Tu adicción al móvil daña a tus hijos

adicción al móvil

No te das cuenta, tu hijo te está hablando y tú tienes el móvil en la mano diciéndole que se calle porque estás ocupado, y quizá solo estás viendo las redes sociales. Tu hijo se siente abandonado emocionalmente porque prefieres mirar el teléfono que hacerle caso. Le causas una pequeña herida emocional… Y sigues a lo tuyo, porque no eres consciente de lo que ocurre. Esto pasa una y otra vez y esa pequeña herida emocional se convierte en un daño irreparable en la personalidad de tu hijo.

Esto que te acabamos de decir, ocurre con más asiduidad de lo que te puedes imaginar. Son demasiadas las personas que por su adicción al uso del móvil comienzan a tener problemas relacionados con la salud, tanto a nivel físico como psicológico. La tecnología puede llegar a ser un problema cuando empieza a afectar la vida normal de una persona, cuando la adicción interfiere en las actividades cotidianas.

Adicciones sin drogas

La tecnología es una de las adicciones “sin drogas” o conocidas también como adicciones psicológicas. Esta adicción la padecen nada menos que 1 de cada 1.000 personas que utilizan el móvil habitualmente. Aunque muchos son adolescentes, otros tantos son padres y madres… Los padres y las madres tienen a sus hijos a cargo y éstos pequeños pueden ver en sus padres actitudes tóxicas hacia el uso de las tecnologías.

Un estudio lo confirma

Un estudio realizado por la pediatra Jenny Radesky en Boston Medical Center, deja claro que el uso desmedido de teléfonos móviles por los padres afecta directamente la relación con sus hijos y también con otros miembros de la familia. El estudio, señala que las interacciones cara a cara de padres e hijos, desde el nacimiento de los pequeños, son imprescindibles para el aprendizaje, el comportamiento y el desarrollo emocional. Esto genera confianza y una sana convivencia entre padres e hijos.

Adicción móvil padres

Los hijos necesitan contacto directo con sus progenitores para desarrollarse en todos los aspectos, como en lenguaje o emociones. No hay mejor forma de conocer a alguien que a través de las palabras habladas y esto es imprescindible en la primera etapa de la vida de un niño… Les ayuda a desarrollar lo que podrán hacer en el futuro.

Efectos de tu adicción al móvil

Si en el ambiente donde crece un niño hay violencia, esto afectará a su crecimiento. El estudio que mencionamos, señalaba también que los niños que tenían padres que pasaban mucho tiempo con el teléfono tenían tendencia a portarse mal para llamar la atención de éstos, algo que a su vez, hacía que los padres se irritasen con los hijos y les tratasen mal. Desgraciadamente, esto ocurre más de lo que te puedas imaginar.

Por si fuese poco, esta adicción al móvil tiene otros efectos evidentes que perjudican tanto al adicto como a sus hijos:

  • Soledad
  • Mal comportamiento
  • Irritabilidad
  • Comportamiento compulsivo
  • Alteraciones del estado de ánimo
  • Problemas de comunicación
  • Problemas del lenguaje
  • Peligro de hacer contactos de baja calidad
  • Consecuencias negativas de tener contactos desconocidos
  • Aumenta el sentimiento de inseguridad y la baja autoestima
  • Agresividad
  • Fracaso personal

Consecuencias emocionales en los niños

Si los padres dan prioridad a los dispositivos móviles en lugar de a sus hijos, estarán creando heridas emocionales muy profundas en sus hijos, ya que se sienten abandonados emocionales y creen que no son importantes para sus padres. Esto les hace sentir rechazados y afectará permanentemente la relación con sus padres, sus habilidades sociales y la autoestima quedará socavada.

A los niños hay que limitarles el tiempo de la televisión, los videojuegos o el ordenador porque estas actividades no estimulan el área del lenguaje en el cerebro, se necesitan conversaciones cara a cara. Tus hijos necesitan que les mires a los ojos, que participes con ellos en su día a día, que edifiques la familia, que pases tiempo de calidad, que dejes el móvil a un lado y que disfrutes de tus hijos, porque la vida pasa y todo puede esperar, menos tus pequeños.

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