Disfruta del caos de la crianza

Caos crianza

Sí, disfruta del caos de la crianza porque aunque hoy te parezca agotador, te puedo asegurar que mañana lo echarás de menos. Mirarás atrás y sentirás nostalgia, te dolerá el corazón sobre todo si no has disfrutado cada segundo, si no has saboreado cada día… Porque la crianza es magia llena de caos, pero magia al fin y al cabo.

El tiempo pasa rápido

Las noches en vela, implantar los límites diarios, reconducir rabietas… no durará para siempre. Los días más cansados pasarán y tus hijos dejarán de ser niños pequeños. Aunque hoy no lo parezca, la infancia no dura para siempre. Los días pueden parecer muy largos, pero los años pasan volando.

Ese niño que te abraza hoy y te dice todo lo que te quiere aunque haya sido un día horrible, en un abrir y cerrar de ojos se convertirá en un adolescente que no querrá que entres en su dormitorio. Ese adolescente irascible se convertirá en un joven que en nada pasará a ser un adulto y cuando menos te lo esperes, tendrás el rostro lleno de arrugas y nietos llamándote abuelo/a.

Demasiada vida para reducir en cuatro líneas, ¿verdad? Pero es la realidad. Háblalo con cualquier persona mayor que ha vivido 3/4 de su vida y pregúntales qué echan más de menos o qué es lo que cambiarían de sus vidas. Todos (o casi todos) te responderán igual: que los hijos vuelvan a ser pequeños o pasar menos tiempo trabajando y más con la familia.

Porque ese es el secreto de la vida: vivir el presente con las personas que más amamos en todo el universo, ¡nuestros hijos!

El cansancio acabará

Aunque hoy sientas que estás agotado/a todo el tiempo, eso también acabará. Quizá desees que tus hijos crezcan para dejar de estarlo o para que “maduren”, pero no quieras que eso ocurra pronto porque cuando lo haga, no habrá marcha atrás.

Cansancio crianza

No pienses que porque crezcan acabarán las preocupaciones, porque estas siempre estarán presentes en tu corazón… simplemente cambian de forma y de magnitud. Un día no habrá paredes sucias ni juguetes en el suelo, pero tendrás el corazón en un puño cada vez que tu hijo adolescente salga con sus amigos o cuando tu joven hijo comience la universidad, o cuando no sea capaz de gestionarse emocionalmente en diferentes situaciones de la vida.

Ya no habrá una voz de fondo gritando “mamá” a cada cinco minutos… llegará un momento en que desearás que el teléfono suene más a menudo o que las visitas en casa sean más largas y más frecuentes.

Porque sí, llegará un momento en la vida en que tus hijos ya no te necesitarán tanto. Tendrás tu espacio porque habrán volado del nido. No estarás tan cansado/a físicamente, tendrás más tiempo para ti pero les echarás enormemente de menos. Echarás de menos acostarles por la noche, abrazarles cada mañana e incluso esas prisas antes de ir al cole. Porque eso ya no volverá.

Disfruta del presente porque cuando pase, nunca volverá

Por este motivo es tan importante que como padres, disfrutemos del presente, incluso en los días más cansados. Disfruta del ruido, de los juegos, del desorden, de los días sin dormir… disfruta de ese caos maravilloso que has creado y que llamas familia.

Porque son tus hijos los que te dan la fuerza necesaria para conseguir cualquier cosa en la vida, para que no les falte de nada, para que tengan una buena educación. Mejoras como persona para que ellos sean mejores en el futuro. Lo haces todo por ellos y ellos te dan la vida sin que casi te des cuenta.

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