Educar sin límites, niños inseguros: Içami Tiba reflexiona sobre ello

Içami Tiba: importancia de los límites en su libro “Padres y educadores de alto rendimiento”

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Içami Tiba, escritor y psiquiatra de lo más reconocido, reflexiona sobre los límites a la hora de educar a los niños. La falta de estos no solo les lleva a ser más inseguros, sino que serán adultos con dificultades a la hora de relacionarse con los demás, tomar decisiones y ser, al final, independientes. Educar sin límites, de acuerdo con Tiba, es formar adultos a los que los padres van a tener que sostener toda la vida.

¿Cómo saber si estoy criando a un hijo sin límites?

Os hemos hablado de la necesidad y la importancia de poner límites a la hora de educar a nuestros hijos, independientemente de su edad. A cada edad, le corresponden una serie de “responsabilidades”, así como límites y normas que nunca deben sobrepasarse. Pero, la eterna pregunta es siempre la misma: ¿somos demasiado restrictivos? ¿Permisivos? La línea es muy delgada y, por ello, nosotros os dejamos una pequeña lista de Içami Tiba con ciertas conductas que deberíamos evitar:

1. Resolver todos los problemas de nuestros hijos

Si bien es cierto que los niños pueden tener problemas en los que los padres debemos interferir, hay muchas situaciones que debemos dejar que los niños solucionen por ellos mismos. Esto les permitirá ir aprendiendo a tomar decisiones y a ser más consecuentes con sus actos.

2. Ignorar las groserías (típicas de cada edad) y faltas de respeto

Todos los niños pasan por etapas en las que están “insoportables”. No aguantan nada, se quejan de todo y de todos e, incluso, muestran faltas de respeto tanto en la familia como en el colegio. Es importante, en este momento, establecer límites muy firmes y hacerles entender que hacer sentir mal a los demás no les hace mejores a ellos. Es una afirmación que los niños deben aprender rápidamente: la humildad crea puentes; el ego, los destruye.

3. Los deseos de los niños van por delante del bienestar de la familia

Nunca debemos ceder a los deseos de los niños. Con ello, solo iremos alimentando esta necesidad de comprar cosas, de llamar la atención o de ser más que los demás. Por ello, antes de permitir algo a nuestro hijo, debemos valorar si es factible y si ello representa un inconveniente para el resto de la familia.

4. Asumir la responsabilidad de los actos de nuestros hijos

Como hemos mencionado, los niños deben ir siendo conscientes de la necesidad de tomar decisiones. A la vez, deben entender que sus actos, siempre tienen consecuencias: positivas o negativas. En este sentido, podemos avisar a nuestros hijos, pero nunca debemos asumir nosotros la responsabilidad de sus actos ni justificar su comportamiento. Ser realistas es una tarea difícil para los padres, pero necesaria para el desarrollo de nuestros hijos.

5. Ignorar los límites o tener que repetirles siempre lo mismo

Si hemos establecido unas tareas que el niño debe hacer, o una norma, y debemos estar recordándoselo a cada momento, debemos dejar de hacerlo. Y, cuando no haya cumplimiento por su parte, deberemos restringirle algo que le gusta: el mal llamado, a veces, “castigo”. Hay muchas maneras en las que podemos penalizar el comportamiento de nuestros hijos, pero nunca debemos restarle importancia ni permitir que se salgan con la suya.

6. Colocar a su hijo por encima de todo y de todos

Nuestros hijos siempre serán especiales a nuestros ojos, cierto. Sin embargo, esto no quiere decir que debamos colocarlos por encima de los demás. Hacer esto solo alimentará su ego, llegando a convertirse en personas egocéntricas, pero con pocas relaciones saludables en su entorno.

Educar sin límites

7. Amenazar a los maestros u otros padres por errores de nuestros hijos

Nunca debemos defender el mal comportamiento de nuestros hijos o justificarlo. Menos debemos tratar de traspasar su responsabilidad en los demás. En este caso, debemos ser muy objetivos, analizar la información que tenemos y actuar en consecuencia.

8. Hacer las tareas de nuestros hijos, escolares o domésticas

Ya sea por prisas, o porque nuestro hijo no tiene ganas de hacer las tareas, muchas veces acabamos siendo los padres los que las hacemos. A veces, es simplemente por evitar sus rabietas y berrinches, algo que saben hacer muy bien. Esto es un error que debemos corregir, pues no les estamos enseñando a ser responsables, sino todo lo contrario: si nos ponen nerviosos, consiguen lo que quieren.

9. Aceptar bajas calificaciones y tareas hechas sin empeño, sin ganas ni interés

Justificar bajas calificaciones o las tareas mal hechas, si no hay un motivo claro, no ayudará a que nuestros hijos entiendan la importancia del esfuerzo. Y, mucho menos, entenderán el valor de conseguir algo. La satisfacción es algo que nunca descubrirán si les permitimos hacer lo mínimo sin esforzarse.

10. Inventar excusas para los errores de nuestros hijos o dejar que ellos lo hagan

Cuando los niños se dan cuenta de que han hecho algo mal, suelen inventar todo tipo de excusas para eludir su responsabilidad. Una vez más, si queremos que nuestros hijos aprendan a ser responsables, no debemos aceptar sus excusas ni ningún tipo de mentira. La tolerancia a las mentiras, por muy inocentes que puedan ser, debe ser cero.

“Los padres que no disciplinen a sus hijos, tendrán que apoyarlos toda la vida”. Con esta frase, Içami Tiba hace referencia a la necesidad de criar niños educados, con valores y con límites, quienes puedan ser funcionales e independientes en su vida adulta.

Está claro que siempre vamos a apoyar a nuestros hijos, pero también debemos tener un límite: como padres, no debemos justificar, tolerar ni exculpar cualquier comportamiento que ofenda o afecte a los demás. De ningún tipo y en ninguna circunstancia. Es por este mismo motivo, por el que siempre se aconseja empezar a poner límites desde bien pequeñitos.

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