Niños molestos de padres molestosos

Niños molestos

Todo el mundo sabe que cuando no son tus hijos los que molestan en una situación determinada, ésta puede ser muy incómoda. Por ejemplo, si vas en tren y niños de otras personas no paran de gritar, jugar o ver el móvil con el volumen bastante alto. Parece que las personas no aguantamos lo que hacen los hijos de otros, y nos parecen niños molestos… ¡de padres molestosos!

Pensamos: “Pero, ¿por qué esos padres no hacen nada para que su hijo se comporte mejor?” O lo que es peor, criticamos a esos padres sin saber nada de su vida y nos envalentonamos a pensar que nosotros lo haríamos mejor sin duda. “¡Qué mal que lo hacen esos padres, por favor!”, es el primer pensamiento de muchos observadores pasivos en lugares públicos. Observadores sí, y pasivos también.

La gente con hijos y la gente sin hijos

Parece que el infinito debate no se acaba. Solo hay que pensar en el clásico ejemplo de personas sin hijos que quieren ir a comer a un restaurante y que cuando lo hacen, tienen al lado a una familia con niños pequeños. Niños, que son niños… y como tales, juegan, hablan en voz alta, gritan de vez en cuando o lloran porque su comida quema demasiado o está tardando más de la cuenta y tienen hambre.

Pero claro, la gente sin hijos parece que “no tienen por qué aguantar eso”, porque “no tienen que aguantar a los hijos de los demás”. Quieren comer tranquilos, sin tener que aguantar a los hijos de los demás y si por ellos fuesen, pondrían un cartel en la entrada de los establecimientos que pusiese “prohibida la entrada a niños que no sepan comportarse como estatuas”.

Niño molesto

Los niños, ¿molestan?

Hay adultos que no soportan los llantos de los bebés de los vecinos, otros que si ven a los niños jugando en la calle les molestan porque hacen ruidos… Parece que los niños molestan. Ah, claro… Solo los niños. Nos tenemos que olvidar de los adultos que fuman sin importar quien tenga al lado, los que gritan por el móvil, los que conducen de forma temeraria, los que ensucian la naturaleza porque no son capaces de guardar su basura en sus bolsas, los que amenazan a niños, los que pegan a niños, los que maltratan, los que van a un bar a ver el fútbol y gritan sin parar (porque claro… ¡es fútbol y todo vale!)… Ah, ¡esos no molestan! ¿O sí?

Esas situaciones no molestan, ¿lo que molestan son los niños y esos padres molestosos que no hacen nada…?

Los niños SON niños y los padres SON padres

La realidad es que los padres se preocupan porque sus hijos no molesten, pero los niños SON niños y su naturaleza es explorar, descubrir y ser feliz. SÍ, FELIZ. Esa felicidad que brilla por su ausencia en la vida de muchos adultos y que pretenden oscurecer esas sonrisas angelicales.

Si hay padres que prefieren que sus hijos miren un ratito el móvil en un restaurante, no les critiques también por eso, porque quizá lo hacen para no molestarte a ti. No quieren que sus hijos sean unos enganchados a las pantallas… Pero quieren comer con tranquilidad, igual que tú. Y quizá sea el único ratito que su hijo ve una pantalla en toda la semana, ¿sabes algo más de sus vidas? No. Pues no critiques y utiliza más la empatía en lugar de la crítica. Y si lo ves oportuno, ayuda a esos padres a estar mejor en lugar de pensar en lo mal que lo hacen.

Recuerda: los niños son niños. No son estatuas, ni robots ni tienen un interruptor de apagado y encendido. Son niños a los que debes respetar y mostrar con tu ejemplo la empatía y el saber estar. La crítica, la discriminación y pensar que estorban… No es la mejor solución ni el mejor ejemplo, ¿verdad? ¡Más tolerancia y menos niñofobia!

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