¡Creo en ti, hijo! Y tú, deberías hacer lo mismo

Creer en nuestros hijos, y será, el mayor regalo que les podemos hacer. Es su fuerza para vivir una vida equilibrada y llena de amor.

Creer en nuestros hijos

Creer en nuestros hijos es algo que todos los padres y madres hacemos. Sin embargo, a veces, se nos puede olvidar transmitirles esta gran confianza que tenemos en ellos. Concienciar a los pequeños de la necesidad de creer en ellos es nuestro trabajo: se sentirán orgullosos, serán resilientes y nosotros podremos rebosar de felicidad y alegría cuando los veamos vivir la vida que siempre habíamos imaginado para ellos.

¿Por qué es fundamental creer en nuestros hijos?

Lo primero de todo es porque se lo merecen. Nuestros hijos merecen tener un apoyo interminable en los padres: potenciar sus fortalezas y resaltar todos sus logros, nos permitirá disfrutar mucho más de ellos, a la vez que unirá a la familia y los vínculos serán mucho más intensos.

Además de todo lo expuesto, no nos engañemos: nuestros hijos lo valen todo. Cada uno de ellos es diferente, cada uno tiene su propia personalidad y se desarrolla a su paso. Sin embargo, todos ellos tienen un carisma, un potencial tan grande que deberían sentirse valiosos: es mucho lo que le pueden aportar a nuestro mundo y que sean conscientes de ello es nuestra responsabilidad.

¿Sabes cómo potenciar la autoestima de tus hijos?

Potenciar la autoestima de nuestros hijos es el primer paso que debemos dar los padres para fomentarla en los pequeños y hay una serie de hábitos y rutinas que podemos implementar en nuestro día a día:

Anímale a explorar sus fortalezas

Hay muchos niños que son capaces de ver sus fortalezas desde el primer momento, pero hay otros a los que les cuesta mucho más. No todos tenemos la misma personalidad y nuestros hijos no son diferentes. Por ello, cuando veamos que nuestro hijo flaquea a la hora de ver todo lo bueno que hay en él, allí debemos estar nosotros. Los primeros. Seguro que es muy bueno en muchísimas cosas y estas son sus fortalezas, en las que debéis basar vuestra crianza.

Dejad que tomen decisiones y establezcan objetivos

Los niños deben ser capaces de tomar decisiones, aunque estas deben estar adaptadas a su edad y grado de desarrollo. Pero, si siempre somos nosotros los que tomamos decisiones por ellos, nuestros pequeños nunca serán capaces de ver todo lo que pueden llegar a conseguir. Se equivocarán, claro. Pero allí vamos a estar para animarlos. ¿Lo conseguirán? Seguro. Y allí vamos a estar para elogiar y hacerles ver que son capaces de tomar decisiones, de luchar por ello y de conseguir lo que se han propuesto.

Corregirles, siempre, pero no sobreproteger

Corregir a nuestros hijos está bien y es la manera que tenemos los adultos de guiarles a lo largo de todo su crecimiento. Sin embargo, corregir no quiere decir que debamos sobreproteger. Como siempre, es crucial encontrar un buen equilibrio e ir dando “independencia” a nuestros pequeños.

Evitad etiquetas negativas

Cuando nos enfadamos, podemos etiquetar al niño con sus debilidades y esto es todo lo contrario que podemos hacer si queremos demostrarles que creemos en ellos. Así, “eres…”, en todo negativo, es una expresión que deberíamos sacar de nuestro repertorio. Cambiarla por: “puedes mejorar en esto”, nos permite hacerles ver que confiamos en ellos y que estamos seguros de que van a encontrar el modo de sacar lo mejor de ellos mismos.

Estimuladles, dadles experiencias enriquecedoras

Muchos son los estudios que han demostrado que el entorno en el que se crían los niños tiene mayores efectos en su forma de ser que el ADN. Así que es vital que los peques puedan crecer rodeados de experiencias que estimulen todos sus sentidos.

Padres orgullosos de sus hijos

Socializar y dar ejemplo

Queremos destacar el papel de la socialización en el bienestar de nuestros hijos. Debemos dejarles jugar con otros niños, que tengan contacto con muchas personas y, a partir de las experiencias que ello generará, guiarles para que sepan identificar lo que es correcto de lo que no lo es. No podemos evitar que los niños vean modelos que no nos gustan, pero si podemos usar estos modelos para enseñarles qué y por qué nunca deberían ser como esta persona o comportarse como ella. Y, como no: nosotros debemos ser el primer modelo y ejemplo de nuestros hijos.

Enseñarles empatía y compasión

Y no solo hacia los demás, sino en ellos mismos. Educar a nuestros hijos en el éxito está bien. Pero, también debemos mostrarles que el fracaso es parte del aprendizaje. Así como también lo es aprender de los errores, perdonarse a uno mismo y coger fuerzas para volverlo a intentar. No hay nada mejor que una persona que es capaz de ser empático con los demás, pero también con ella misma, ya que el perdonarse a uno mismo es la base de la buena autoestima y confianza personal.

Carta a mi hijo: ¡eres lo mejor y puedes con todo!

Nunca os olvidéis decirles a vuestros hijos lo mucho que confiáis en ellos y lo mucho que creéis en todo su potencial. Decidles cada día lo orgullosos que os sentís al verlos crecer y desarrollar esta personalidad tan intensa que esconden en su interior:

“Hijo, eres lo mejor que me ha pasado. Eres un ser lleno de fuerza y de vitalidad. Un ser completo, entero, con unas maravillosas facultades que harán de este mundo, un mundo mejor. Nunca te rindas, nunca creas que no puedes conseguir todo lo que te propongas: simplemente, cuando te sientas cansado, mira en tu interior. Coge fuerzas y repítete: no lo he logrado aún, pero allá voy de nuevo.”

Si hay algo de lo que me enorgullezco y que repetiría sin lugar a duda es haber sido mamá de un niño tan cariñoso, atento y luchador. Se lo digo a diario, se lo repito y se lo repetiré toda su vida. Y vosotros, ¿saben vuestros hijos lo muy orgullosos que estáis de ellos y cuánto creéis en todo lo que pueden llegar a hacer?

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