Educar a los niños con consecuencias que realmente funcionan

Cómo abordar los problemas de comportamiento de manera efectiva y eficiente

Educar niños con consecuencias

Puede ser realmente frustrante cuando tienes que regañar a tu hijo 5 veces durante el día y que parece que no le importa lo más mínimo… o lo exasperante que puede llegar a ser que se ría porque ha perdido todos sus privilegios. La mayoría de los padres sienten que sus consecuencias no son efectivas en algunas ocasiones. Pero a veces, basta con hacer algunos cambios simples en las técnicas disciplinarias para cambiar el comportamiento de los niños.

A continuación vas a encontrar algunas formas de conseguir que tus consecuencias sean más efectivas y que los niños, realmente comiencen a cambiar su comportamiento.

Sé consistente

Las consecuencias positivas y negativas solo funcionarán si realmente eres consistente con ellas. Si solo le quitas los videojuegos dos veces de tres que pega a su hermano, no habrá un cambio de comportamiento. Tu hijo necesita que seas consistente y que apliques la consecuencia negativa cada vez que rompa las reglas.

La consistencia es la clave para ayudar a tu hijo a aprender que no puede salirse con la suya con un mal comportamiento. Debes tener en cuenta también que si por ejemplo le has dicho que le quitas un privilegio durante 24 horas, no podrás devolvérselo antes. Tienes que hacer lo que dices y decir lo que realmente quieres hacer… solo de esta manera el comportamiento de tu hijo cambiará.

Que no falte la atención positiva

Una relación sana con tu hijo es la base necesaria para la disciplina. Si tu hijo te quiere y te respeta (y al revés igual), las consecuencias serán mucho más efectivas. Tu hijo necesita tiempo de calidad contigo cada día, pero si estás demasiado ocupado por el trabajo, por lo menos tendrás que atenderle 15 minutos exclusivamente cada día. Cuanto más tiempo inviertas en esto, menos tiempo deberás invertir en emplear consecuencias naturales.

Da pautas de tiempo

No hay que esperar tiempos demasiado exagerados, por ejemplo si le dices a tu hijo; ‘no saldrás con tus amigos hasta que confíe en ti’, no sabe a qué atenerse y el comportamiento incluso, puede empeorar. Lo ideal es que le digas exactamente el tiempo que tendrá la consecuencia negativa y por qué: ‘Has perdido la tablet 24 horas por no haber recogido tu habitación a pesar de todos los avisos. Si quieres la tablet mañana, tendrás que tener la habitación recogida hoy’. Si al día siguiente sigue sin tener el dormitorio ordenado, se añaden otras 24 horas. O también puedes decirle cosas como: ‘Podrás recuperar tu teléfono cuando hayas acabado las tareas domésticas y escolares’.

Consecuencias educación niños

Las consecuencias: inmediatas

Las mejores consecuencias son las que son inmediatas. Las consecuencias inmediatas aseguran que los niños recuerden por qué las están sufriendo y qué deben hacer para evitarlas. Si tardas unos días en darle las consecuencias es probable que olviden qué hicieron mal y qué deberían hacer para modificar su comportamiento a mejor.

Sin embargo, puede haber ocasiones en que no sea posible dar consecuencias inmediatas. Si descubres que tu hijo tuvo problemas en el autobús escolar hace tres días, la consecuencia obviamente tendrá que retrasarse. O, si se comporta mal antes de subirse al autobús por la mañana, es posible que debas esperar hasta que llegue a casa antes de que puedas aplicar una consecuencia.

Cuando no sea posible hacer que la consecuencia sea inmediata, dásela a tu hijo lo antes posible. Solo deja en claro por qué le estás aplicando la consecuencia en ese momento y por qué no lo has hecho antes.

Recuerda no usarlas demasiado, o perderán su valor.

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