A ti, que crías a tus hijos lejos de tu familia

La distancia física no tiene por qué ser emocional

Criar hijos lejos de tu propia familia

Todo el mundo sabe que criar a los hijos no es nada fácil, pero aún se torna más complicado cuando no tienes esa ayuda y apoyo incondicional cerca. Es decir, cuando no tienes a tu familia a tu lado para echarte una mano en los momentos que más lo necesitas. Cuando una madre (o un padre) tiene a su familia lejos, la vida puede volverse complicada en algunos momentos. En el momento en que se necesita calidez familiar para poder avanzar en tu propia familia, las cosas se pueden volver algo más difíciles.

Es tu decisión

Todo el mundo te dice que vivir lejos es tu decisión. Que si quisieras estar más cerca de tu hogar probablemente lo estarías… Quizá, ¿quién sabe? Pero la realidad es que ahora estás lejos, que las decisiones que has ido tomando en la vida te han ido alejando de tu familia para crear a la tuya propia. Hay momentos en los que no sabes si la decisión es acertada o no lo es, pero la realidad es que hay días que les echas realmente de menos. Esa distancia física (aunque no emocional) hay veces que duele enormemente en el corazón.

En realidad hay parejas que no tienen opción y escogen irse lejos de su familia por temas laborales y porque de ese modo podrán dar una mejor vida a sus hijos, a pesar del dolor de estar lejos de los suyos. Esta decisión nunca es fácil tomarla y nunca se sabe si realmente se ha hecho lo correcto o no.

También es posible que te hayas casado con una persona extranjera y te hayas ido a su país porque las condiciones sociales son mejores. Otra posibilidad es que aunque tengas a tu familia cerca, la sientas emocionalmente lejos porque no puedes contar con su apoyo.

Crear una familia lejos

Cuando se crea una familia lejos de los tuyos, a veces puede hacer que te sientas solo/a, como cuando quieres hacer cosas como ir al cine o tener una cena romántica y no puedes hacerlo. No tienes a nadie con quien dejar a tus hijos o nadie que se ofrezca a quedárselos un rato mientras te vas a pasear unos minutos después del trabajo. O sentir tranquilidad porque si te pones enferma te pueden echar una mano o si estás en el trabajo y te llaman de la escuela para recoger a tu hijo porque se ha puesto malito, saber que tu familia irá a por él y no tienes que anular esa reunión tan importante para ir a recogerle para llevarle a casa.

Vivir lejos de tu familia

Sientes envidia y tristeza al mismo tiempo cuando ves a otras parejas con hijos que sí tienen ese apoyo cerca y lloras en silencio, echando de menos a tu familia. Ya no solo por esos ‘favores’, sino por otros momentos que no podéis disfrutar juntos, como los domingos para comer juntos, ir al pediatra con tu madre o tus hermanos/as, las tardes en familia, los fines de semana de escapada todos juntos, ir a ver a los abuelos una tarde por sorpresa, los cumpleaños, en Navidad, etc.

Sientes tristeza cuando piensas que tus hijos no van a crecer con sus abuelos o tíos cerca porque la distancia os lo pone muy complicado.

Entre dos mundos y con mucha fuerza

Sientes que estás entre dos mundos, entre dos realidades… No importa el tiempo que pase, nunca te adaptarás a estar lejos de tu familia. Pero es importante que todo esto te enseñe y te haga más fuerte, que te sientas orgulloso/a de ti, de poder hacer las cosas que otros hacen con ayuda, por ti solo/a.

Sabes cómo hacer que a tus hijos nunca les falte amor, construyes una relación fuerte con tu pareja y además, intentas ver a tu familia siempre que sea posible y a la inversa también. La alegría de juntaros todos es una sensación única que te encanta disfrutar. No te dejes vencer aunque a veces sientas debilidad, porque tienes fuerza y amor suficiente para entender de que eres GRANDE.

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