La crianza no tiene que ser una maratón de fondo

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Si te sientes mal cuando le das a tus hijos un sandwich de chocolate para merendar o cuando les dejas ver la televisión una hora seguida para tú poder hacer cosas en casa, es probable que también sientas que la crianza es una maratón de fondo.

Sin darse cuenta los padres comienzan a ver a sus hijos como algo que deben moldear y se olvidan de que aunque ellos deben ser la guía de sus hijos, los niños también deben tener su propia personalidad e idiosincrasia. Estos niños tienen ansiedad, son inseguros, presentan baja tolerancia a la frustración y no tiene autonomía… se vuelven dependientes y borregos. Todo lo que los padres evitaban, se ha vuelto realidad.

Los niños se vuelven incapaces

Cuando los padres piensan que la educación es una maratón los niños son incapaces de hacer las cosas sin ayuda. No serán capaces de hacer los deberes por sí mismos, tendrán miedo a equivocarse o a lo que piensen los demás, sentirán ansiedad y mucho estrés (innecesario en los niños) a causa de las actividades extraescolares y los horarios apretados que les roban el tiempo de ser niños. Parece que la crianza es una maratón de fondo y que cada día hay que entrenar para ser el mejor.

Ahora los padres se apuntan al AMPA para cambiar lo que no les gusta de la escuela. Los niños no conocen los límites y esperan que el adulto siempre sea quien le resuelva cualquier problema. Son como seres incapaces, inútiles… Porque tienen unos padres detrás que quieren que sean perfectos y los vuelven, idiotas.

La importancia de la autonomía

Es necesario que los niños espabilen, que se levanten, que se conviertan en personas autónomas. Para ello, tendrán que equivocarse, frustrarse y aprender de los errores. Porque no está mal tener fallos, ni tampoco ser el quinto en una carrera ni suspender un examen. Estas cosas son las que realmente enseñan.

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Los padres no deben cargar la mochila de sus hijos de camino a la escuela ni al salir de ella. No tienen que hacer sus deberes para que saquen mejor nota. No tienen que hablar por ellos, ni en la consulta del médico. Está bien que los niños tomen decisiones y escojan, pero no todo vale. Si hay verdura para comer y no quiere comerlo… no hay otra cosa. Si no quiere ir a caminar porque prefiere ir a jugar a casa de un amigo, hoy se camina y si tiene buen comportamiento quizá el fin de semana irá a casa de un amigo. No toda la comida es sana porque a veces, no hay tiempo para más y comer unos macarrones con queso es también una opción.

La crianza no es una competición

No quieras competir. Tus hijos solo son niños y eso es lo que necesitan: ser niños y crecer a tu lado. Deja a un lado la presión de la sociedad, no mires lo que hacen otros padres de la escuela, relaja tus inquietudes. Tu hijo/a necesita tu apoyo, tu comprensión, tu tiempo y a ti.

No necesita fiestas de cumpleaños donde vaya toda la clase, quizá una fiesta de pijamas con cuatro amigos/as de verdad sea suficiente (y de paso valorará más la amistad). Tu hijo necesita jugar al aire libre con sus amigos y primos y no necesita 5 horas semanales de inglés y otras 5 de una actividad extra escolar. Si hace actividades extraescolares deberá querer hacerlo. Si le obligas, solo tendrá aversión.

Hemos pasado de niños que se iban de vacaciones al pueblo, a ver qué tipo de vacaciones son más exageradas. Ahora hay más competencias en las familias, una competencia absurda y sin sentido que solo daña la crianza real.

Hay que poner límites

No tengas miedo a poner límites porque el amor y los límites son los pilares de la educación. Como padres es necesario no estresarse tanto por ser los padres perfectos, porque no lo serás. ¿Pensabas que nunca alzarías la voz a tus hijos antes de ser padre/madre? Obviamente, te equivocaste. No te fustigues, todos tenemos días malos. Solo debes aprender a cómo reaccionar después de que suceda, como pedir perdón a tus hijos y ser responsable de tus propias acciones.

Tú eres el responsable de la educación de tus hijos. Ellos confían en ti en este proceso. Su futuro depende de esto.

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