Hábitos autocalmantes, ¿cuándo preocuparse?

¿Tu hijo tiene hábitos para calmarse a sí mismo?

Hábitos autocalmantes

Desde que los niños empiezan a sonreír por primera vez, es más que probable que te des cuenta de cualquiera de sus avances. Poco a poco, los bebés pasan de ser esas pequeñas criaturas indefensas a convertirse en niños y antes de que te des cuenta está correteando por la casa, dándose golpes en la cabeza e incluso chupándose el dedo en cualquier momento y en cualquier lugar.

Es posible que tu hijo haya adquirido algunos hábitos algo excéntricos, pero es necesario saber si es son hábitos normales para su desarrollo o si son hábitos de los cuáles es mejor estar preocupado. Hoy desde EtapaInfantil queremos hablar sobre algunos hábitos que los niños adquieren casi de forma innata para poder calmarse a ellos mismos cuando sienten la necesidad de hacerlo.

En la mayoría de los casos, existen hábitos que ayudan a los niños a mantenerse en calma y a sentir control de su mundo, pero es útil saber por y para qué suceden y cuáles podrían ser aquellos que merece la pena mencionar al pediatra. Los hábitos autocalmantes pueden ser algo totalmente normal o por el contrario, quizá sea buena solución acudir a un especialista para que lo valore.

Hábitos autocalmantes

Movimientos repetitivos

Cuando un niño pequeño está cansado, aburrido o preocupado puede consolarse moviendo su cuerpo de forma repetitiva. Es común en los niños pequeños el balancearse hacia delante y hacia atrás como una manera de relajación e incluso algunos de los niños pueden golpear su cabeza de forma rítmica contra la pared, el suelo o la baranda de la cuna.

Estas acciones pueden causarte miedo, pero muy pocos niños se lastiman porque no quieren hacerse daño, solo quieren calmarse. Es un hábito que puede comenzar alrededor de los tres años y deberás estar alerta por si por ejemplo se golpea la cabeza contra el suelo, cambiarle de lugar para que no se haga daño.

Hábitos autocalmantes niños

Chuparse el dedo

Otros niños también se calman a sí mismos mientras se chupan un dedo o con un chupete. Otros se muerden las uñas. Estamos más acostumbrados a estos hábitos en los bebés, pero cuando se trata de un niño pequeño la cosa cambia. Sin embargo, estos hábitos no son realmente preocupantes hasta que los niños tienen unos cuatro años, cuando por ejemplo, el chupar un dedo o meterse la mano en la boca puede aumentar el riesgo de problemas dentales y del habla.

Meterse cosas extrañas en la boca

Pero los dedos no son los únicos elementos que pueden entrar en la boca de un niño. De los 12 a los 24 meses, los niños pueden masticar cosas de la alfombra, trozos de suciedad e incluso la comida de la mascota de la familia… Esto es así porque a los niños pequeños les gusta explorar las cosas con su boca, pero puede ser peligroso y es necesario vigilar al pequeño para evitar posibles casos de intoxicación o atragantamiento.

¿Cuándo preocuparse?

Si tu hijo no para de hacer movimientos repetitivos durante todo el día, come elementos que no son comida y tiene otras señales de alerta como algún retraso en el lenguaje o la falta de conexión con sus padres y hermanos, entonces sí será necesario acudir al pediatra para que valore la situación del pequeño.

Tú eres quien mejor conoce a tu hijo y quien mejor sabe si su comportamiento es demasiado extraño o si puede que sea pasajero. Pero si alguna vez valoras que lo que está haciendo es extraño o que parece que no es normal para la edad de tu pequeño, entonces no dudes en llevar a tu hijo a un especialista.

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