¿Existe un rasgo de personalidad que distingue a los niños superdotados?

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Los niños superdotados son más comunes de lo que pensamos. Se trata de pequeños con un cociente intelectual superior a la media que, a menudo, manifiestan habilidades excepcionales en determinadas áreas del conocimiento.

Por lo general, los estigmatizamos como niños “empollones” que se pasan el día estudiando, tienen pasatiempos poco comunes y no poseen muchos amigos ya que prefieren estar gran parte del tiempo solos. Sin embargo, lo cierto es que los niños superdotados en realidad son muy similares a los pequeños con una inteligencia media, solo los distingue un rasgo de personalidad: se muestran más abiertos a la experiencia.

Estar abierto a la experiencia, el rasgo que distingue a los niños con una inteligencia superior a la media

Muchos consideran que los niños superdotados son “raros”, pero en realidad podrían ser más “normales” de lo que imaginamos. Así lo confirmó un metaanálisis realizado en la Universidad de Stevens Point en Wisconsin y la Universidad del Norte de Texas en el que se analizaron las principales diferencias de personalidad entre los niños superdotados y los que tienen una inteligencia “normal”. Para ello, se basaron en los cinco grandes rasgos de personalidad propuestos inicialmente por D.W. Fiske en 1949: extraversión, escrupulosidad, apertura a la experiencia, neuroticismo y amabilidad.

En el estudio se analizaron los rasgos de unos 8.000 individuos, de los cuales 3.244 eran superdotados. Los investigadores se dieron a la tarea de comparar los rasgos de los superdotados con los que tenían una inteligencia media para dilucidar si existía alguna relación con el talento. No hubo muchas diferencias entre ambos grupos, los resultados desvelaron que la mayoría de los participantes compartían los mismos rasgos de personalidad. Sin embargo, hubo un rasgo de personalidad que destacó especialmente entre los superdotados: la apertura a la experiencia.

La apertura a la experiencia es un componente clave de la inteligencia ya que contribuye a desarrollar la creatividad, a la vez que estimula la resolución de problemas y la capacidad analítica. Estar abierto a las experiencias ayuda también a considerar múltiples opciones y perspectivas para abordar diferentes situaciones de la vida cotidiana al tiempo que permite comprender fenómenos más complejos. También es una excelente condición para desarrollar nuevas ideas partiendo de conceptos comunes o incluso, poco convencionales.

De hecho, este rasgo encaja a la perfección con la tendencia de los niños superdotados a desarrollar un pensamiento divergente, aquel que se pone en marcha cuando se combinan conceptos poco comunes para dar vida a nuevas ideas. También podría explicar su peculiar sentido del humor y su habilidad especial para notar detalles que pasan desapercibidos para la mayoría de las personas, un hecho que suele marcar la diferencia y dar pie a muchas de las ideas originales que se les ocurren.

Otro análisis interesante del estudio es que, contrario a la estigmatización que muchas veces se cierne sobre los niños superdotados, en realidad ser menos extrovertido, amable o tener un neuroticismo más elevado no está relacionado con el talento. Curiosamente, la escrupulosidad vinculada a veces con el rendimiento académico y profesional, tampoco se asoció con una mayor inteligencia.

En definitiva, al menos desde el punto de vista de la personalidad, los niños superdotados no son muy diferentes al resto, solo son pequeños un poco más apasionados, curiosos y, sobre todo, dispuestos a vivir nuevas aventuras y experiencias.

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¿Es suficiente con nacer superdotado? Lo que pueden hacer los padres para estimular la inteligencia de sus hijos

Los niños superdotados nacen con una inteligencia superior a la media y una gran creatividad. Sin embargo, si estas características no encuentran el medio propicio para su desarrollo es probable que puedan desaprenderse. En este sentido, el sistema educativo desempeña un rol esencial. Insertar a los niños superdotados en un sistema educativo tradicional que se enfoca en potenciar el pensamiento convergente, es decir, el razonamiento crítico, puede “matar” su creatividad y su motivación por vivir nuevas experiencias.

La buena noticia es que existen algunas maneras en las que los padres pueden estimular la inteligencia de los niños para evitar que esto ocurra. Desde animarles a aprender nuevas habilidades e inscribirles en nuevos cursos hasta regalarles juguetes que estimulan la inteligencia o proponerles retos para que se superen a sí mismos, existen muchísimas alternativas para poner en práctica. En cualquier caso, he aquí algunas claves que no deberías pasar por alto.

1. Anímalos a seguir sus pasiones

A veces los padres ponen freno a las pasiones de sus hijos porque creen que no tienen la suficiente edad, no son las condiciones propicias o consideran que es una idea descabellada. Sin embargo, en realidad están coartando su inteligencia y desarrollo cognitivo. Si quieres estimular la creatividad infantil desde una edad temprana, no solo evita ponerles frenos a las pasiones infantiles sino motiva a los pequeños a desarrollarlas. Esto estimulará además su perseverancia y dará rienda suelta a su creatividad.

2. Motívalos a romper la rutina

Los hábitos ayudan a los niños a terminar sus tareas cotidianas más rápido, pero pueden convertirse en un obstáculo para su genialidad. Esto se debe a que los hábitos hacen que el cerebro funcione de forma automática y fortalece las conexiones cerebrales que ya existen, pero no estimulan el desarrollo de nuevas conexiones neurales que son las que fomentan el desarrollo de la inteligencia. Por eso, una forma para estimular la inteligencia de los niños es animarlos a romper sus hábitos probando nuevos juegos, comiendo con la mano contraria o descubriendo nuevos sabores.

3. Permíteles que se equivoquen

No hay peor manera de matar la inteligencia que sembrando en los niños el miedo a cometer errores. Este miedo les paraliza y se convierte en un obstáculo para la creatividad. Por tanto, si quieres que los niños desarrollen todo su potencial solo tienes que permitirles equivocarse, enseñarles a que aprendan la lección y sigan adelante. Los fracasos no tienen que convertirse en motivo de desaliento sino en el aguijón que necesitan para esforzarse aún más. No olvides que después de decenas de errores a veces puede surgir una idea genial.

Referencias
Ogurlu, U. y Özbey, A. (2021) Personality differences in gifted versus non-gifted individuals: A three-level meta-analysis. Personality and Individual Differences; 171(2):110503.
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