Los hijos son como los barcos

Los hijos son como los barcos

Te preguntarás, ¿cómo es posible que los hijos sean como los barcos? Pues sí, te explicamos por qué: los hijos son como los barcos, deben salir y vivir sus propias tempestades.. y los padres son como el puerto seguro, donde siempre podrán volver para recargar sus energías, sentirse seguros y seguir adelante después.

El puerto es el lugar seguro

El puerto siempre será el lugar seguro para tus hijos. Puesto que mientras el barco (tu hijo) esté en el puerto (su hogar), no puede ocurrirle nada malo. Está preparándose para poder adentrarse en el mar, ya que el destino de un barco es poder sortear las olas del mar y poder viajar libremente de un lugar a otro. Viviendo sus propias aventuras y sorteando los obstáculos que se le presenten. Escogerá su propio camino, y más adelante, sus propios puertos.

Con el tiempo, el barco se volverá experimentado en el mar (la vida) porque aprenderá a navegar cada vez mejor, aunque al principio, los primeros viajes puedan ser algo complicados. Tu hijo aprenderá que la vida es el mar y que en los puertos, siempre podrá recargar las energías con diferentes personas (sus seres queridos) que le esperarán para poder abrazarle cuando lo necesite. Pero siempre tendrá un puerto preferido al que acudir (el hogar con sus padres).

Todos nacimos para navegar

Todas las personas nacimos para navegar en el mar de la vida, y aunque en casa hay protección, es necesario poder correr nuestros propios riesgos y vivir los retos nos dan experiencia para poder seguir aprendiendo y creciendo.

Ese camino hará que tus hijos se llenen de conocimientos y fortalezas, serán capaces de poder avanzar gracias a todo lo aprendido. Pero para que sean capaces de lograr esto y ser viajeros de éxito, es necesario que sueltes los amarres. Que permitas que emprendan su viaje y que siempre que lo necesiten, estés en su puerto preferido, esperándoles con los brazos abiertos.

Es cierto que como padres es natural querer mantener a los hijos en un lugar seguro, pero no tienes que hacerlo por siempre. Cuando tengan la edad suficiente, igual que los pájaros emprenden el vuelo cuando están listos para hacerlo, tendrás que permitir que tus hijos zarpen. La estancia en el puerto solo es una preparatoria para que sean capaces de navegar. Les estás dando habilidades suficientes para que puedan avanzar en la vida con todo el éxito posible.

Barco

¿Y si no quieres que zarpen?

Hay veces que los padres no quieren que sus hijos zarpen y los sobreprotegen para que no lo hagan, pero eso no es bueno para ellos. Quizá seas de los padres que quieren que sus hijos se queden en el puerto para siempre, pero no puedes hacerles eso. Aunque pienses que así tus hijos estarán seguros y podrán ser felices, no es real. Necesitan experimentar la vida para poder crecer realmente.

Tus hijos llegaron a este mundo para que les críes como buenas personas, para que les conviertas en buenos ciudadanos. Aunque su sonrisa es toda tu vida, tú no puedes sonreír por ellos. Eres un gran pilar para su felicidad, pero tú no puedes ser feliz por tus hijos… Ellos necesitan experimentar esa emoción y muchas otras para poder madurar emocionalmente y crecer como persona.

Para que sean capaces de zarpar y navegar necesitan sentirse amados y seguros de sí mismos. Así podrán estar preparados para poder emprender el viaje. Necesitarán preparación a través de valores, confianza, virtudes, fortalezas y una buena autoestima.

¡Suelta las amarras!

Aunque no sea fácil para ti soltar las amarras, es necesario hacerlo. Debes sentir orgullo por ver a tu hijo navegar por su cuenta, escogiendo su rumbo y viendo cómo su barco es fuerte y estable, independiente y capaz de sortear las tempestades que se le presenten. Si consigue eso, sí tendrás que ser feliz porque es gracias a ti que tu hijo está preparado para poder avanzar en el mar de la vida, de manera saludable e independiente.

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