Tener un hijo quita más el sueño a las madres que a los padres

Dormir mal es común entre los padres y madres

Cuidar hijos trabajo más agotador

La llegada de un hijo es una de las experiencias más maravillosas que pueden vivir los padres, pero también demanda una gran dosis de esfuerzo y sacrificio. Durante los primeros dos años de vida de un niño, los padres dedican muchas más horas a las labores domésticas y descansan menos horas al día que antes. Una encuesta de la National Sleep Foundation desveló que aproximadamente el 76% de los padres tienen problemas frecuentes de sueño durante los primeros años de su bebé.

La llegada de un niño a casa priva del sueño a sus padres

El estudio, realizado por investigadores británicos, encuestó a unas 1.800 personas respecto a sus hábitos de sueño. Los resultados mostraron que, durante el primer año de vida de un niño, los padres solo duermen una media de 5,1 horas por noche. Esto sugiere que cada padre pierde cada noche un promedio de 2,9 horas de sueño, en relación a las ocho horas recomendadas, lo que suma 20,3 horas a la semana y 1.055 horas, es decir 44 días, durante el primer año. Sin embargo, lo más preocupante no es que durante los primeros años de vida de un niño los padres duerman menos, sino que también descansan peor.

La mayoría de los padres suelen conciliar el sueño muy rápido cuando se acuestan. El cansancio cotidiano, las preocupaciones y las tensiones diarias hacen que quedarse dormido sea bastante fácil. Sin embargo, conciliar el sueño rápido no es sinónimo de un mejor descanso. El sueño profundo, también conocido como sueño REM y responsable en gran medida del descanso nocturno, ocurre unos 90 minutos después de haber conciliado el sueño y alcanza su punto máximo en las últimas horas de la madrugada, un momento en el que muchos padres se despiertan para alimentar o cambiar a su bebé.

La peor parte se la llevan las madres

En una investigación realizada por científicos de la Academia Americana de Neurología y la Georgia Southern University se entrevistaron por teléfono a más de 5.800 estadounidenses. Las preguntas estaban dirigidas a indagar sobre sus hábitos de sueño, pero también se investigó sobre otros hábitos de vida y la cantidad de hijos que tenía cada participante. Al analizar los resultados, los investigadores se percataron que entre las casi 3.000 mujeres que participaron en el estudio y reconocieron tener problemas de sueño existía un factor común: todas tenían hijos.

Tener un hijo quita más el sueño a las madres que a los padres

El 45,48% de las mujeres que tenían niños dormían menos de seis horas diarias, en comparación con el 62% de las que no tenían hijos. Esto significa que, por cada niño que había en casa, aumentaba casi la mitad las probabilidades de que las mujeres descansaran menos de lo recomendado. Asimismo, las madres revelaron sentirse cansadas una media de 14 días al mes, en comparación con los 11 días que se sentían agotadas las mujeres que no tenían hijos.

No obstante, lo más interesante del estudio fue que estos resultados solo aplicaron a las madres. Los padres no tuvieron dificultades para conciliar el sueño, ni solían despertarse por la noche. De hecho, si las madres no les despertaban podían dormir a pierna suelta hasta la mañana siguiente.

Los investigadores no explicaron por qué las madres suelen descansar menos que los padres. Sin embargo, podría estar relacionado con el hecho de que la mayor parte de la responsabilidad de la crianza de los hijos aún recae sobre la madre, si bien es cierto que cada vez son más los padres que se involucran activamente en la educación de los niños. A esto se le suma además, la responsabilidad que tienen las madres de amamantar a sus hijos, lo que hace que deban levantarse varias veces durante la noche, de manera que duermen menos y peor.

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