Educación

Libros “para”: ¿Qué son y por qué deberías usarlos con precaución?

Los libros “para” siguen batiendo récords en ventas; sin embargo, no son de las mejores opciones para los niños.

Libros para
Nuria Capdevila

Nuria CapdevilaMaestra y pedagoga

Existen una gran variedad de estilos de libros en la literatura infantil y juvenil, lo que nos ofrece una gran ventaja a la hora de iniciar a nuestros hijos en este hábito. Sin embargo, no todos los libros son adecuados y unos de ellos son los conocidos “libros para”.

¿Qué son los “libros para”?

Se conoce como “libros para” aquellos en los que los niños y padres encuentran respuestas (no siempre correctas) sobre cómo actuar. Así, podemos encontrar libros “para que los niños coman bien”, “para enseñar al niño a dormir solo” o “para gestionar las emociones”. Aparentemente, son libros que ayudan, pero la realidad es diferente.

¿Cómo deberíamos (o no deberíamos) usar estos libros?»

Está claro que todos los padres y madres tenemos una gran cantidad de preguntas y queremos respuestas. Y, cuanto antes, mejor. Tenemos claro que queremos lo mejor para nuestros hijos, por lo que “necesitamos” información inmediata cuando nos asaltan las dudas.

Sin embargo, deberíamos cuestionarnos si estos libros están realmente escritos por especialistas. Y, aunque lo estén, debemos recordar que cada niño es único y tiene su propio ritmo de aprendizaje. Por ello, y pese a que podamos tenerlo como referencia, es importante que no perdamos de vista las necesidades reales de nuestros hijos en un momento dado.

El pediatra, el que más sabe

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de utilizar estos libros es que es fácil que los padres (sobre todo, los primerizos), nos dejemos llevar por consejos y la opinión de las demás personas. Por muy profesionales que sean los escritores de estos libros, el pediatra de nuestro hijo es quien mejor lo conoce y, por ende, nunca deberíamos hacer grandes cambios sin haberlo consultado con él.

Intuición de padres

Sin quererlo, estos libros pueden minar la autoestima de los padres y eliminar su intuición. La educación de nuestros hijos y el estilo de crianza es algo que debe decidirse en el seno de la pareja, de la familia. Una cosa es que busquemos información sobre las bases de cada uno de ellos y los adaptemos a las rutinas de la familia. Otra muy distinta es basar nuestro día a día en estos libros.

Por otro lado, también debemos ser conscientes de que, por mucho que quieran, los especialistas de estos libros no pueden conocer a todos los niños. Por ello, la intuición de los padres va por delante. En este sentido, se debe decir que son los padres los últimos responsables de la educación de sus hijos y, por ende, deben analizar la situación de la familia y tomar decisiones basándose en su realidad.

Ritmos generalizados de los niños

Otro aspecto a tener muy en cuenta sobre estos libros es que detallan, especifican, bases y patrones. Pero, ninguno de ellos sigue el ritmo personalizado de un niño. Y, por mucho que nos hablen de la estadística, cada niño tiene unas necesidades particulares. Por ello, y pese a poder hacer una consulta, lo importante es ser conscientes del ritmo de cada niño y adaptar los hábitos y rutinas a sus necesidades y posibilidades.

Gestión de las emociones infantiles: tampoco es igual

Hay muchísimos “libros para” que pretenden enseñar a los niños a gestionar sus emociones y, como ya hemos mencionado, cada niño es un mundo. Una cosa es que busquemos libros con moralejas de toda la vida o alguno que trate de una emoción en especial, y la otra es que lo veamos como solución.

Para que los niños aprendan a gestionar sus emociones es necesario que las conozcan y, en este caso, los libros de los que hablamos sí pueden ser útiles. Pero, a la hora de enseñar a nuestros hijos a gestionarlas, el papel de los padres es fundamental. ¿Por qué? Pues, porque acabamos siempre siendo sus ejemplos. Por este motivo, lo primero es establecer qué queremos transmitir a los niños y trabajemos en ello a través de nuestro ejemplo y con conversaciones diarias.

Libros para enseñar

Suplantación del papel de los padres

Relacionado con el punto anterior, existe el riesgo de que estos libros suplanten el papel de los padres, lo que puede afectar su relación con los hijos. Si caemos en el error de enseñarles que deben buscar toda la información que necesitan en los libros u otros medios digitales, podríamos estar alejándolos de nosotros. Debemos reflexionar sobre ello: ¿Realmente nos interesa que nuestros hijos busquen respuestas fuera de la familia?¿Qué sucederá cuando sean adolescentes? Exacto, que van a recurrir mucho menos a nosotros. Les estaremos dando una libertad que, a la larga, puede costarnos muy caro.

¿Cuáles son los mejores libros?

Visto lo anterior, merece la pena mencionar algunas características de los libros que sí deben leer nuestros hijos: todos aquellos que les transmitan valores y conocimiento sin enseñarles qué deben y qué no deben hacer. Esta es tarea de los padres.

Además de seleccionar los libros que ofrecemos a los niños, es necesario que pasemos tiempo con ellos. Los libros nunca deben sustituir el papel de los padres. Podemos dejarles leer historias y cuentos, pero siempre debemos saber qué leen y hacerlos reflexionar sobre ello.

Por último, si queremos hacer uso de los “libros para” debemos hacerlo siempre desde la prudencia. Como sucede con todo, no son malos libros: lo malo es el uso que les demos. Si los utilizamos para tener menos trabajo en la educación de los niños, entonces no les estamos dando el uso adecuado. Por ello, siempre debemos leer estos libros desde la prudencia y teniendo en cuenta que nuestros hijos son únicos y especiales, así como también lo son sus habilidades y necesidades.

El auge de los “libros para” puede llevarnos a verlos como la solución a los retos de la crianza. Sin embargo, y pese a que podamos consultarlos para resolver ciertas dudas, lo mejor es siempre contar con ayuda de profesionales y ser conscientes de las necesidades reales de nuestros hijos en todo momento. Nuestra intuición y papel como padres deben ir por delante de todo.

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