astuto e inteligente. De hecho, no solo es un cuento perfecto para adentrar a los más pequeños en el mundo de la lectura sino que también ofrece varias enseñanzas para reflexionar.

La historia de Pulgarcito

En un pueblo muy lejano, hace ya muchos años, vivía un campesino y su esposa. No habían podido tener hijos, así que ambos se sentían muy tristes y solos. Una noche estaban conversando frente al fuego y la mujer le confesó a su esposo que, si al menos pudiese tener un hijo pequeño, del tamaño de su pulgar, sería la persona más feliz sobre la faz de la tierra. Algunos días más tarde la mujer cayó en cama, se sentía muy mal, pero su “enfermedad” acabó siete meses más tarde, cuando tuvo un niño tan pequeño como un dedo pulgar.

La pareja estaba muy contenta al ver que su deseo se había hecho realidad, y llamaron a su hijo Pulgarcito. Sin embargo, para su sorpresa, notaron que aunque el tiempo pasaba y Pulgarcito comía con muchas ganas, no crecía ni un centímetro. No obstante, Pulgarcito era un niño muy listo y astuto que conseguía todo lo que se proponía y no se dejaba amedrentar por su tamaño.

Un día, el padre de Pulgarcito tenía que ir al bosque a cortar leña pero no tenía quien le llevase el carro con el caballo. Ni corto ni perezoso, Pulgarcito le dijo que lo ayudaría. En un primer momento el padre se echó a reír porque Pulgarcito era demasiado pequeño como para llevar las bridas del caballo. Sin embargo, Pulgarcito lo convenció de que podía hacerlo y el padre le dio permiso para que lo ayudase.

Pulgarcito se las ingenió para acercarse a la oreja del caballo e irle dando instrucciones a lo largo del camino. Así recorrieron gran parte del trayecto, hasta que se encontraron con dos forasteros que, sorprendidos al ver al caballo seguir el camino sin nadie que lo guiase, se detuvieron para descubrir el misterio. Sin dar crédito a lo que sus veían ojos, decidieron seguir al caballo hasta que llegó al lugar en el que se encontraba el campesino.

Cuando vieron a Pulgarcito se asombraron todavía más pero rápidamente pensaron que ese pequeño niño podía ayudarlos a ganar mucho dinero si lo exhibían en la feria, así que sin pensarlo dos veces se acercaron al padre y le ofrecieron una buena suma de dinero para comprarle a su hijo. Por supuesto, el padre, que adoraba a Pulgarcito, se negó rotundamente. Pero Pulgarcito le convenció para que lo vendiese, pues de esa forma ganaría un poco de dinero, él conocería el mundo y luego regresaría a casa. Así que finalmente, el padre accedió con profunda tristeza.

Durante el camino con sus nuevos dueños, Pulgarcito pensó que no quería ser exhibido en una feria, así que se escondió en una madriguera de manera que los hombres no pudiesen cogerlo. Después de intentar hacerlo salir en vano, los hombres se rindieron y acabaron marchándose. Cuando Pulgarcito estuvo seguro de que los hombres se habían marchado, salió de su escondite y se dispuso a descubrir el mundo.

Al cabo de un rato, encontró un caracol y, como se sentía un poco cansado, decidió entrar para dormir un poco. Pero cuando estaba dentro del caracol, Pulgarcito escuchó a dos hombres que estaban planeando robarle al cura todo el oro y la plata. Pulgarcito salió de su escondite y se ofreció para ayudarles.

Los hombres primero dudaron, pero Pulgarcito los convenció. Así que los tres se dirigieron hacia la casa del cura mientras decidían cómo llevar a cabo el robo. Cuando llegaron a la casa, Pulgarcito entró por una ventana y una vez dentro, comenzó a gritarles a los dos hombres preguntándoles que querían que sacara. Armó tanta algarabía, intencionalmente, que la cocinera se despertó y los ladrones tuvieron que correr despavoridos para que no los atrapasen. Entonces Pulgarcito se escondió y la cocinera, después de mucho buscar, no encontró nada ni a nadie y volvió a la cama.

Antes de partir de regreso a casa, Pulgarcito decidió pasar la noche allí para reponer fuerzas, así que se quedó dormido sobre un pequeño montón de paja seca. Al día siguiente, la cocinera fue a darle de comer a las vacas, tomó la paja donde estaba Pulgarcito y el niño acabó en el estómago de una de las vacas del establo. Al verse dentro del estómago de la vaca, Pulgarcito comenzó a gritar pidiendo ayuda. La cocinera al escucharlo, pensó que la vaca hablaba y fue corriendo hasta donde estaba el cura para contárselo. El cura acudió al establo para verificarlo con sus propios ojos y cuando vio a la vaca “hablando” pensó que era obra del diablo, así que decidió que había que matar a la vaca inmediatamente.

Así lo hizo y los restos de la vaca donde estaba Pulgarcito fueron arrojados a la basura. Pero un poco más tarde, mientras Pulgarcito intentaba salir del estómago, pasó un lobo y se comió los restos de un bocado. Pulgarcito no se desanimó, desde el estómago del lobo se las ingenió para guiar al animal a un sitio donde encontraría buena comida. Obviamente, los condujo hasta la casa de sus padres.

Casi al anochecer llegaron a la puerta. Pulgarcito le indicó al lobo dónde estaba la comida pero el animal había comido tanto que se quedó atorado en la puerta sin poder avanzar ni retroceder. Pulgarcito aprovechó la oportunidad para gritar y llamar a sus padres. Al escucharlo, los padres se levantaron inmediatamente y el campesino mató al lobo de un disparo. Sacó con mucho cuidado a su hijo y, una vez que Pulgarcito estuvo sano y salvo, abrazó felizmente a sus padres y les prometió que no se marcharía nunca más de casa.

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