El rol paterno durante las primeras semanas de vida del bebé

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Históricamente, la responsabilidad de la crianza de los niños ha recaído sobre los hombros maternos. Han sido las madres las encargadas de alimentar, bañar y cuidar a sus hijos, pero también las responsables de transmitirles el cariño y el amor que necesitan para desarrollar un apego seguro mientras crecen. En muchos casos, también han sido las responsables de gestionar el hogar e incluso, asumir el rol de proveedoras de la familia.

Sin embargo, el rol de las madres como principales cuidadoras en la crianza de los niños está cambiando y cada vez más padres se están involucrando en la educación y el cuidado infantil. Un cambio de paradigma motivado no solo por la creciente tendencia a la igualdad de géneros sino también por una mayor concienciación social respecto a la importancia de la participación de los padres en la vida de sus hijos.

¿Por qué es importante que los padres se involucren en la crianza de sus hijos?

La participación de los padres en la crianza de sus hijos desde las primeras semanas de vida no es una responsabilidad sino una necesidad. Los bebés también necesitan de la cercanía de sus padres para desarrollar un apego seguro y crecer libres de miedos. Estar cerca de sus padres, sentir sus muestras de cariño y su instinto protector no solo estimula su autoestima y ayuda a equilibrar sus emociones, sino que mejora sus habilidades sociales a medida que crecen.

De hecho, ¿sabías que los bebés cuyos padres se involucran en su crianza no solo son más felices, sino que aprenden más rápido y tienen un mejor desempeño cognitivo? Así lo reveló un estudio realizado en el King’s College de Londres en el que se analizó la participación de los padres en la crianza de los niños durante los primeros dos años de vida.

Los resultados mostraron que los niños cuyos padres habían estado más inmersos en su crianza, tenían un mejor desarrollo cognitivo. Los expertos explican que esto se debe a que los padres también son una gran fuente de estimulación para los bebés, a la vez que les brindan diferentes oportunidades de aprendizaje temprano que favorecen un desarrollo cerebral saludable.

Tres maneras en las que los padres pueden involucrarse en la crianza de su bebé

A veces los padres no saben cómo reaccionar ante la llegada de un bebé a casa y deciden quedarse en un segundo plano para no eclipsar el protagonismo de la madre. De ahí que a veces se conviertan en el proveedor principal del hogar y la mano derecha de su pareja en lo que respecta al cuidado infantil. Sin embargo, en realidad los padres también pueden y deberían ocupar un rol más activo en la crianza de sus hijos, sobre todo durante las primeras semanas. He aquí algunas maneras en las que puedes involucrarte en la crianza de un bebé tras su nacimiento.

1. Brinda apoyo emocional a la madre

Tras el nacimiento del bebé, es normal que la madre se sienta exhausta física y psicológicamente. A esto se le suma el efecto de los cambios hormonales que tienen lugar en esta etapa, la enorme responsabilidad a la que tiene que hacerle frente y el cansancio acumulado por las noches sin dormir y las atenciones constantes al niño. Esto puede hacer que esté más sensible de lo habitual y que sus emociones estén a flor de piel, una etapa realmente difícil en la que el apoyo y comprensión de su pareja se vuelve más importante que nunca.

Por eso, una de las principales maneras en las que un padre puede involucrarse en la crianza del bebé es apoyando emocionalmente a la madre durante esta etapa. Ya sea llevando un vaso de agua o leche mientras la madre amamanta al bebé, tomando la iniciativa para darle un masaje en mitad de la noche o cuidando del pequeño para que la madre pueda descansar, existen muchas maneras en las que los padres pueden asumir una participación más activa y mostrarse más empáticos y comprensivos con su pareja.

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2. Hazte cargo del cuidado del bebé

Muchos padres creen que como la madre nadie puede cuidar del bebé. Y en cierta medida es cierto, entre madre e hijo se crea un vínculo indisoluble durante el embarazo que hace que se comprendan mejor, de hecho, a veces la sola cercanía de la madre es suficiente para calmar el llanto del bebé y tranquilizarlo. Sin embargo, los padres también pueden crear un vínculo especial con su hijo y cuidar de él de la misma manera que hacen las madres. Lo único que necesitan es disposición para aprender y voluntad para asumir la responsabilidad en los momentos más difíciles.

Los padres no pueden amamantar al bebé, pero pueden darle un biberón con la leche materna mientras la madre descansa, pueden asegurarse de que la madre esté cómoda mientras alimenta al niño o pueden sacarles los gases al pequeño después de comer. También pueden bañarlos, limpiarles el cordón umbilical para que no se infecte o consolarlos en mitad de la noche cuando se despiertan y no quieren dormir. Estas tareas también las tiene que aprender la madre cuando tiene un bebé, por lo que la idea es que se convierta en una responsabilidad compartida en la que el padre aligere la carga sobre su pareja mientras crea una relación especial con su hijo.

3. Responsabilízate por las tareas domésticas

Las labores del hogar no son exclusivas de la madre. De hecho, son una responsabilidad de todos los miembros del hogar, sobre todo cuando el trabajo se multiplica tras la llegada de un bebé. Por tanto, otra manera de involucrarse en la crianza del bebé desde las primeras semanas consiste en asumir una actitud más activa en las tareas domésticas para aligerar la carga de trabajo de la madre y sensibilizarse con las atenciones y cuidados que demanda un recién nacido. Desde lavar los pañales y preparar la comida hasta limpiar la habitación del bebé o encargarse de la compra, hay muchas maneras en las que los padres pueden involucrarse más en las tareas del hogar.

Al menos al inicio, lo ideal es que asumas gran parte de las tareas del hogar para que tu pareja pueda descansar y recuperarse del parto. A medida que se vaya sintiendo mejor y pueda ayudar en casa, podéis repartir las responsabilidades de manera que ambos puedan disponer de tiempo para atender al bebé y descansar.

Referencias
Sethna, V. et. Al. (2017) Father–child interactions at 3 months and 24 months: contributions to children's cognitive development at 24 months. Infant mental Health Journal, 38(3): 378-390.
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