Familia

El perro de un niño con autismo no le deja solo ni estando en el hospital

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Mª José Roldán

Mª José RoldánMaestra y Psicopedagoga

Cuando se tiene un perro como mascota todo el mundo sabe lo leales y cariñosos que son. De hecho, por algo se inventó la frase de que ‘el perro es el mejor amigo del hombre’. Un perro que quiere a sus dueños no les abandonará jamás y les será fiel por el resto de sus días.

Lamentablemente en la humanidad eso no ocurre y cada vez son más los perros abandonados por familias sin escrúpulos donde sus mascotas ‘les molestan’ para sus planes o vacaciones. En realidad, cuando se decide adoptar o comprar a un perro se debe hacer a sabiendas de que es un nuevo integrante de la familia y que deberás tratarle con respeto, amor y sobre todo, no abandonarle nunca PORQUE ÉL NO LO HARÍA.

Para mostrar la fidelidad de los perros, solo hay que ver cómo los perros de asistencia pueden ser los mejores compañeros de muchas personas. Además de ser perros fieles, están entrenados para ayudar a quienes más lo necesitan.

El caso de James Isaac

James Isaac es un niño de 9 años con autismo que vive en Wellington, Nueva Zelanda y no habla. Su grado de autismo es grave y no le gusta ni el tacto ni el contacto visual con nadie, tampoco con su propia familia. Gracias a los perros de asistencia, James Isaac tiene a Mahe, el amigo fiel que siempre vela por él y que nunca, se va de su lado.

James tuvo que ir al hospital porque debían hacerle una resonancia magnética ya que suele tener convulsiones y tenían que diagnosticar la causa. Dadas las características del niño el hospital permitió que el perro estuviese a su lado y su compañero fiel estuvo todo el tiempo al lado de la cama de James y también, tumbado a su lado. Es como si supiese que en ese lugar extraño James necesitaba aún más su compañía y su calidez. El perro estaba preocupado y como afirman sus familiares, no dejó de mirar el rostro de James todo el tiempo.

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El perro supo como calmar al niño y también a los familiares del pequeño en los momentos de las pruebas, cuando Mahe no podía estar con James. Esta ayuda fue realmente valiosa para todos pero no solo en el hospital, sino en todos los ámbitos de la vida. Gracias a la llegada de Mahe cuando James tenía 7 años, la vida de toda la familia ha mejorado notablemente.

Mahe es lo mejor para James

Mahe ayuda a que James pueda caminar sin correr riesgos, mantiene la calma y ayuda a calmar a James cuando se pone nervioso en la calle (y siempre ha tenido ansiedad o temor). Antes salir a la calle con James era una pesadilla para la familia, ahora y gracias a Mahe puede ser una experiencia estupenda y armoniosa.

Mahe está unido siempre a James con una correa de sujeción segura para ambos, así si se aleja demasiado o se adentra en algún lugar peligroso, Mahe se sienta para evitar que James siga caminando por donde no debe, puesto que sus capacidades no le permiten ver el peligro en algunas circunstancias, aunque en otras reciba como amenazantes situaciones normales.

James es capaz de mantener un contacto visual y aceptar el tacto con Mahe, algo que nunca ha tolerado con su familia. Los padres de James están pensando en entrenar a Mahe si las convulsiones no cesan para que les advierta si le da un ataque, por ejemplo con un ladrido específico o llorando, así podrían estar alertados y actuar cuanto antes.

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