Educación

Máquinas que saben por qué llora tu bebé, la crianza de la Inteligencia Artificial

Crianza con Inteligencia Artificial
Jennifer Delgado

Jennifer DelgadoEducadora, psicóloga y psicopedagoga

La tecnología ha llegado para quedarse – para bien o para mal. Y ni siquiera los más pequeños escapan de su influjo. De hecho, en los últimos años no han dejado de proliferar nuevos dispositivos tecnológicos que pretenden facilitar la crianza

Con el avance de la Inteligencia Artificial, esos gadgets se han ido perfeccionando, de manera que ahora mismo los padres pueden comprar desde calcetines inteligentes que registran en tiempo real el latido del corazón y los niveles de oxígeno del bebé hasta dispositivos que se colocan en la silla del coche para avisarte que has olvidado a tu bebé dentro del vehículo.

Es un mercado en ciernes, pero es probable que siga creciendo a pasos agigantados ya que promete ayudar a los padres con lo que a veces parece la misión más difícil del mundo: criar a sus hijos. Algunos fabricantes ya están yendo un paso más allá y no se conforman con ayudar a los progenitores en las tareas básicas de crianza, como dormir, vigilar o dar de comer al bebé, sino que también quieren convertirse en una especie de “traductor de emociones”, un intermediario que ayude a los padres a comprender el llanto de sus pequeños.

Cunas inteligentes que duermen y calman a los bebés en base a su llanto

Una empresa tecnológica de San Francisco ha desarrollado una nueva cuna inteligente para que los bebés duerman durante toda la noche sin que los padres tengan que levantarse constantemente. Descrita como el “guardián del sueño”, la cuna Cradlewise cuenta con sensores de movimiento y micrófonos para detectar cuando el bebé se despierta o comienza a llorar en medio de la noche.

Cuna Cradlewise IA
Cuna Cradlewise

Con el paso del tiempo, la Inteligencia Artificial de la cuna crea un perfil de los hábitos de sueño del bebé para variar el balanceo a lo largo de la noche y prever los momentos en que suele despertarse. Obviamente, la aplicación también crea registros de los movimientos y reacciones del bebé a lo largo de la noche para que los padres los revisen por la mañana. 

La cuna incluye además un generador de ruido blanco con diferentes opciones relajantes, desde el sonido de una cascada hasta las olas del océano, aunque los padres también pueden agregar listas de reproducción personalizadas de canciones que sus bebés disfrutarán a la hora de dormirse o para despertarse.

Sin embargo, algunos modelos son más avanzados. La cuna Snoo, por ejemplo, está cargada de sensores, micrófonos, altavoces y motores, de manera que no solo duerme a los bebés, sino que detecta algunas de sus emociones a través del llanto. Diseñada por el pediatra Harvey Karp, en colaboración con ingenieros del MIT Media Lab, emite un sonido suave y relajante, similar al que el pequeño escuchaba cuando estaba en el vientre materno.  

Cuna Snoo

Si el bebé se agita y llora, el balanceo se intensifica. De hecho, la cuna puede diferenciar el llanto del ruido exterior y determinar el nivel de angustia que está experimentando el bebé. La cuna aumenta el balanceo a través de cuatro niveles, el último de los cuales dura tres minutos, pero a partir de ese momento si el bebé no se ha calmado, se detiene para dejar que intervengan los padres. 

Una de las claves de esta nueva tecnología es que afirma distinguir entre los diferentes tipos de llantos, de manera que tranquiliza al bebé cuando está cansado o tiene sueño, pero no actúa si detecta que tiene hambre o se siente mal.

¿Cómo las máquinas pueden detectar la causa del llanto?

En la actualidad, existen aplicaciones que prometen “traducir” el llanto del bebé para ayudar a los padres a comprender si se debe al hambre, sueño, un pañal sucio o incomodidad porque se siente mal. Básicamente, el algoritmo de IA se nutre con miles de datos (llantos de bebés) y luego analiza una infinidad de detalles para encontrar patrones y determinar su causa.

No obstante, también hay algoritmos más complejos que utilizan otras variables además del sonido. Hace algunos años, el prototipo de traje Exmobaby incorporaba sensores de movimiento, un termómetro y un pulsómetro para señalar a los padres la razón por la cual lloraba su bebé. Registrar todos esos datos físicos brinda una imagen más global del estado de ánimo del pequeño, de manera que puede indicar con mayor precisión si el pequeño tiene sueño, hambre o simplemente está cansado y necesita dormir.

¿Es conveniente delegar parte de la crianza en las máquinas?

No cabe duda de que la tecnología inteligente puede ser muy conveniente para alertar a los padres de que el bebé se siente mal. También puede ser un sistema muy útil para los primerizos, que normalmente están llenos de dudas durante esas primeras semanas. Este tipo de dispositivos les ayuda a reducir el estrés, confirmándoles que el bebé está bien o ayudándolos a entender mejor sus necesidades. 

Bebés e IA

Sin embargo, como todo en la vida, debemos tener cuidado de no exagerar

La clave consiste en no dejar que la tecnología haga todo el trabajo. Los bebés se despiertan por la noche y lloran. Es un comportamiento normal para llamar la atención de los padres porque los necesitan a su lado, ya sea porque tienen hambre o se sienten inseguros. Eso significa que, a largo plazo, la falta de interacción entre padres e hijos podría no ser saludable

No se puede olvidar que los padres son el nexo del bebé con el mundo, su fuente de amor y apoyo. Por tanto, si delegan en una máquina la identificación de sus necesidades básicas y emociones, ¿cómo podrán conectar después y reconocer el mensaje que se esconde detrás del llanto del pequeño?

Uno de los pocos estudios realizados hasta el momento sobre los efectos calmantes de los padres y las cunas mecedoras inteligentes reveló que, aunque ambos pueden tranquilizar a los pequeños, no son iguales. Investigadores de la Universidad de Ámsterdam analizaron a 69 bebés de menos de 6 meses en los cuales indujeron un estado de irritabilidad. Cuando los bebés lloraban, algunos padres los tomaban en brazos y calmaban, otros eran mecidos en la cuna automáticamente.

Constataron que los bebés más pequeños se calmaron más rápido y mostraron una disminución de la irritabilidad en los brazos de sus padres, no en la cuna. También descubrieron que en la cuna, su frecuencia cardíaca era mayor que cuando estaban con sus padres. Por tanto, si bien este tipo de tecnologías pueden ser de ayuda, hay que usarlas con moderación.

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