Se te acaba el tiempo y no quieres verlo

Nieta y abuelo

Vivimos de tal manera que no queremos darnos cuenta de la inevitabilidad de la muerte. Nuestro cerebro está programado para evitar pensar en el tiempo que nos queda a nosotros mismos o a las personas que queremos. Esto hace, que sin darnos cuenta desaprovechemos el tiempo que tenemos con nuestros seres queridos y que no nos demos cuenta de que se está agotando.

El tiempo corre en nuestra contra

En ocasiones, no te das cuenta de que el tiempo se acaba porque pueden ocurrir desgracias como un accidente o una muerte repentina… Pero en el caso que nos queremos centrar es cuando tenemos delante nuestra al envejecimiento y no nos damos cuenta de la importancia de cuidar y disfrutar de la persona que tenemos delante.

Suele ocurrir entre generaciones, cuando los niños absortos en la tecnología tienen a sus abuelos delante y no aprovechan el tiempo a su lado. Parece que el tiempo es un recurso inagotable pero en realidad pasa mucho más rápido de lo que nos podemos imaginar. Porque aunque a veces los días puedan ser algo lentos, las semanas y los años pasan con una rapidez vertiginosa.

Eres rico y no te das cuenta

En este sentido, las personas que tienen en sus vidas a sus padres y/o a sus abuelos… no se pueden hacer una idea de lo afortunados que son. No existe en el mundo ninguna riqueza más grande que pasar tiempo al lado de ellos. No hay dinero en el mundo que pueda pagar ni devolverte cinco minutos más con tus padres o con tus abuelos cuando por desgracia ya no están a tu lado.

Por este motivo, eres rico, eres rico si los tienes contigo. Eres rico y no te das cuenta. No te das cuenta de que se acaba el tiempo, para ellos y para ti. Solo tenemos una vida para vivirla y cuando se quiere a las personas el mejor regalo que se puede hacer es tiempo.

Felicidad tiempo padres abuelos

Felicidad verdadera

En esta sociedad todo el mundo te pregunta cómo te va la vida, si te han ascendido en el trabajo, si has acabado los estudios… Pero a veces, a las personas se les olvida preguntar lo más importante: ¿Eres feliz? Esa felicidad la podrás encontrar al lado de las personas que quieres, pasando tiempo con ellas, disfrutando de las experiencias…

Porque recuerda que el dinero no te dará felicidad, que las cosas materiales no son lo que te llenará el corazón de amor… Cuando las personas que más quieres no estén a tu lado tu corazón se convertirá en piedra poco a poco. No permitas que eso te ocurra, no permitas que debas arrepentirte en el futuro por haber tenido las prioridades equivocadas en tu vida… No es un día más, es un día menos.

Permite que cuando vayas a ver a tus padres o a tus abuelos puedas escuchar la verdadera música en tus oídos: “Bienvenido a casa”. Porque te darás cuenta de que tu hogar no está dentro de cuatro paredes, no está en la ciudad donde tienes el trabajo, no está en el pueblo donde decidiste ir a vivir con tu familia… Tu hogar está y estará siempre en el regazo de tu madre, en el abrazo de tu padre, en la mirada cómplice de tu abuelo, en el postre que te hacía tu abuela que tanto te gustaba… Y eso querido lector, es la felicidad y la verdadera riqueza.

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