No hay chivatos: hay valientes que denuncian el acoso escolar

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“No quiero ser un chivato” son las palabras que pueden decir los niños cuando ven una situación de acoso en la escuela pero no quieren que se les señale por haberse “chivado” a un adulto. Desgraciadamente, son muchas las veces que los niños no cuentan las cosas para que luego los demás compañeros no se metan con ellos.

La realidad, es que si queremos que realmente los niños se den cuenta de la importancia de prevenir el acoso escolar, entonces, deben comprender que no se puede mirar a otra parte. Todos formamos parte de este problema y es deber de todos erradicarlo para que ningún niño sea víctima. No hay que dar rienda suelta a los agresores para que hagan de las suyas quedando impunes.

Los niños deben comprender la importancia de denunciar ante un adulto que está ocurriendo acoso escolar y quienes son los implicados en el conflicto. Los niños que son espectadores del conflicto, si no hacen nada, son en parte, también culpables de que siga sucediendo, por lo que deben ser activos y no quedarse con los brazos cruzados.

No son cosas de niños

Hay veces que los niños que quieren luchar contra esas injusticias y se lo dicen a la figura de autoridad en los colegios, como los maestros, se quedan frustrados al ver que no siempre se hace algo para remediar el problema. O peor aún, cuando escuchan frases del tipo: “tú no te metas”, “son cosas de niños”, “no seas chivato”, etc.

En la actualidad hay muchas campañas para frenar el acoso escolar, se habla mucho sobre el bullying, pero a la hora de la verdad, cuando hay un problema en el centro educativo, parece que lo más fácil es mirar hacia otra parte. Si bien es cierto que hay veces que las riñas entre niños son un habitual y eso no significa que sea acoso escolar, cuando hay un acoso reiterado y una víctima clara, entonces, es más que evidente que hay que hacer algo.

Porque el acoso escolar no es cosa de niños, no son tonterías y lo que es más importante: depende de todos acabar con esta lacra tan extendida.

Un niño que recibe burlas de sus compañeros se sentirá tremendamente dolido y no sabrá gestionar esas emociones tan intensas que tanto mal le están haciendo en su interior. Si quieres que los niños crezcan con responsabilidad, autonomía y que aprendan sobre gestión emocional: hay que ayudarles siempre que pidan ayuda, sea por el motivo que sea.

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Puede ser más grave de lo que parece

En ocasiones, “desde fuera” no parece que el asunto sea demasiado grave y se intenta “quitar hierro al asunto”. Pero que no veas ese acoso directamente no significa que no esté sucediendo sin parar. Si un niño se queja de que está sufriendo acoso o que ha visto a otro niño siendo agredido de alguna manera, es porque realmente algo está sucediendo y hay que indagar más hasta descubrir la verdad, ¡porque la verdad solo tiene un camino!

El bullying tiene muchas caras diferentes y no siempre podrás verlo de forma clara, sobre todo, cuando los agresores buscan la forma de evitar que les delaten a toda costa. El acoso escolar puede ser silencioso pero muy dañino.

Siempre hay que escuchar al niño que denuncia y no quitar ni un ápice de importancia a sus palabras. Hay que quitar el miedo a los menores para denunciar esas situaciones y que se den cuenta de que no son chivatos, son los verdaderos valientes que están luchando para acabar con una situación injusta… porque nadie está libre de sufrir bullying si nadie hace nada al respecto.

Favorecer un entorno lleno de respeto es algo que se debe comenzar en el hogar, siguiendo por el centro educativo para que los niños puedan expresarse libremente, sin burlas, ni etiquetas ni juicios por parte de otras personas.

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