Educación

Perder la autoridad de nuestros hijos: lo que nunca debemos hacer

Perder la autoridad de los hijos es un problema común que enfrentan muchos padres

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Nuria Capdevila

Nuria CapdevilaMaestra y pedagoga

A veces, los padres cometen errores que hacen que los hijos pierdan el respeto por ellos y la autoridad que tienen. A continuación, os mostramos algunas cosas que nunca debéis hacer si queréis mantener la autoridad como padre o madre.

¿Qué debemos evitar para no perder nuestra autoridad?

El respeto y la autoridad son dos conceptos que van de la mano y ninguno de ellos puede faltar en el seno familiar. Sin embargo, hay ciertas acciones que los padres podemos llevar a cabo que pueden acabar afectando a alguno de ellos, o a ambos.

No ser coherentes

Uno de los errores más usuales que cometemos los padres es no ser coherentes en los límites y normas que establecemos. Podemos castigar a nuestros hijos por hacer algo que les permitimos hacer anteriormente, o bien cambiar de opinión de forma arbitraria e inconsistente. Esto generar confusión en los niños y una sensación de inseguridad respecto a lo que se espera de ellos.

Es importante ser claros y precisos en las normas que establecemos en casa, y ser coherentes a la hora de aplicarlas. Por ejemplo, si les decimos a nuestros hijos que no pueden salir de casa después de cierta hora, debemos hacerlo sin excepción alguna. De esta forma, nuestros hijos sabrán lo que se espera de ellos y desarrollarán el respeto hacia las normas.

No poner límites

Otro error que cometemos los padres es no establecer límites claros y precisos. En muchas ocasiones, dejamos que nuestros hijos hagan lo quieran, sin importar las consecuencias que esto puede tener en su desarrollo emocional y social.

Es cierto que no siempre resulta fácil poner límites, pero es fundamental para que los hijos adquieran la capacidad de regular sus conductas y emociones. Los límites permiten a los niños sentirse seguros y protegidos, lo que les transmite la idea de que los padres se preocupan de su bienestar.

No escucharlos

En ocasiones, nos puede resultar difícil escuchar a nuestros hijos cuando se quejan o nos piden algo que no podemos darles. Cuando no los escuchamos, corremos el riesgo de que se sientan ignorados y que nuestras decisiones se perciban como arbitrarias.

Es importante, pues, aprender a escuchar a nuestros hijos de forma activa y sin juzgarlos. Si no podemos concederles algo, debemos explicarles por qué no podemos hacerlo y ofrecerles alternativas que puedan satisfacer sus necesidades sin poner en compromiso nuestro papel como padres.

No reconocer nuestros errores

Nos equivocamos como padres y madres, pero es crucial reconocer nuestros errores y pedir disculpas cuando sea necesario. Si no hacemos esto, nuestros hijos pueden sentir que no valoramos su opinión o que no somos lo suficientemente maduros como para reconocer cuándo nos equivocamos.

Además, pedir disculpas les demuestra a los hijos que es valioso asumir la responsabilidad de nuestros actos y promueve la sinceridad y la honestidad en la familia.

No respetar su privacidad

Es cierto que como padres, a veces, podemos sentirnos preocupados por lo que nuestros hijos hacen en su tiempo libre. Sin embargo, no debemos olvidar que ellos también necesitan su propio espacio. Esto no quiere decir que no les controlemos, pues la libertad es algo que se deben ir ganando a medida que demuestren su madurez. Se trata de avanzar con ellos, valorar los cambios que hacen a medida que crecen e irles demostrando la confianza que tenemos en ellos.

Además, respetando su intimidad y permitiéndoles tener sus propios espacios, les ayudamos a desarrollar autonomía. Así, irán sintiéndose cada vez más seguros y confiados en mismos.

Evitar las mentiras

Si no queremos perder la autoridad y el respeto, sobre todo, ante nuestros hijos, es fundamental no mentirles. De hacerlo, es posible que nuestros hijos se sientan frustrados y decepcionados, algo que cambiará la percepción que tienen sobre nosotros. Además, es importante mencionar que este comportamiento puede ser imitado por nuestros hijos, lo que propiciará que recurran a la mentira cada vez que quieran conseguir algo.

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Priorizar a la familia, nunca al individuo

Priorizar el funcionamiento de la familia y todos y cada uno de sus miembros es necesario para una correcta convivencia. Si siempre estamos pendientes de nuestros hijos, dejando de lado a la pareja u otros familiares, es fácil que el niño entienda que siempre vamos a estar allí y, por ende, que no valore nuestra presencia. Esto también hará que entiendan que ellos son lo único que tenemos o nos importa, lo que facilitará que nuestros hijos nos pierdan un poco el respeto. Pasar tiempo con los niños es lo más valioso, pero no lo es sacrificar toda nuestra vida y relaciones.

Nunca debemos perder la calma

Los niños pueden ser desafiantes y frustrantes, pero es fundamental no perder la calma y nunca responder de manera agresiva o emocional. En cambio, es mejor mantener la compostura y hablar con los hijos de manera clara y directa, escuchando lo que ellos quieran decirnos y siendo claros en los mensajes que les queramos transmitir.

Evitar los extremos

Además de todo lo mencionado, merece la pena destacar (y enfatizar) que debemos evitar caer en los extremos. No podemos dárselo todo un día y ser de lo más restrictivos al siguiente. Lo mismo sucede cuando aceptamos unos comportamientos que, mañana, queremos desterrar.

Los valores de la familia siempre por delante

Por último, es importante establecer una serie de valores en los que queremos educar a nuestros hijos y ser ejemplo de ellos. De este modo, no podemos castigarles si nos cuentan una mentira, cuando nosotros nos pasamos el día buscando excusas. Del mismo modo, no podemos regañarles por querer dejar los deberes para otro momento, si ven que nosotros somos los primeros en posponer nuestras obligaciones.

Mantener la autoridad como padres no es tarea fácil, pero es crucial para desarrollar una convivencia saludable y fomentar el correcto desarrollo de nuestros hijos. Evitar, tanto como nos sea posible, las situaciones que hemos mencionado y trabajar en el diálogo y la empatía, nos ayudará a construir una relación más sólida y armoniosa con ellos.

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