Cuando las relaciones familiares duelen

Cuando las relaciones familiares duelen

La familia no se escoge, simplemente está. Uno puede amar a su familia de forma incondicional pero a menudo hay un límite con las personas más difíciles de la familia. No siempre se puede convivir bien con familiares y es que cuando hay una inversión emocional en la vida con otras personas -familiares-, lo más probable es que las respuestas de otras personas te hagan daño y requieras un pequeño empuje para alejarte o luchar para mejorar la relación.

Incluso hay personas que se dan cuenta que el precio emocional de mantener la relación con ese familiar es demasiado alto, pero no siempre es fácil salir de él. A veces, simplemente no es una opción. La familia no se escoge pero sí se escoge sufrir por los demás o no… Si tienes unas relaciones familiares que duelen, es hora de mostrar a tus hijos a través del ejemplo que hay maneras de protegerse de las personas que duelen.

No permitas que el comportamiento de otra persona te cambie

Nadie merece que le otorgues el gran poder de manejar tus emociones. Tú eres dueño de tus emociones y nadie más debe poder influenciar en ellas como para cambiarte. Sé una persona digna, brillante, amable… no permitas que nadie pueda reducir lo mejor que hay en ti.

No es personal

La inseguridad está en el corazón de muchas relaciones familiares -y no familiares- rotas. Las personas inseguras se sienten atacadas, incluso cuando no están recibiendo ningún ataque. Si se trata de una relación familiar que te importa, haz todo lo posible para ayudar a la otra persona a que se sienta segura y protegida. La inseguridad es una profecía auto-cumplida, las personas que se sienten inseguras a menudo responden al mundo como si fuesen a hacerles daño. Serán personas frías, juzgarán a los demás, se alejarán… harán todo lo posible para protegerse a sí mismos. En respuesta a esto, se alejarán del mundo y de su familia porque piensan que no es seguro y que saldrán perjudicados.

Muestra que eres diferente. Hazle saber a esas personas que intentan hacerte daño que no pueden decir nada que te afecte personalmente, que aprecias su punto de vista y que entiendes cómo se sienten. No culpes. Si tienes que decir algo que otra persona está haciendo mal, habla con ella y dile que la relación es importante para ti y que quieres trabajar en ella. Por ejemplo si sientes que alguien no para de juzgarte puedes decirle algo como: ‘Cada vez que te veo solo dices lo que no te gusta de mi. Realmente quiero tener una buena relación contigo pero es muy difícil cuando siento que solo me juzgas. ¿Podemos hacer las cosas de forma diferente?’.

Relaciones familiares

Sé una persona compasiva

Las personas difíciles no nacieron de esa manera. En general, responden de la forma en la que han aprendido a responder al mundo para mantenerse a salvo. Seguramente esas personas no sean conscientes del impacto que tiene su comportamiento en las personas y solo sepan que las relaciones se rompen a su alrededor. Si no puedes hacer mucho para cambiar la relación, sí puedes cambiar la forma en la que te afecta. Sentir compasión es importante porque te hará ver las cosas de forma diferente.

El espacio es necesario

A veces lo mejor que se puede hacer por una relación que te importa y que quieres que se mantenga estable es dar tiempo y espacio para intentar valorar las cosas y verlas desde otra perspectiva… pero permaneciendo quieto a su lado. La otra persona debe saber que no vas a ninguna parte, para ello es necesario que dejes los juicios y las críticas de lado. En ocasiones solo se necesita tiempo para trabajar la relación y luchar por ella.

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