Pies planos en niños: Todo lo que debes saber

Qué es el pie plano, sus síntomas, consecuencias y tratamiento

Pie plano niños

Los pies planos son una afección bastante habitual en la infancia. Se estima que afecta a un 42% de los niños entre los 3 y 5 años de edad. Básicamente, consiste en la ausencia o disminución de la altura del arco longitudinal plantar, también conocido como bóveda o arco plantar. En otras palabras, se trata de la reducción o ausencia del arco de la planta del pie cuando este se apoya en el suelo.

Lo que sucede es que los tejidos de la planta del pie de los niños suelen ser más blandos y laxos, lo que hace que tengan una mayor flexibilidad y puedan estirarse más. De esta manera, no pueden mantener la alineación con las articulaciones de los pies al apoyarse en el suelo, causando que toda la planta se apoye al caminar.

Por lo general, este problema no causa grandes alteraciones en el desarrollo normal infantil, aunque en ocasiones puede conllevar algunas consecuencias. Por eso, los especialistas recomiendan a los padres llevar a sus hijos a consulta si notan que tienen los pies planos.

¿Cómo identificar que un niño tiene los pies planos? Los signos más comunes

El signo más común del pie plano es la forma que adquiere el arco plantar que, a simple vista, puede verse recto y perpendicular al suelo. Por lo general, la mayoría de los niños con esta alteración no presenta síntomas asociados, pero en ocasiones puede acompañarse de molestias al caminar o problemas al usar los zapatos. Asimismo, en algunos casos los pies planos pueden cursar con:

  • Dolor, sensibilidad o calambres en el pie o el tobillo.
  • Inflamación a lo largo de la parte interna del tobillo.
  • Inclinación del talón hacia fuera.
  • Cansancio tras la práctica de actividades físicas.
  • Torpeza o cambios en la forma de caminar.

Los principales tipos de pies planos

La mayoría de los padres cree que todos los pies planos son iguales, pero en realidad existen dos tipos: los pies planos flexibles y rígidos. Dependiendo de si se trata de una u otra variante, la manifestación del trastorno será diferente, así como su tratamiento. He aquí sus principales diferencias:

  1. Pies planos flexibles. Esta variante se observa cuando, al ponerse de puntillas el niño, se marca el arco de la planta del pie y la posición del talón que antes estaba volteado hacia afuera se gira hacia dentro. A no ser que se acompañe de un tendón de Aquiles corto, no suele cursar con molestias.
  2. Pies planos rígidos. En este tipo de pie plano no se observa ninguna variación cuando el niño se pone de puntillas. También suele asociarse con una mayor vulnerabilidad al dolor y a una limitación en la movilidad.

¿Qué consecuencias pueden tener los pies planos si no se tratan?

Si bien muchos de los casos de pies planos suelen corregirse a medida que los niños crecen, a veces si no se tratan pueden provocar algunos problemas en su desarrollo. Sin duda, las consecuencias más frecuentes de los pies planos aparecen en forma de molestia y dolor articular y/o muscular. Sin embargo, estos niños también se cansan con más facilidad al caminar, a la vez que son más proclives a sufrir lesiones como resultado de la desalineación del arco plantar.

En algunos casos, sobre todo en los pies planos flexibles también pueden aparecer problemas en la marcha debido a que la alteración reduce la estabilidad al caminar. Si no se corrige, el trastorno puede conducir a una mala alineación ósea que, acompañada del aumento en la tensión de los ligamentos y los músculos, puede incrementar el riesgo de malformaciones y/o disfunciones.

Tu hijo tiene los pies planos ¿Cuándo acudir al médico?

La mayoría de los bebés tienen los pies planos. Por eso, los especialistas recomiendan esperar hasta alrededor de los 3 o 4 años, cuando los músculos del pie han tomado un poco más de forma, antes de consultar a un especialista. No obstante, si existe una deformidad importante, inestabilidad al ponerse de pie o dolor, es aconsejable visitar antes al pediatra.

El médico se encargará de examinar los pies y tobillos, prestando especial atención a la forma que adquieren cuando el niño se pone de pie y al sentarse. También analizará cómo camina el pequeño y evaluará el rango de movimiento del pie. Y, como a veces los pies planos pueden relacionarse con problemas en las piernas, es probable que examine las rodillas y las caderas.

Si lo considera oportuno, también recomendará realizar algunos exámenes, como una radiografía, para determinar la gravedad de la deformación. Y, seguramente, preguntará sobre la historia clínica familiar ya que los pies planos tienen un componente hereditario. Finalmente, con la información en la mano, elegirá el mejor tratamiento para el niño.

Pies planos bebé consecuencias

El tratamiento de los pies planos en niños

Los pies planos son una alteración muy frecuente en la infancia que, en muchos casos, suele solucionarse de manera natural a medida que el niño crece y comienza a andar. Los propios movimientos del pie al caminar ejercitan y tonifican los músculos del arco plantar, estimulando la formación del mismo. Asimismo, hay niños a los que no se les corrigen los pies planos, pero al no presentar síntomas ni dificultades para andar con normalidad, no requieren tratamiento.

Sin embargo, tanto si los pies planos se acompañan de algún síntoma como si dificultan la marcha o afectan a otras estructuras, se recomienda apostar por un tratamiento personalizado. La fisioterapia con un plan de ejercicios de estiramiento suele ser la opción elegida por la mayoría de los especialistas. No obstante, también existen otras opciones como por ejemplo:

  1. Trabajo con la pisada. Incluye el estudio de la pisada y la elaboración de un plan de ejercicios para mejorar la misma.
  2. Modificación de actividades. Se trata de un cambio temporal de las actividades que producen dolor, como caminar o permanecer de pie durante mucho tiempo o la práctica de determinados deportes.
  3. Medicación. En ocasiones, los fármacos antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno, pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación.
  4. Dispositivos ortopédicos. Hace referencia al empleo de dispositivos ortopédicos hechos a medida que se colocan dentro del calzado para mejorar la funcionalidad del pie, como los soportes de estructura. Aunque vale destacar que hay expertos que no los recomiendan debido a que consideran que pueden obstaculizar el adecuado desarrollo de los pies.
  5. Zapatos específicos. Se refiere al uso de zapatos cómodos con determinadas características que mejoran la pisada y favorecen la marcha sin tensionar los músculos y ligamentos del pie.

Por lo general, el médico mantendrá una revisión periódica de los pies planos para evaluar los avances y ajustar el tratamiento si fuese necesario. En los casos en los que, con el tratamiento adecuado, la alteración haya progresado en lugar de atenuarse y los síntomas persistan, se puede recomendar una cirugía correctora para solucionar el problema. No obstante, lo habitual es que con el tratamiento adecuado los pies planos mejoren considerablemente y la sintomatología se reduzca o desaparezca del todo.

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