Educación

Hija mía, es mi deber que no seas una niña obediente

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niña guerrera
Mª José Roldán

Mª José RoldánMaestra y Psicopedagoga

Estamos acostumbrados a que una niña para que sea buena, parece que tiene que ser ‘dócil y obediente’. Una niña tiene que ser dulce siempre, tiene que tener un tono de voz suave, no rechistar y reírse suave. Parece que a las niñas desde que llegan al mundo se les marca cómo debe ser su identidad. Pero no, esta sociedad no tiene que marcar quién eres ni cómo serás. Tu identidad es tuya y nadie en este planeta te debe decir cómo debes ser, deja que tu corazón te guíe a cada paso que des.

La sociedad en la que vivimos parece que aún está anclada en pensamientos machistas, en pensamientos obsoletos donde la mujer debe ser la esclava del hombre, donde una señorita no tiene necesidades fisiológicas o no puede gritar cuando se enfada (porque además se pone fea). Parece que las niñas desde que nacen deben aprender a limpiar antes que los niños, porque ‘son niñas’. Pero esta ya no debe ser nunca más una realidad, y somos los padres y las madres quienes debemos acabar con ella.

En ocasiones los adultos moldean a los niños con palabras que no se dan cuenta que pueden estar aflorando una realidad obsoleta, con acciones machistas o micromachistas que los niños aprenden, donde las niñas son frágiles y los niños fuertes. Pero no. Las niñas también son fuertes, ágiles, deportistas y guerreras.

Si eres niña, serás guerrera

Si eres niña serás guerrera y si eres niño, no tienes por qué ser fuerte. Una niña buena no se queda callada para que le digan lo que tiene que hacer… Una niña buena tiene sus propios ideales y sabe decir que NO ante las situaciones que le molestan o que no cree que sean justas para ella. Esto se aprende con la educación recibida en casa, donde los padres y las madres son protagonistas y los máximos responsables.

Una niña no tiene que ser bonita, no tiene que vestir de rosa ni tener un peinado magnífico cada día. Una niña tiene que sentirse bonita ya sea en falda o en pantalón, con el pelo corto o largo, con zapatos o zapatillas de deporte… Una niña bonita tiene que elegir cuál es la ropa que más le gusta llevar puesta, sea la que sea… falda o pantalón. Una niña bonita no aprenderá a que su belleza dependa de lo que los demás le digan, no, una niña bonita no necesita que la llamen guapa para saber que lo es, para sentir cómo su belleza interior es la más poderosa.

crear niñas fuertes

Sueños y aventuras

Tanto niños como niñas pueden soñar y perseguir sus sueños. Potenciar sus pasiones, sus capacidades y los retos de su corazón. Estamos acostumbrados a juzgar a los niños y niñas en ‘qué bien se porta’ o ‘qué bueno/a es’ teniendo en cuenta que se quede quieto/a en un rincón, sin moverse y sin molestar. A los adultos se les olvida preguntar qué cosas son las que más les gusta, qué es lo que no le gusta nada, qué cuentos les gusta leer, cuáles son sus sueños, qué actividades son las que más disfruta, etc.

Vivamos en un mundo donde no se etiqueta a las niñas, ni a los niños. Donde las palabras que reciban los pequeños sean de aliento para potenciarles a ser ellos mismos. No hay que soñar un mundo donde las niñas tengan voz y voto, no hay que soñar en un mundo donde las mujeres cobren el mismo sueldo que los hombres por hacer el mismo trabajo… No hay que soñar con ese mundo porque está en nuestra mano crearlo. Crear niñas fuertes que crezcan sabiendo que ellas tienen el poder de sus vidas y que no hay nadie en su camino que deba amedrentarla o convertirla en alguien que no es o no quiere ser.

No es crear niñas superiores, es crear niñas que sepan reconocer la igualdad de derechos, su inteligencia, la igualdad de poder expresar sus ideales y sus palabras. Sin miedo, sin pasividad, sin obediencia y sin silencio. 

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